Entonando el canto tradicional “Ángeles somos del cielo venimos, pidiendo limosnas para nosotros mismos”, los niños y niñas de los barrios de Cartagenera salieron a las calles a pedir casa por casa comida para hacer el tradicional sancocho.
En respuesta a las donaciones o a la ‘dureza’ de los hogares que visitan, los ‘angelitos’ cantan “esta casa es de arroz, donde vive el niño Dios” o “esta casa es de aguja, donde viven todas las brujas”, entre otros.
La cogida de este año no ha sido tan masiva como en otras ocasiones, quizás por los estragos que causó el fuerte aguacero de ayer o porque los niños están en el colegio.
No obstante, los grupos que se han congregado para rescatar las tradiciones, han recogido yuca, plátano, papa, ñame; y verduras para pensar en un buen sancocho.
Por supuesto a la mayoría les tocará juntar las monedas que dan en algunas viviendas para comprar la carne o el pollo.




