comscore

Publicidad

Facetas

La conmovedora historia de un artesano recicla tapitas de gaseosa

Con 22 mil tapitas de gaseosas, Róbinson Jaraba, presenta una singular muestra de su obra artesanal en Farex 2023.

La conmovedora historia de un artesano recicla tapitas de gaseosa
Compartir en

Todo ocurrió un atardecer en que su nieto Andrés Gómez Bernal al regreso de la escuela, le dijo a sus abuelos Róbinson y Ninfa, que debía llevar de tarea al día siguiente, un trabajo manual creado por cada estudiante. Y a la abuela Ninfa Pantoja Cáceres que es modista, se le ocurrió hacer una chaqueta con puras checas de cervezas.

Al final, perplejos por lo que habían logrado hacer, se preguntaron si sería conveniente que la chaqueta fuera de checas de cervezas y no de gaseosas, una mortificación derivada de que la escuela del nieto era cristiana.

Al día siguiente, el segundo premio del salón, lo ganó el nieto con su chaqueta de checas de cervezas. Y entonces a Róbinson Jaraba se le prendió el bombillo de la imaginación y le hizo una matera de puras checas a Ninfa que le encanta tener su jardín de rosas.

(Le puede interesar: Farex 2023 se inauguró ayer con las tendencias de la artesanía caribeña)

La chaqueta y la matera fueron tan elogiadas por todo el mundo, que a la familia de Róbinson Jaraba y Ninfa Pantoja Cáceres, les surgió la idea de apostarle a un emprendimiento que aún no cesa. Róbinson fue con las primeras materas a Taganga, y las vendió en la calle. Luego, fue a El Rodadero y ocurrió lo mismo.

“Vimos que había un horizonte en ese trabajo de reciclar las tapitas de gaseosas, y empezamos a llenar la casa de tapitas de gaseosas. Se las comprábamos a los recicladores del mercado, por kilo, y fue así como la casa se convirtió en un taller que hasta el día de hoy no ha parado. Todo empezó poco antes de la pandemia, en 2018. En Santa Marta, un fotógrafo al ver estas artesanías se emocionó tanto y me dijo que llamaría a un periodista amigo, quien a su vez, se interesó por esta obra. Se presentaron a mi casa, y aquello abrió puertas a esta obra artesanal que hoy se exhibe en Cartagena, gracias a ser escogidos e invitados por Farex”.

El mundo que es un pañuelo de sorpresas incesantes, eligió a mi hermano Edgar para que fuera el primer divulgador de esta historia que ahora contamos, luego de conocer a Róbinson en el estante 38 de Farex en el Centro de Convenciones de Cartagena.

Sembrador y tejedor

Róbinson es un artesano nacido en Riofrío, Magdalena, el 5 de septiembre de 1961, el segundo de catorce hermanos (seis varones y ocho hembras), el hijo de Bernardino Jaraba Cogollo y Alida Orozco Carrillo.

Bernardino Jaraba Cogollo, de Altos del Rosario, era un sembrador de arroz, maíz, patilla y melón. En su cabañuela o calendario de siembras, según las lunas o los estados del tiempo, sembraba arroz o maíz, según la estación propicia. Róbinson le ayudaba a sembrar a su padre a quien evoca ahora como un hombre ejemplar, sereno, laborioso y entregado a su familia.

De Alida, su madre, de Ciénaga, Magdalena, dice que era una mujer sencilla, noble, ama de casa, amable, trabajadora.

(También lea: Llega a Cartagena la Feria de Artesanías ‘Exportables Farex 2023’)

Antes de decidirse a este emprendimiento junto su esposa, sus tres hijos y sus dos nietos, Róbinson era un comerciante que abastecía a las tiendas de los barrios de Santa Marta, donde reside. La Corporación Ambiental del Magdalena, al enterarse de la tarea de Róbinson Jaraba, apoyaron su gestión que ha irradiado e impactado en parques de la ciudad y la región, como el Parque de Gaira, el del barrio San Pedro Alejandrino, y en el parque del sector de Mamatoco.

Ahora él está consagrado todo el tiempo a reciclar el plástico contaminante en playas, calles, vertederos de basuras en cuerpos de agua. Almacenar todo el plástico posible en su propia casa, procede a lavarlo y desinfectarlo, y se sienta a diseñar y a tejer con alambre galvanizado todo lo que se le ocurre: canastos, materas colgantes, sillas, lámparas, peces, abejas, mariposas, libélulas, alacranes, entre otros. Ahora está pensando en diseñar tortugas, caballitos de mar, iguanas, tucanes, mariamulatas cartageneras o marialucías samarias.

La familia ha patentado este emprendimiento del plástico reciclado. Lo que en verdad hace Róbinson con esas tapitas de plástico es tejer, dice su hijo Luis Jaraba, explicando que su padre hace primero la estructura de las artesanías y elige las tapitas por tamaño y colores.

En Cartagena desde que se abrió la feria los más sorprendidos además del público local, son los turistas nacionales y los extranjeros que lamentan no poderse llevar alguna de las obras que forja Róbinson. Los usos de cada artesanía varían según los intereses individuales.

Hay quienes decidieron que las materas colgantes debían ser lámparas, y hay quienes ven recipientes para guardar ropa o coleccionar milagros dentro de una enorme cesta de tapitas. Cada cual ve en estas artesanías algo más que un objeto repetitivo.

Róbinson Jaraba, un artesano de Riofrío, Magdalena, residente en Santa Marta, presenta en Farex en Cartagena, su ingeniosa obra artesanal forjada con 22 mil tapitas de gaseosa.

Hay algo infantil y juguetón en la virtud de elegir entre miles de tapitas como quien entra en un arcoíris, el color amarillo, el azul, el verde o el rojo.

Róbinson logró ser elegido para esta feria nacional e internacional en Cartagena, y ser apoyado por la empresa Essentia para presentar sus artesanías.

Está enterado que toneladas de tapitas de gaseosas almacenadas y derretidas, luego de una intensa campaña ciudadana y empresarial, sirvieron para hacer los puentes del paseo peatonal de Manga, en Cartagena.

(Lea además: ¡Una vez más! La Loa de los Santos Reyes Magos regresa a Baranoa)

Él no derrite sus tapitas, las deja intactas y desde la forma redonda y convencional de la tapita reinventa el diseño de una silla, una lámpara o el enorme pez que ahora está a la vista de todos.

Para estar en Cartagena en Farex, Róbinson Jaraba y su familia, debieron reciclar 22 mil tapitas de gaseosas para convertirlas en las maravillas que ahora todo el mundo celebra. Es la nueva apuesta de lo que hoy se llama la economía circular que transmuta materiales contaminantes y les da un nuevo uso en la sociedad.

También Ninfa su mujer al integrarse a esta aventura empresarial, aporta su sensibilidad y su ingenio de modista. Cada obra tiene el sello de la paciencia y el ingenio de quien junta lentamente la geometría de los colores junto al obstinado diseño de los deseos.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de El Universal desde Google News