La contaminación ambiental, la exposición solar sin protección y por largo tiempo, y hasta la alimentación inadecuada, causan efectos visibles en la piel que podrían ser duraderos.
A pesar de la rutina diaria, es necesario dedicarle tiempo al cuidado y la recuperación de la piel, especialmente la del rostro.
Arrugas, pliegues, manchas y resequedad, son de las señales que indican que la piel necesita recuperarse.
La hidratación es esencial
Para María Paula Bermúdez, médica estética “entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde se presenta el período de mayor radiación solar, por eso se recomienda usar protector solar y lentes oscuros con filtro UV para reducir la aparición de lesiones pigmentadas, fotoenvejecimiento y cambios celulares como queratosis y cáncer de piel”.
Pero si por un descuido usted se ha expuesto de forma exagerada y sin protección, lo inmediato y fácil de hacer después, es recuperar el bienestar y la suavidad de la piel a través de una hidratación profunda con cremas que le brinden a su piel la nutrición que necesita.
Incluye en sus actividades diarias, la rutina de humectar el rostro y limpiarlo por las noches antes de ir a la cama. Así mismo, aumente el consumo de frutas y verduras, pues estos alimentos son ricos en antioxidantes y aportan a la piel elementos químicos altamente eficaces para mantenerla tersa y jovial.
Otras opciones
Actualmente hay varias alternativas a las que se puede recurrir si lo que se busca es mejorar la apariencia y reparar el rastro que el maltrato o el tiempo dejan en la piel.
Por ejemplo, la aplicación de toxina botulínica tipo A, es una opción para corregir ciertas arrugas dinámicas o aquellas formadas por la acción de los músculos faciales, como por ejemplo, cuando se frunce el ceño por el efecto que produce la exposición directa al sol.
“La toxina botulínica tipo A es comúnmente usada para reducir o eliminar la apariencia de las arrugas faciales causadas por la contracción muscular repetida, mejorando el área alrededor de los ojos, la frente, el entrecejo, la comisura labial y las bandas del cuello”, explica María Paula Bermúdez.
Otra solución para recuperar la belleza y la lozanía del rostro es la terapia con ácido hialurónico. Esto porque es el principal componente de la matriz extracelular de la piel casi idéntico al que genera el organismo.
La aplicación de este producto permite reponer el ácido que se ha perdido como consecuencia normal del envejecimiento y por el impacto del sol en la piel. Al usarlo después de una largo tiempo de exposición, como por ejemplo, unas vacaciones, permite recuperar lo más profundo de la piel, que es la dermis, donde se ubican las células específicas que la nutren.
“El ácido hialurónico es utilizado para rellenar y suavizar líneas, arrugas o cicatrices de acné, dar volumen y mejorar el contorno de los labios, elevar las comisuras labiales, mejorar los surcos en el área del entrecejo y tratar los surcos a los lados de la boca. Es reabsorbible, sus efectos estéticos son reversibles y sus resultados son inmediatos, con un tiempo de recuperación mínimo”, expresa la especialista.
Estos tratamientos no quirúrgicos la ventaja de no generar incapacidad y lograr cambios rápidos, por lo tanto pueden realizarse en cualquier momento. Eso sí, es muy importante que siempre sean llevados a cabo por especialistas debidamente entrenados.
