Salud


Los trastornos alimenticios más comunes

La anorexia, bulimia y el trastorno de alimentación compulsiva siguen siendo monstruos detrás de adolescentes y jóvenes, pero afectan a todas las edades.

Los tres tipos más comunes de trastornos alimenticios son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno de alimentación compulsiva. La pediatra Isabel Gómez Bonett explica que, en los últimos años, se ha incrementado la prevalencia de estas dos primeras enfermedades, “llegando a constituir la tercera enfermedad crónica más frecuente en mujeres adolescentes”. La mayoría de los trastornos de la alimentación se caracterizan por fijar excesivamente la atención en el peso, la figura corporal y la comida, lo que causa conductas alimentarias peligrosas. Mayo Clinic ahonda en que estas conductas pueden tener una repercusión considerable en la capacidad del cuerpo para obtener la nutrición adecuada.

¿Qué pueden causar?

Los trastornos de la alimentación pueden causar daños en el corazón, el aparato digestivo, los huesos, los dientes y la boca, y derivar en otras enfermedades.

En la bulimia, las personas normalmente ingieren gran cantidad de comida de una sola vez (alimentación compulsiva). Luego, impulsadas por la vergüenza, se deshacen de las calorías adicionales de forma poco sana, por ejemplo, mediante vómitos.

El trastorno de alimentación compulsiva está marcado por la ingesta de una cantidad excesiva de alimento impulsivamente, la persona siente que no tiene control sobre su forma de comer. Sin embargo, a diferencia de la anorexia o la bulimia, no compensa ese comportamiento. Se cree que el trastorno de comer compulsivamente es el más prevalente entre las personas mayores, quienes tienen las mismas inquietudes respecto a su imagen corporal que los jóvenes.

La anorexia, este trastorno de origen neurótico que se caracteriza por un rechazo sistemático hacia los alimentos, es de dos tipos:

Tipo restrictivo. Durante el episodio de anorexia nerviosa, el individuo no recurre regularmente a atracones o a purgas (como provocación del vómito o uso excesivo de laxantes, diuréticos o enemas).

Tipo purgativo. Durante el episodio, el individuo recurre regularmente a atracones o purgas.

“Se desconoce aún la etiología exacta de estos trastornos, pero se le da una base multifactorial, donde intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales”, añade la doctora Gómez.

Insatisfechas

El nivel de insatisfacción con el cuerpo es constante entre las mujeres de toda edad y estudios observan que hasta las mujeres con peso sano dicen estar insatisfechas con su cuerpo y que “se sienten gordas”.

Según Mayo Clinic, “la presión social por ser delgado se vincula con trastornos alimenticios en las personas mayores, igual que ocurre en los adolescentes y los jóvenes. Esos sentimientos pueden sumarse a factores como estrés excesivo, problemas con la menopausia y temor ante los cambios que la edad hace en la apariencia física personal”.

De saber que los estudios muestran que estos trastornos derivan de una compleja interacción entre genética, biología, comportamiento, psicología y factores sociales. En particular, las alteraciones en los circuitos cerebrales de personas con trastornos alimenticios pueden complicar la recuperación y aumentar la probabilidad de recaer.

El trastorno alimenticio, generalmente, se controla con un trabajo en equipo que incluye la perspectiva de los médicos de familia, entre ellos, los profesionales de la salud mental y los dietistas.

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