Salud


¿Qué sirve para el dolor de estómago?, causas y microbiota

Si presenta gases, acidez, inflamación o malas digestiones, lo más probable es que tengas problemas con tu microbiota intestinal. Aquí le explicamos.

EFE

07 de febrero de 2022 10:11 AM

Cada persona tiene una microbiota intestinal única, con ingentes datos: el lugar de nacimiento, como te has alimentado, si comes o has comido alimentos ultraprocesados o muchas grasas, cuál es tu higiene personal, que fármacos has tomado...

«Nuestra microbiota no es invencible ante todas las agresiones que ponen en peligro su equilibrio y no todas las bacterias que la habitan son buenas. La solución: llevarse bien con todas estas bacterias, mimarlas y no descuidarlas, con una alimentación adecuada y une estilo de vida saludable».

Y para complicarlo más, «existen muchos factores que pueden hacer que algunas de las bacterias beneficiosas de nuestra microbiota intestinal se multipliquen en exceso, desaparezcan o sean desplazadas por otras potencialmente patógenas», explica a EFEsalud Ángela Quintas, licenciada en Ciencias Químicas y especialista en nutrición humana. Lea aquí: Remedios caseros para la indigestión

Candidiasis, helicobacter pilory, hernia de hiato, disbiosis

También explica que el equilibrio entre salud y enfermedad depende «en un porcentaje muy alto del buen funcionamiento de nuestra barrera intestinal» y tras un dolor de tripa o unas disfunciones estomacales se pueden esconder dolencias provocadas por la candidiasis, el helicobacter pilory, la hernia de hiato o la disbiosis, entre otras.

Aunque puede ser simplemente por una mala alimentación, sobrepeso, falta de ejercicio físico, tabaco, alcohol, vejez...

Candidiasis

Indica la especialista que si sientes que no puedes renunciar al dulce, si te molesta más que nunca el olor del tabaco o los perfumes, si estás más irritable y tienes cambios de humor muy bruscos, puede que el culpable sea una candidiasis.

Esta infección, que afecta a la salud de nuestro intestino delgado, aparece por la presencia masiva y descontrolada de un hongo, que habita de forma natural en nuestro intestino, la piel y los órganos genitales femeninos, pero a veces sale de su reservorio y crece de forma desmesurada.

Helicobacter pylori

Los pacientes suelen quejarse de que les duele el estómago como si les clavasen un puñal, cuando son secuestrados por esta bacteria que habita en el epitelio gástrico, es muy resistente al medio ácido del estómago y suele generar inflamación estomacal.

De acuerdo con Quintas, quien también es profesora de la UNED y asesora nutricional en películas dirigidas por Almodóvar o Amenábar, cada vez se atienden más personas con trastornos gastrointestinales debidos a esta infección.

«Como la bacteria se transmite con facilidad y a través del contacto cercano, muchas veces las infecciones se extienden entre los distintos miembros de una familia»

Se estima que alrededor del 50 % de la población mundial tiene H. pylori, aunque, en su mayoría, de forma asintomática.

Hernia de hiato

La molestia más típica es el reflujo gastroesofágico después de haber ingerido alimentos (que la comida o la bebida suba a la boca constantemente) y que tengamos acidez.

«La dificultad para tragar y sentirnos llenos después de comer son otras de sus señales. En otros casos, los síntomas también son respiratorios: la irritación de la laringe por el reflujo puede causar afonía o carraspera e, incluso, asma o dificultades al respirar por la aspiración del ácido en las vías respiratorias», apunta.

Disbiosis grave

En ocasiones, refiere la autora, a algunos pacientes todo lo que comen les sienta mal, sufren dolor de tripa, hinchazón y un acusado malestar. Lo que sucede es que sufren una disbiosis grave, es decir, una alteración importante de la microbiota.

«Se sienten tan enfermos como perdidos a la hora de seguir una pauta alimentaria. Sobre todo, después de haberse hecho diversas pruebas en las que no han encontrado la causa de su estado de salud». Le puede interesar: 4 cosas a tener en cuenta a la hora de purgarse

Para ello, aconseja seguir una dieta baja en FODMAP. Esta dieta, desarrollada por primera vez en la Universidad de Monash, en Melbourne (Australia), está indicada para personas con intolerancia o malabsorción de fructosa, síndrome del intestino irritable, síndrome de sobrecrecimiento bacteriano y, en general, para todas las disbiosis o desequilibrios graves en la microbiota intestinal.

Advierte que es «es muy importante adaptar la dieta baja en FODMAP a los síntomas de cada caso y tener en cuenta que no es una dieta de por vida, porque puede haber un déficit de nutrientes».

(La dieta FODMAP excluye aquellos alimentos ricos en hidratos de carbono fermentables como los oligosacáridos, los disacáridos, los monosacáridos y los polioles).

Cada persona es un mundo, así que no hay una dolencia igual, ni un tratamiento unificado.

Sobrepeso y obesidad

También el sobrepeso y la obesidad son enemigos íntimos de la microbiota, y están en el origen de algunos de los trastornos digestivos y dolor de tripa que Quintas expone en su libro.

Señala que es «muy probable que estos kilos de más se deban a una dieta desequilibrada, en la que se abusa que se abusa de productos ultraprocesados, se deja de lado la proteína y, básicamente, se consumen hidratos de carbono».

Por no hablar de situaciones de estrés, que también provocan en muchas personas una mala relación con la comida”.

La nutricionista alude a cinco reglas básicas del buen comer y adelgazar:

1. Cuidado con tomar nada que nace de la tierra solo, es decir hidratos de carbono solos, y menos si tiene una carga glucémica elevada. Se recomienda por ejemplo ingerirlos junto a proteínas.

2. Cuidado con los hidratos de carbono líquidos como los zumos de frutas y zumos de verduras y con el gazpacho en verano.

Y esto es porque las calorías líquidas que aportan provocan que los niveles de glucosa en sangre suban muy rápido y se producirá la lipogénesis, es decir la transformación de la glucosa sobrante en grasa.

3. Consumir alimentos cada tres o cuatro horas para evitar que tu cuerpo empiece a utilizar la masa muscular como fuente de energía.

4. No dejar pasar más de una hora desde que te levantas hasta que ingieras algún alimento.

5. No hacer nunca deporte con el estómago vacío.

En su libro, la nutricionista y directora del programa BeOk, nos cuenta también que alimentos nos sientan bien y por qué, o cómo usar los probióticos, cómo combatir el colon irritable o que platos ayudan a adelgazar sin pasar hambre. Además incluye más de treinta recetas sanas y fáciles de hacer.

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