El impacto de las enfermedades cardiovasculares en el mundo es descomunal: al año provocan 40 veces más muertes que las causadas por homicidios y el doble de las reportadas por cáncer, de acuerdo con las cifras de la Organización Mundial de la Salud, el Observatorio Mundial del Cáncer y Naciones Unidas.
Se trata de enfermedades que afectan a pacientes en prácticamente todo el mundo. Y aunque durante décadas estuvieron estrechamente asociadas con el envejecimiento, cada vez se detectan más casos en la población joven.
De acuerdo con el Dr. Kendell Piñeros, la cardiopatía isquémica es la enfermedad cardiovascular que más vidas cobra anualmente y ocurre cuando el corazón deja de recibir suficiente sangre y oxígeno por la obstrucción de las arterias, provocando infartos.
“Este tipo de enfermedades son un flagelo mundial, todos tenemos un riesgo cardiovascular que no se presenta a una edad determinada sino que se va desarrollando a lo largo de nuestra vida”, explica el experto.
Estos son los hábitos y factores que ponen en riesgo el corazón
El Dr. Piñeros señala que más que factores externos particulares, lo que está determinando el gran impacto de las enfermedades cardiovasculares a nivel global son los hábitos. Le puede interesar:Señales tempranas de un ACV y factores de riesgo explicados por un neurocirujano.
“En vez de adoptar mejores estilos de vida, estamos empeorando, pareciera que estamos involucionando. Eso está llevando a la población a tener más factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, la dislipidemia (colesterol o triglicéridos altos) y la obesidad de forma cada vez más precoz”, señala el médico.

La Organización Mundial de la Salud señala que estos factores de riesgo, que aumentan las probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares, surgen a partir de hábitos como:
- Mala alimentación
- Tabaquismo
- Sobrepeso y obesidad
- Sedentarismo
- Consumo excesivo de alcohol
Así se detecta el riesgo cardíaco a tiempo con inteligencia artificial
Si bien los programas de prevención y promoción, en los que se hace seguimiento de cerca a los pacientes con riesgo cardiovascular, son claves para diagnosticar a tiempo las afecciones del corazón, los avances tecnológicos aplicados a la medicina permiten ir más allá. Le puede interesar: Nueva tecnología para arritmias llega a Cartagena: así funciona.
“Además de las herramientas ya conocidas como la ecocardiografía, el electrocardiograma o el Holter, contamos con la tomografía y la resonancia magnética cardíaca, con las que es posible precisar cuál es el verdadero riesgo cardiovascular, pues se puede ver directamente la pared de la arteria y determinar el paso a seguir para evitar la evolución de ese daño vascular y, por tanto, prevenir el desarrollo de la enfermedad”, señala el Dr. Piñeros.
Añade que la inteligencia artificial se ha convertido en aliada clave de los médicos porque analiza mucha información con mayor rapidez, identificando patrones que el médico evalúa y determinará cuál es el mejor protocolo a seguir.
Tratamiento de cardiopatías: opciones mínimamente invasivas
Para aquellos pacientes que ya tienen un diagnóstico de cardiopatía, la tecnología también está a su favor, con nueva técnicas que reducen los riesgos de operaciones a corazón abierto y tienen mejores tasas de éxito.
“En Neurodinamia realizamos procedimientos mínimamente invasivos en los que la gran ventaja es que el paciente no se somete a una cirugía a corazón abierto, a horas de anestesia, a complicaciones intraoperatorias y en cambio tiene una recuperación mucho más rápida, con un regreso a su casa y a su vida habitual más temprano”, detalla el especialista, aclarando que esta opción requiere de un análisis previo por parte del médico tratante.
Añade que algunos de estos procedimiento mínimamente invasivos son valvulopatías, como tratamiento de daños valvulares, que después de haberse operado no funcionan de manera correcta y de anomalías eléctricas del corazón, como las arritmias, que se pueden curar con esta opción
El paciente tiene la clave para proteger su corazón
El Dr. Piñeros destaca que más allá de los programas de prevención, de los exámenes de detección temprana o de las nuevas técnicas para tratar enfermedades como las cardiopatías lo que realmente hace la diferencia es la disposición del paciente, tanto en la prevención como en el tratamiento de estas afecciones.
“El 95% de la evolución de la enfermedad cardiovascular está en el paciente: él es quien debe hacer ejercicio, quien debe cumplir con el modelo nutricional, quien asistirá a los controles médicos, quien debe tomarse las medicinas que el médico le ordena. Si no hay un paciente que asimile las indicaciones del médico, no hay un buen pronóstico”, puntualiza el médico y enfatiza en que la es clave adoptar hábitos de vida saludables que disminuyan los factores de riesgo de esta y otro tipo de condiciones.

