Fernando Mejía se dedica a preparar y maquillar muertos.
Es tanatólogo, no porque lo haya soñado desde que era un niño, ni por algún motivo especial. Escogió esa profesión por ser poco común y por solucionar un problema que se le presentó hace 13 años.
“Cuando uno tiene familia, debe elegir profesiones y facilidades de trabajo. Yo no escogí esto como una profesión, sino como una solución económica, y me quedé”, dice.
Su trabajo va de lunes a lunes. Sólo descansa los sábados. Una semana le toca el tuno diurno; y la otra, el nocturno. Ha preparado hasta cuatro cuerpos en una jornada, que pueden ser por muertes naturales o violentas.
A los dos casos les da la misma importancia, aun cuando los procedimientos sean distintos. Cuando se trata de muertes naturales, el proceso consiste en inyectar en las arterías varios líquidos como formol, sales y alcohol. Todos esos líquidos se mezclan y, una vez en el cuerpo, se dejan actuar. Al cabo de un tiempo se extraen, para que la acción perdure por varios días.
Si es por muerte violenta, el cuerpo primero es llevado a Medicina Legal, donde lo abren y le hacen las investigaciones que requiere. Lo llevan cerrado a la funeraria y Fernando lo abre nuevamente para preservarlo. Posteriormente, se le aplican los líquidos.
Cuenta que ha perdido la capacidad de asombro. Luego de preparar y, posteriormente, maquillar a gente que llega desfigurada, mutilada o con los estragos de alguna enfermedad terminal.“Todos los casos para mí son impactantes. Sin embargo, hace 15 días trajeron el cuerpo de una señora que tuvo cáncer en la traquea y el tumor se le salió del cuerpo. Apenas lo destape, me quedé en shock”.
Recuerda que la primera persona que preparó fue de los casos más difíciles que ha presenciado. Estaba de ayudante de su hermano, quien también es preparador. Una señora falleció en su propio apartamento y la encontraron a los tres días. Ya el cuerpo estaba en estado de descomposición.
Aun cuando son innumerables los casos que ha atendido, desde niños hasta ancianos, con varios inconvenientes que tiene que aprender a sortear, trata de no perder la sensibilidad que como persona lo debe caracterizar.Cuando sale de turno, intenta dejar de lado todo lo que vivió en el día y conversar lo menos posible de ese tema con su familia.“Con mi esposa hablo algunas cosas. Con mis hijos, muy poco, pero siempre está la curiosidad de saber por qué elegí este oficio”.Uno de los más interesados en conocer detalles acerca de su profesión es su hijo mayor. Con tan solo 11 años de edad, lo admira y desea seguirle los pasos. La sola idea de pensar en eso lo martiriza.“ Esto no es lo que yo quiero para él. Estoy seguro que puede ser alguien mejor”.Aparte de todo, su hijo sufrió bronconeumonía cuando era más pequeño y el trabajo de tanatológo requiere tener las defensas altas, debido a la cantidad de enfermedades a las que se ven expuestos todos los días.Más allá de eso, hay una razón que no le permite dejar a su hijo estudiar tanatología y tiene que ver con el rechazo que sufre por practicar este oficio.Cuando llegué a la funeraria Lorduy, pregunté por la persona que maquillaba a los muertos y resultó que también los preparaba. Me presenté y extendí mi mano y por un momento sentí que Fernando no me correspondería. Lo dudó y finalmente con timidez me dio un apretón y rápidamente me soltó.Intenté acercarme para romper el hielo, pero me encontré con alguien muy inexpresivo. Sin embargo, a medida que el diálogo avanzaba, se sintió en confianza y poco a poco me fue revelando detalles de su trabajo y de lo que más me interesaba, su vida personal.Me contó que ha sufrido muchos desplantes por su profesión. Gente muy cercana le ha dicho que no se le acerque o que, por favor, no le dé la mano, que puede contagiarlo con alguna enfermedad.A raíz de eso cuenta que ha adoptado una actitud que muchos pueden interpretar como grosería, pero en el fondo sabe que, manejando cierta distancia, evita sentirse rechazado otra vez.“Hay gente a la que no le gusta que uno lo toque. Si yo estuviera infectado de algo, se me notara la infección. ¿No te parece?”.Lo más extraño que le ha sucedido no ha sido en la sala donde los prepara, si no en su casa cuando está dormido. Casi todos los días sueña con las personas que maquilla y prepara.“Sueño mucho con los muertos que he preparado. A veces sueño que estoy hablando con ellos, pero no me producen temor, porque sé que ya traté a esa persona y está muerta”.Asegura que nunca le ha ocurrido un caso paranormal y eso se debe a la forma cómo ha aprendido a dominar su mente.“Si tú andas con el temor dentro del trabajo, vas a sentir y ver de todo. Pero si andas relajado, ningún movimiento, ni nada raro va a suceder”.¡También los maquilla!Cuando se inició en este campo, sólo tenía que preparar los cuerpos, pero, con el paso de los años, su oficio se fue haciendo más integral y ahora le exigen que también maquille a los fallecidos.El maquillaje que utiliza es muy natural. Es más, se ha vuelto muy bueno, uno de los mejores, y tiene la capacidad de hacer que los fallecidos adquieran un tono cálido. Parece que estuvieran dormidos y no muertos.Pese a que prefiere los maquillajes simples y peinados básicos, hay clientes, en especial del barrio Bocagrande, que llegan con exigencias difíciles de satisfacer.“A veces los que llegan de Bocagrande quieren que les hagamos blower, peinados sofisticados y bucles. Aquí lo que tenemos es básico, un cepillo y una peinilla. En ocasiones pongo a los mismos familiares a que lo hagan. A muchos les encanta”.Fernando es un hombre alto, delgado, cabello negro y mirada misteriosa. Sólo responde lo que le preguntas y a primera vista es el perfil idóneo de lo que uno espera encontrar en un preparador de muertos. Cuando lo vi, dije: ¡Bingo, este es el personaje!Sin embargo, una vez dialogas con él, logras comprender que más allá de su trabajo lo interesante es lo que hay detrás suyo, su esposa, sus hijos, su entorno y cómo ha creado una barrera para protegerse de la gente, que ignora que su trabajo, por más peculiar que parezca, fue la forma más correcta que halló para sostener a su familia.




