


Estos días han sido los peores de mi vida. No entendemos qué ha pasado, porque hay muchas cosas que nos confunden. Hay tantas versiones; que el barco se hundió, que dio una ‘vuelta de campana’, que los piratas pudieron secuestrarlo. Que a ellos no les dio tiempo de agarrar los botes salvavidas y quedaron adentro cuando el barco se hundió”.
En las palabras de Tomasa Martínez Morales se refleja la angustia que como ella sienten las esposas y familiares de los 10 tripulantes del ‘Carmen I’, el barco de bandera boliviana que desapareció hace un mes a 65 millas náuticas de Cartagena, cuando iba de Colón (Panamá) a La Guajira.
Tomasa Martínez Morales es la compañera del sanandresano Andrés Vargas Tejada, de 47 años y capitán del carguero. Ella no ha descansado un solo día desde el 21 de enero, cuando el buque emitió su última señal de emergencia. El Universal la contactó ayer y ella precisamente estaba en Bocas del Toro, en Panamá, buscando rastros del barco y de sus tripulantes. Bocas del Toro es una provincia que abarca una cadena de islas frente a la costa del Caribe.
“Yo he sido partícipe de la búsqueda, he ido a varias islas de San Blas, en Panamá. He encontrado muchas cosas, cosas que transportaban. Ahorita me encuentro en unas islas apartadas que se llaman Bocas del Toro, tratando de ‘peinar’ las islas solitarias, a ver si ha llegado algo a ese punto.
“No me daré por vencida hasta saber qué paso con el barco y con mi esposo”, dice Tomasa, indicando que está pasando por un mal momento.
“Me siento dolida, consternada, es un mes sin saber nada del barco, de sus diez tripulantes, y todavía no hay respuestas. Queremos saber qué sucedió con ellos realmente. Esta última semana, por ejemplo, fueron de días sin noticias. Que nos digan qué pasó o qué está pasando”, se pregunta Yuranis Castellón, esposa del cartagenero Jonathan Villar Correa.
“Yo no salvo el barco, yo busco salvar mi vida”. Yuranis dice que se aferra a esa frase que su esposo muchas veces le dijo durante los casi siete años lleva navegando para tener la esperanza de que él aún sigue con vida en algún lugar del Caribe.
Para Jonathan, de 37 años y quien reside en el barrio Los Corales, en Cartagena, era apenas se segundo viaje en el ‘Carmen I’. Su esposa asegura que en el primer viaje, de La Guajira a Panamá, Jonathan le escribió por WhatsApp, como era habitual cada vez que él terminaba un recorrido por el mar, y le dijo que llegaron a tierra con algunas problemas en el cuarto de máquina, por la falla de una válvula, pero en el puerto de Colón la arreglaron y pudieron zarpar nuevamente aquella tarde del lunes 18 de enero.
El Universal conoció, sin embargo, que el carguero partió hacia La Guajira con cuatro problemas técnicos que quedaron consignados en la plataforma Equasis, que es una herramienta destinada a proporcionar información relacionada con la seguridad en barcos.
En esa plataforma quedó consignada la inspección que le realizaron al ‘Carmen I’ en Panamá el 14 de enero, es decir, cuatro días antes de navegar. Allí quedó establecido que el barco fue enviado al mar pese a tener fallas en el cuarto de máquinas, en la carta de navegación, en la brújula y en las líneas de Francobordo.
En náutica, el francobordo (borda libre) es la distancia medida verticalmente en el centro del buque, desde la intersección de la cara superior de la cubierta de francobordo, generalmente la cubierta principal, con la superficie exterior del forro, hasta la línea de flotación correspondiente, según lo definido en el Convenio Internacional sobre Líneas de Carga de la Organización Marítima Internacional (IMO).
