A lo largo de los años, los expertos han tratado de dar claridad a sobre cómo funciona el cerebro en diferentes situaciones, en especial, cuando se enfrenta a las decisiones que toma el ser humano y que determinan el curso de la vida.
Se estima que cada persona toma -aproximadamente- 35 mil decisiones diarias. El 98% de ellas se dan a través de procesos mecánicos, y el 2% restante son aquellas que generan un impacto en nuestra salud mental, porque se es consciente de ellas. Lea: Las peores decisiones que puede tomar un cartagenero en la quincena
Teniendo en cuenta lo anterior, se han creado 12 modelos para ayudar a las personas a tomar decisiones en diferentes situaciones, desde lo laboral como lo personal: análisis de pros y contras; técnica de escalera de tijeras, análisis de costo - beneficio, técnica de grupo nominal, análisis FODA, lluvia de ideas, diagrama de espina de pescado, votación múltiple, regla 80/20, seis sombreros para pensar, método delphi y matriz de decisión.
“La infoxicación que hay en el mundo, en especial, en las redes sociales, no nos permite ver las herramientas que hay y que nos ayudan a tener un bienestar integral. Aunque no todos los métodos nos funcionan igual, debemos aprender a conocernos para saber cuál debemos utilizar según el panorama presente”, establece Lilia Herrera, psicóloga, especialista en Gestión Humana, Salud Mental y resiliencia personal. Lea: Decisiones trascendentales
Enfrentarse al 2% de las decisiones puede repercutir en el bienestar emocional de una persona, desencadenando sentimientos de angustia, ansiedad, desesperación, incertidumbre, entre otros. Por lo que Herrera expone la importancia de reconocer el contexto social, las posibilidades, las diferentes perspectivas, los riesgos y escenarios futuros, sin que los escenarios catastróficos dominen la mente porque “no nos llevan a la acción. Es fundamental revisar nuestra voz interna y entender a dónde nos quiere llevar y determinar qué ayuda necesitamos. Una de mis herramientas predilectas es la escritura terapéutica, porque ayuda a vaciar tu mente y a ver por fuera de ti, sobre todo, a responder: ¿cuáles son las alternativas que tengo?, ¿quién es el experto que me puede ayudar?”.

Según la experta, con experiencia en entrenamiento en seguridad y salud en el trabajo y coach empresarial, manifiesta que la idealización de la vida, la excesiva opulencia y el consumismo son factores que afectan la capacidad para resolver los problemas que se enfrentan en el trabajo y en la vida personal. Muchos asemejan la toma de decisiones con el nivel de inteligencia; sin embargo, Wändy Bruine de Bruin, profesora de Políticas Públicas, Psicología y Ciencias del Comportamiento, asegura que “la aptitud para la toma de decisiones es una habilidad separada. Está relacionada con la inteligencia, pero ser inteligente no garantiza que seas bueno para tomar decisiones”.
Es partiendo de esta premisa que Lilia Herrera hace un llamado de atención y a la acción: “hay que empezar a trabajar la amabilidad personal, ser flexibles con la realidad que tenemos y aprender a complacernos. Dejar de llamar sacrificios a algo que nos hace feliz y nos da tranquilidad, para eso debemos autoconocernos y autodescubrirnos”. Lea: Decisiones
Tomar una decisión tiene un impacto significativo en nuestras vidas y el curso que toman, pero no es el fin del mundo.
Cuido mi bienestar: 6 consejos para tomar una decisión
- Trabajar en el autoconcepto.
- Saber qué nos afecta.
- Hábito de agradecimiento.
- Reconocer la vulnerabilidad.
- Tener una red de apoyo.
- Las herramientas debo utilizarlas.

