Fue en 1992, posterior a dos de las más agudas temporadas invernales y de inundaciones en todo Córdoba, cuando la llamada represa de Urrá abrió sus puertas para controlar los caudales de aguas del río Sinú, que aguas abajo aún arrasan pueblos, cultivos y animales.
Sin embargo, la persistencia de esta situación, el presidente de la Hidroeléctrica Urrá, el ingeniero Alfredo Solano sostiene que en los últimos doce años han controlado doscientas dieciséis crecientes del río Sinú. Inclusive revelaron que lograron evitar inundaciones en el primer semestre de este año cuando las lluvias amenazaban desbordar la capacidad de almacenamiento del embalse.
Sostuvo el empresario que no obstante todas las críticas ambientales y humanas que recaen sobre Urrá, la empresa ha acompañado a las comunidades afectadas, sobretodo, en la región de Tierralta y Valencia, donde fue construido el embalse. “Sembramos peces y acompañamos proyectos productivos que ayudan a familias campesinas e indígenas”, declaró Solano y añadió que actualmente el polémico proyecto Urrá II está en el congelador por discusiones legales y ambientales con el Ministerio del Medio Ambiente, cuya discusión hoy está en manos del Consejo de Estado.
