La familia de Mario César Pérez Sierra, de 29 años, desconoce quién y por qué ordenaron su asesinato. Al mototaxista de oficio lo mataron sicarios a las 8 de la noche del sábado 16 de marzo, en un esquina de la carrera 84 del sector Las Américas, en Olaya Herrera, a sólo unos metros de su casa.
El hecho de sangre causó pánico en la comunidad y sus parientes entraron en un capítulo de dolor, interrogantes y deseos de justicia y esclarecimiento. Le ponen una cita y sicarios lo matan de 3 balazos en la esquina de su casa
Aunque, al principio se dijo que a Mario lo llamaron y citaron en aquella esquina, sus parientes no están seguros de eso y tienen su propia versión de los hechos.

“Mario estaba en la casa, esperando que yo llegara del trabajo. Cuando llegué, él se me acercó y me pidió prestado 40 mil pesos, me dijo que era para comprarle un libro para el colegio de su hija. Fui hasta donde mi nieta y le pedí que me confirmara eso y ella me dijo que era verdad, entonces le presté el dinero. Me dijo que me lo pagaba al día siguiente”, relató el padre de Mario César.
Añadió que “yo me quedé sentado en la terraza de mi casa y Mario salió a comprar lo que dijo, pero primero se sentó un momento en esa esquina y dejó su moto estacionada cerca a la casa. Yo estaba charlando cuando escuché los disparos”.
El familiar dice que todo pasó muy rápido y que, al llegar a donde estaba Mario, se dio cuenta que ya estaba muerto. Según la Policía Metropolitana, al hombre le propinaron tres balazos en la cabeza y murió en el acto.

Aunque las esperanzas de vida era mínimas, los allegados de Mario lo llevaron de inmediato al CAP de Olaya Herrera, pero allá confirmaron su fallecimiento. Los sicarios escaparon por la Avenida Pedro Romero y a la fecha no hay capturados.
Testigos del crimen contaron que los asesinos por encargo llegaron en una moto tipo Bóxer, de color negro. El sujeto que disparó vestía un suéter blanco, era de contextura gruesa, estatura alta y piel negra.

“Mario era mototaxista y albañil desde hace muchos años, no entendemos por qué lo mataron. Él tenía muchos amigos, no sabemos si por alguna de esa relaciones ordenaron su asesinato. A veces pasa que ellos hacen cosas malas en la calle y uno en la casa no se entera, pero él nunca nos comunicó si tenía alguna amenaza de muerto o problema. La verdad, yo siempre le di buen ejemplo porque toda la vida he trabajado honradamente, laborando de domingo a domingo, incluso, de noche, para darle lo mejor a mi hogar”, dijo el padre lleno de nostalgia. Mario deja una hija.
Por redes sociales le envían mensajes de despedida, lo recuerdan con cariño y lamentan que no pueda ver crecer a su hija.
