Bolívar


Habitantes de Santa Catalina siguen sufriendo por el agua potable

Pasan los años y los residentes de este municipio y sus corregimientos siguen comprando agua potable en pimpinas. Piden un buen servicio de agua potable.

WENDY CHIMÁ P.

15 de septiembre de 2021 12:00 AM

Bajo el resplandeciente sol que caía sobre Bolívar el pasado miércoles, 8 de septiembre, llegamos a Santa Catalina. Nos ubicamos en la plaza principal, donde el sonido de la música que tienen los negocios vecinos se confunde con el de las bocinas de los buses intermunicipales y las motos, así como con el canto de los pájaros.

“Aquí el principal problema que tenemos es la falta de agua potable”. Es lo primero que nos dicen en coro los habitantes de este municipio al ver que somos de El Universal.

“Es cierto, aquí no tenemos un servicio de agua potable eficiente y eficaz. Que llegue el agua a mi casa es un milagro y eso que vivo aquí cerca de la plaza”, dice Lisnely Ripoll, habitante de Santa Catalina y estudiante de derecho.

Esta problemática, comentan, se vive desde siempre, y pese a que ya el municipio tiene acueducto, aunque no está ubicado en el mismo territorio, tal parece que no funciona a la perfección. Lea aquí: Verifican operación de acueducto Clemencia - Santa Catalina, en Bolívar

“Nos toca seguir comprando pimpinas o tanques de agua. En mi casa somos 4 personas y compramos dos diarios”, comentó Lisnely.

Por cada pimpina de agua, los habitantes cancelan entre 600 y 1.000 pesos, dependiendo de los litros que tenga el tanque, es este el líquido que utilizan para preparar sus alimentos, tomar cuando tienen sed y asearse, por eso hacen de todo para rendirla, “porque estar comprando todos los días ya es un gran gasto”.

El Universal conoció que el acueducto fue instalado en el 2017 y pese a que las administraciones de turno han prometido ponerlo a funcionar, todo “ha quedado en palabras, porque si llega a algunos barrios es una o dos veces a la semana, sin embargo, ese agua toca tratarla, porque no es de buena calidad”, aseguran.

¿Y los colegios?

Debido a la falta de este preciado líquido, las tres sedes de la Institución Educativa Técnico Agropecuaria, Ambiental y Sostenible Felipe Santiago Escobar no han regresado completamente a la presencialidad.

“No tenemos agua. La Gobernación de Bolívar nos donó 3 lavamanos portátiles para la sede principal y solo sirve 1. Esto con el fin de que todo el que ingrese se lave aquí las manos, pero se deterioran muy rápido”, explicó Alexander Pitalúa, rector de la sede de bachillerato.

Pitalúa comentó que hace un mes tuvieron una reunión con el alcalde del municipio y el secretario de Educación de Santa Catalina, y se comprometieron a solucionar la problemática del agua. Lea aquí: Piden garantías en colegios de Santa Catalina y San Jacinto del Cauca

“La infraestructura donde tenemos el tanque elevado no está apta, en cualquier momento se puede venir abajo, por lo que el agua que sale del pozo que tenemos aquí mismo en la institución no sale por las griferías, sino que nos toca sacarla con tazas y luego en baldes echarla en los sanitarios para bajar o en los lavamanos”, señaló.

En el municipio, por lo general, extraen el agua de unos pozos a través de motobombas hasta llegar a las baterías sanitarias, pero esto tampoco les funciona mucho debido a que este agua “no es apta para el consumo, toca tratarla”.

“Ya estamos trabajando en este proceso para adecuar los tanques elevados de los colegios. El nuevo acueducto avanza en un 98%”.

Manuel Polo, Alcalde de Santa Catalina

El rector comenta que atendiendo a las solicitudes del Ministerio de Educación y la Secretaría de Educación Distrital de retornar a las aulas, los docentes asisten todos los días al colegio, sin embargo solo los estudiantes de grado once, de esta sede, van presencialmente.

“No podemos exponernos a que vengan todos los estudiantes de bachillerato porque no se cumpliría con los protocolos y además porque no tenemos el agua, que es vital en medio de esta pandemia. Por eso esperamos que el alcalde cumpla y puedan levantar las estructuras de los tanques elevados”, enfatizó Pitalúa.

Otras de las problemáticas que tienen en la institución son techos y cielos rasos en mal estado, así como maleza y baterías sanitarias dañadas.

“Todo el año pasado la sede estuvo cerrada, por lo que se metieron varias veces a robar, la maleza creció tanto que se fue hasta el techo de las aulas. Poco a poco, con recursos de la institución, hemos ido mejorando algunas cosas, pero hay otras que se nos salen de las manos”, aseguró el rector de la institución, y añadió que: “Otra cosa es que solo tenemos vigilancia en el día. En las noches o fines de semana esta sede y las otras dos se quedan sin vigilancia, lo que es un peligro para todos”. Lea aquí: “Hacen el acueducto aquí, pero no nos beneficiará”

Sobre la adecuación y mejoramiento de los tanques de agua de los colegios, el alcalde de Santa Catalina, Manuel Polo, señaló que: “Ya estamos trabajando en este proceso, ya se colgó en la plataforma y esperemos que siga su curso”.

Con relación al acueducto nuevo explicó que ya avanza en un 98% y solo faltan unos permisos de Afinia para hacer las conexiones de las bombas sumergibles.

Más problemáticas

El servicio de recolección de basuras y el médico son otros dos grandes problemas que tiene esta comunidad.

“La cabecera municipal tiene las calles llenas de sucio, sabemos que en parte puede ser culpa de nosotros como habitantes, pero también es cierto que la empresa recolectora se demora varios días para recoger las basuras”, explicó un habitante del municipio. Es por esto que, según dicen, la plaza municipal y el parque que entregaron hace menos de dos meses están sucios e “incluso algunas cosas del parque ya están partidas. Necesitamos más apoyo”.

Respecto a la atención médica señalan que “ha mejorado un poco, pero le falta mantenimiento y dotación al puesto de salud”.

Indican que solo cuentan con una ambulancia y cuando necesitan pedir citas médicas, “no contestan los teléfonos y si la gente va hasta allá, dicen que toca llamar”.

Lo positivo

Pese a que la pandemia golpeó a muchos habitantes del municipio, quienes viven del día a día, hizo que otros sacaron su lado emprendedor, lo que ayudó a otras familias.

“Solo aquí cerca de la plaza fueron creados cuatro negocios nuevos, logrando así generar empleo entre la comunidad, puesto que son negocios de comida o papelerías. Ese fue uno de los aspectos positivos que dejó la pandemia”, comentó Lisnely.

Recordemos que la cultura es uno de los puntos a favor de Santa Catalina. Tiene una de las mejores bandas de la región, la 25 de Enero.