“No sabemos qué pudo pasarle a mi mamá en su mente; nos dicen que pudieron ser inicios de Alzehimer, pero queremos dejar claro que ella no era una habitante de la calle, ella tenía sus hijos y su casa”.
Eso es lo primero que responde Sandy cuando se le pregunta por su madre Ana Victoria Agámez Ramos, la mujer, de 56 años, que murió en un accidente de tránsito en La Cordialidad, justo en la vía que comunica a Cartagena con Bayunca, frente a la vereda El Zapatero.
El accidente ocurrió a las 5 de la madrugada del miércoles 31 de enero y junto con Ana Victoria murió el vigilante William Castro Pérez, de 53 años, quien conducía una moto y llevaba a un acompañante que está fuera de peligro. Lea: ¡Miércoles trágico en Cartagena! Cuatro muertos en 3 accidentes de moto
Al parecer, la mujer intentó cruzar la vía, pero por la poca visibilidad de la zona, Carlos no la vio y la arrolló. Él también cayó aparatosamente al suelo. Otra versión involucra a una tractomula. Las autoridades siguen investigando.

Triste final
Mientras tanto, los parientes de Ana Victoria buscan una explicación a lo ocurrido y no la encuentran. “Mi mamá siempre fue madre soltera y sacó adelante a sus siete hijos. Uno de mis hermanos murió y ahora somos cinco hembras y un varón. Ella trabajó en muchas cosas y nunca nos abandonó”, dijo.
Añadió que Ana Victoria actualmente vivía en Mahates, pero el lunes (29) había ido a visitarla a Bayunca. “Ella el domingo fue a misa en Mahates y el lunes se alistó para ir a mi casa a Bayunca. Estando allá dijo que iba a Tierrabaja (La Boquilla) para buscar una ropa que le iban a dar y le perdimos el rastro el martes, por lo que comenzamos a buscarla, hasta el miércoles en la madrugada que nos llamaron para decirnos lo que le pasó”, recordó Sandy, la hija mayor de Ana.
Las autoridades hicieron la inspección de los cuerpos y los trasladaron a Medicina Legal, en Cartagena. Ana no tenía documentos en el momento del levantamiento, por lo que la ingresaron como Cuerpo No Identificado o N.N.
“La gente dijo que mi mami era indigente porque no tenía zapatos puestos y estaba sola a esa hora por esa carretera, pero nosotros tampoco sabemos qué hacía allá y en esas condiciones. Ella llevaba unas chancletas nuevas que su hijo le compró hace poco”, explicó.

Agregó que “ella quedó traumatizada porque era hija única y sus padres le dejaron una herencia, pero varios familiares se la robaron. Ahora sólo hablaba de eso, todo era esa herencia, hasta soñaba con eso y nosotros estábamos pensando en llevarla a un psiquiatra”.
Un hombre gentil
William Castro laboraba como conserje en un conjunto residencial en Serena del Mar, Zona Norte de Cartagena. Tenía muchos años en ese oficio y era muy querido en su natal Santa Catalina, en Bolívar.
Por redes sociales han manifestado que era un hombre gentil, amable, trabajador y responsable. Añaden que en el momento del accidente iba con su compañero a laborar como todos los días, desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

En Facebook le dejan cientos de mensajes de agradecimientos y muchos lo catalogan como un padre para ellos. “Fuiste como un papá, me enseñaste muchas cosas”; “padrino, estuviste en los momentos que más te necesité”; “nunca te voy a olvidar y te cumpliré esa promesa, tío”, son algunos de los mensajes que le dejan.
