En el marco del Día Mundial del Cerebro, especialistas advirtieron sobre la importancia de detectar de manera temprana el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer, una condición que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de salud pública debido al envejecimiento acelerado de la población mundial.
Durante una rueda de prensa organizada por Mayo Clinic, el neurólogo cognitivo-conductual Brian Woodruff explicó que el Alzheimer representa alrededor del 75 % de los casos de demencia que se observan en la práctica clínica, consolidándose como la forma más frecuente de esta enfermedad neurodegenerativa.

El especialista señaló que los primeros signos suelen incluir pérdida de memoria, dificultades para encontrar palabras y cambios en la capacidad de pensamiento, síntomas que requieren una evaluación médica integral para determinar su origen. La mayoría de los casos se presentan en personas mayores de 60 años, aunque existen formas poco frecuentes de aparición temprana.
Avances que permiten detectar la enfermedad en vida
Uno de los cambios más importantes en la lucha contra el Alzheimer ha sido el desarrollo de biomarcadores que permiten identificar la enfermedad con mayor precisión durante la vida del paciente.
Woodruff destacó que actualmente existen análisis de sangre capaces de detectar señales biológicas asociadas con el Alzheimer, una herramienta que está revolucionando el diagnóstico temprano y facilitando el acceso a tratamientos oportunos.
“Ahora tenemos exámenes de sangre que utilizamos para verificar si es enfermedad de Alzheimer en individuos con deterioro cognitivo”, explicó el especialista.
Según el neurólogo, estos avances son especialmente relevantes porque ya existen medicamentos aprobados que pueden ralentizar la progresión de la enfermedad en determinados pacientes, lo que convierte al diagnóstico precoz en una herramienta fundamental.
Factores de riesgo y prevención
Aunque la edad sigue siendo el principal factor de riesgo, los expertos insisten en que adoptar hábitos saludables puede contribuir a reducir o retrasar el desarrollo de la enfermedad.
Entre las principales recomendaciones figuran controlar la hipertensión arterial, mantener niveles adecuados de colesterol, realizar actividad física regularmente, seguir una alimentación saludable, evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, así como mantenerse mentalmente activo durante toda la vida.
Woodruff también señaló que factores como un mayor nivel educativo parecen ofrecer cierta protección frente al deterioro cognitivo, mientras que la exposición prolongada a la contaminación del aire ha sido asociada con un mayor riesgo de desarrollar demencia.
Además, subrayó la importancia de tratar problemas de audición y visión, ya que estudios recientes sugieren que estas afecciones podrían aumentar el riesgo de demencia si no se corrigen adecuadamente.
Un desafío creciente para los sistemas de salud
El especialista advirtió que el aumento de la esperanza de vida provocará un incremento sostenido en el número de personas con demencia durante las próximas décadas, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Ante este escenario, consideró prioritario ampliar el acceso al diagnóstico y fortalecer la participación de médicos de atención primaria en la detección y seguimiento de estos pacientes.
Asimismo, recordó que parte del aumento de los casos diagnosticados también responde a una mayor capacidad de identificación de la enfermedad gracias a los avances científicos y tecnológicos. En el pasado, muchos cuadros eran atribuidos simplemente al envejecimiento o a la “senilidad”, mientras que hoy pueden ser diagnosticados con mayor precisión.
Para los especialistas, el mensaje central en el Día Mundial del Cerebro es claro: reconocer los síntomas a tiempo, consultar ante cualquier sospecha y adoptar hábitos saludables puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de quienes enfrentan el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.

