La inusual y trágica muerte del sacerdote Patricio Sánchez Molinari, en la noche del pasado sábado 17 de octubre, mientras celebraba una misa, transmitida en vivo, en la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Guayaquil, Ecuador, sigue dando de qué hablar a nivel internacional.
Al padre le cayó en la cabeza una enorme cruz de madera y hierro que estaba instalada en la pared, y falleció casi en el acto. Sus familiares, recientemente, solicitaron a las autoridades del país vecino investigar cómo ocurrió la tragedia y determinar qué ocasionó que la cruz cayera.

Ahora se conoció que surgió una nueva discusión y esta vez se debe a la reinstalación de la cruz que le quitó la vida al sacerdote. La ubicaron en la misma iglesia, pero en otra pared y en un espacio más alto o elevado de lo que estaba antes. Lea: No resistió: murió Daniel Felipe Pinzón, el soldado herido en ataque con explosivos
Para muchos fue una acción apresurada ya que consideran que deben revisar y analizar muy bien la cruz para determinar qué pasó esa noche, además, consideran que ubicar la cruz en la iglesia traerá siempre el recuerdo de lo que pasó esa noche con el sacerdote, quien era muy querido en la comunidad.
Críticas a la iglesia católica en Ecuador por la muerte del sacerdote
La Arquidiócesis de Guayaquil habría autorizado la instalación en medio de las investigaciones del hecho accidental y mortal, por lo que también ha sido criticada, en especial, por sus feligreses.
La muerte del sacerdote ha conmocionado a la comunidad católica y ha abierto interrogantes sobre la seguridad y el mantenimiento de las estructuras dentro de los templos religiosos de ese país. Tal parece que los escenarios religiosos no reciben veeduría ni mantenimientos constantes, por lo que los feligreses y la sociedad en general piden ahora mayor control y seguimiento en las iglesias.
