A veces, quienes están deprimidos pueden ser los más felices de la fiesta; sentir una mejora temporal en el estado de ánimo en respuesta a buenas noticias o momentos positivos como recibir el mensaje de un amigo o recibir la felicitación de un jefe o jefa, pero después volver a sentirse decaídos. Esto es peligroso.
Estas personas generalmente padecen de un trastorno que popularmente se conoce como “depresión sonriente”, aunque el término clínico preciso es depresión atípica, tal como especifica Olivia Remes, experta en ansiedad y depresión de la Universidad de Cambridge en un artículo en The Conversation. A diferencia de las personas que pierden el apetito, estos pacientes pueden responder positivamente a su entorno.
Remes explica que es difícil identificar quién tiene la enfermedad, precisamente porque saben ocultar su estado de ánimo real tras falsas muestras de felicidad, además porque muchas veces, son personas que no tienen ningún motivo aparente para estar tristes: tienen un trabajo, una casa, amigos y e incluso pareja e hijos.
Bastante apetito y aumento de peso.
Dormir demasiadas horas y aun así seguir sintiendo sueño durante el día. “Pueden dormir y duermen todo el día; es una especie de sueño refugio, porque mientras duermen no sufren”, lo describe el psiquiatra Pedro Bustelo.
Sensación de aplomo y pesadez en brazos y piernas durante distintos intervalos de tiempo en un día.
Especial susceptibilidad a la crítica y el rechazo que puede acabar por afectar las relaciones personales y laborales.
¿Por qué es tan peligrosa?
Si alguien demuestra que está perfectamente bien, no se vería la necesidad de buscar ayuda porque su sufrimiento no se nota, así que el afectado tarda mucho más tiempo en buscar apoyo al no reconocer la enfermedad.
“Otro riesgo es la capacidad de estas personas de continuar realizando sus actividades cotidianas. La fuerza que tienen para continuar con su vida diaria puede hacer que sean especialmente vulnerables para llevar a cabo planes de suicidio. Esto contrasta con otras formas de depresión, en las cuales las personas pueden tener ideas suicidas, pero no suficiente energía para actuar en base a sus intenciones”, dice la experta.
En la depresión atípica, quien padece tiene una especie de sensación de “todo lo puedo”.
Según la Clínica Mayo, para este trastorno es necesario utilizar medicación, terapia conversacional (psicoterapia) y cambios en el estilo de vida, como realizar ejercicio regularmente y practicar meditación.
