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El alma enferma: la somatización no es un mito

El agotamiento emocional y físico, la depresión y el estrés en todas sus formas pueden ser detonantes de enfermedades físicas y de más violencia.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

22 de noviembre de 2020 12:00 AM

Del manejo de las emociones nos han hablado tanto que hoy por hoy parece que deberíamos ser expertos en el tema... Por otro lado, está la búsqueda de la felicidad, ¿quién no quiere ser feliz, cierto?

Más allá de nuestros sentimientos está el hecho de que muchos profesionales aseguran que la somatización existe; este es el proceso mediante el cual las personas experimentan y expresan malestar emocional a través de síntomas físicos y es uno de lo mayores retos a los que se puede ver enfrentado un médico en su práctica médica cotidiana, ya que los síntomas carecen de una causa orgánica documentada.

El especialista José Danilo Barco, magister en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIE), explica que se puede entender el mecanismo por el cual mantenemos o perdemos el equilibrio de nuestra salud, estudiando cómo el sistema inmune está comunicado con el sistema nerviosos central y el sistema endocrino, afectando su interacción a nuestra salud emocional, anímica y social.

Barco nació en Cali y ha acompañado profesionalmente a entidades como la Policía Nacional de Colombia, Fuerza Aérea colombiana y ha tenido presencia en zonas de posconflicto armado en el Cauca, atendiendo salud mental y padecimientos asociados en zonas de guerra como miedos, enfermedades psicosomáticas, violencia, ansiedad y depresión.

De estas enfermedades que empezaron en la mente y se reflejan en el cuerpo, ha estado más de 19 años investigando el estrés y en su momento se enfocó en zonas en conflicto de Cauca y Valle.

“Las personas que han tenido golpes emocionales grandes tenían asociaciones muy fuertes con patologías autoinmunes y patologías huérfanas, lupus eritomatoso, alergias y desórdenes gastrointestinales.

“Por otro lado, se constató que de los procesos violentos se derivan cánceres con regularidad... a alguien que le mataron a un familiar o aquellos que jamás volvieron a ver un hijo. Debemos entender que también hay una relación entre el cerebro y el corazón”.

El doctor Barco me ejemplifica la dolorosa experiencia de una mujer víctima de la violencia que, sin razón aparente, desarrollaba dolores osteoarticulares, fusionados al recuerdo de lo que le pasó a sus dos pequeños hijos .

“Hay una relación entre cuerpo, mente y alma. En este caso, se debe focalizar qué emoción es la que está dominando a la persona y a partir de allí trabajar por la salud”.

Las mujeres desplazadas tienen un elevado riesgo de tener depresiones emergentes o reactivas, que rápidamente aumenten la comorbilidad del trastorno por estrés postraumático (TEPT) y del trastorno afectivo bipolar tipo II (TAB con hipomanía), mientras, los hombres presentan trastornos depresivos mayores, cuya comorbilidad hacia un TAB tipo I (manía) es mayor, llegando a exteriorizar su agresividad de forma explosiva, a perpetrar actos de violencia intrafamiliar. Esto fue analizado en el informe del 2006 la relatoría de la corte interamericana de derechos humanos (CIDH).

Del pensamiento a las células

En efecto, un estudio de las doctoras Aydé Concepción Espino-Polanco y Mercedes García-Cardona, de la Universidad Nacional Autónoma de México, halló que distintos factores mantales estresantes y la inmunosupresión resultante hacen susceptibles a las mujeres a enfermar.

“La presencia de depresión en las personas las hace vulnerables a desarrollar enfermedades de tipo neoplásico, entre ellas el CaMa, cáncer de mama. También se ha identificado en mujeres que no tienen apoyo social y en quienes no pueden afrontar las situaciones de la vida diaria; asimismo, la expresión del miedo persistente a padecer la enfermedad debido a algún antecedente de familiares directos con CaMa genera tristeza, la cual se prolonga durante mucho tiempo y años más tarde pueden presentar la enfermedad”.

De las muestras analizadas, se derivan aspectos de vital importancia a entender en este proceso de la somatización en cáncer:

- Son importantes los problemas vividos durante la niñez, ya que pueden influir en el incremento de la vulnerabilidad a diversos padecimientos en la edad adulta, incluido el cáncer de mama.

- Otros eventos difíciles que ocurren durante la vida están asociados con la generación de estrés y con un control inadecuado de diversas situaciones, la personalidad de los individuos, lo que influye en la manera como lidian ante sus emociones.

- La falta de expresión de los sentimientos o de las experiencias ante problemas familiares, laborales o económicos, con el devenir del tiempo, debilita el sistema inmune al no liberar este tipo de emociones y, como resultado, las mujeres enferman después de algunos años.

No todos los casos
son iguales

En el caso de las víctimas de violencia, debe existir un acompañamiento psicológico y médico tradicional para evitar que la somatización afecte de forma incontrolable la vida de estas personas. Por otro lado, cuando se manejan mal las emociones diarias en casos menos complejos, debemos entender que es mejor ser protagonistas de las circunstancias. El agotamiento emocional y físico, la agresividad o la depresión, también se convierten en detonantes que conducen a la intolerancia, la violencia intrafamiliar y la agresividad social, situaciones directamente asociadas con el estrés y con las enfermedades físicas.

Con su semillero de investigación, el doctor Barco logró determinar que los médicos y los docentes son los profesionales más estresados en Colombia.

“No hay un camino hacia la felicidad, lo digo como médico que trabaja contra el estrés: la felicidad es aquí y ahora, la capacidad de disfrutar el momento presente teniendo en cuenta todos los pequeños detalles. Uno cree que va a ser feliz cuando tenga muchas otras cosas que no se tienen en el momento, pero llega el momento en que se tienen y la persona no es feliz... En el entendido que nos podemos bañar en el mismo río, pero no en la misma agua, podemos hacer mucho por nosotros mismos desde nuestra actitud”, añade Barco.

Aprovechando la entrevista, el experto agrega: “Tengo una aversión a la teminología de coaching y es que muchas personas que se denominan de esta forma no conocen la verdadera interacción del organismo en cuanto a las emociones y por ende no pueden de verdad ayudar a los demás”.

Y sí, el alma enferma al cuerpo, finaliza el experto, pero el hecho de que la herramienta de ayuda esté en nuestro propio cerebro es una buena noticia.