comscore
Cartagena

Llevan años buscando un encuentro

Compartir

Guillermo Vásquez Urango nació en Cartagena hace 30 años, pero ahora reside en Suecia y es profesional. Se fue del país no precisamente por gusto, pues a sus dos años lo adoptó una familia europea porque su madre biológica no podía cuidar de él.

Hace 40 años Tuznelda Novoa Hernández dio a luz un bebé, pero por circunstancias económicas tuvo que darlo en adopción en una fundación de Bogotá.

Las historias se unen porque los dos, desde diferentes lugares, desean retornar a un momento de su vida, pero han tenido muchos inconvenientes en el camino. Guillermo aspira a encontrarse con su familia, en especial con su madre biológica; Tuznelda anhela ver a esa niña que dejó en manos de otra familia para que creciera sana.

Estas son solo dos de, quizá, miles de personas que desean saber sobre sus orígenes después de una adopción. ¿Quiénes son?, ¿por qué lo hicieron?, ¿podré encontrarme con ellos?, son algunos de los interrogantes que pasan por la mente de quienes viven esta situación. 

Quiere volver

Desde que se fue a Europa, Guillermo no ha tenido contacto con la familia que lo vio nacer y solo conservó, por papeles, dos nombres. Uno es el de su abuela, Adolfina Urango y el otro es Luz Marina Vásquez Urango, hija de Adolfina.

Con ayuda de un abogado de adopciones recopiló otros datos en los expedientes que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -ICBF- le dejó a su familia adoptiva. Entre esos nombres también estaba el de la madre sustituta Enilsa Magola Payares y la trabajadora social Noris Arroyo Zambrano.

Una de las razones por las que lo dejaron en manos de otras personas, sería porque la señora Adolfina, quien en ese entonces tenía 50 años, padecía de artritis reumatoide y ya no podía cuidarlo de forma correcta. Su madre, quien tenía 18 años, trabajaba en el servicio doméstico y no cuidaba todo el tiempo al pequeño Guillermo.

Un año después de su nacimiento -en 1986- declararon su adopción y al año siguiente una familia lo acogió para llevárselo a Suecia para tener una mejor vida. Los últimos años los ha pasado pensando quién será su madre biológica, en tener un reencuentro agradable con ella y poder contarle su historia y cómo ha vivido.

No está segura del sexo

Tuznelda tiene un carisma especial, no es muy espontánea y le cuesta expresar sus sentimientos pero si hay algo que todavía le queda pendiente es encontrarse con Marcela Novoa, como nombró a su hija antes de darla a una fundación. Esto ocurrió cuando tenía 15 años, en 1977, porque no contaba con los recursos  para mantenerla en buenas condiciones.

Primero su mamá no la apoyó y tuvo que irse de su casa, creyó que tendría apoyo con una tía en Bogotá pero no fue así. Durante la gestación trabajó aseando la casa, pero no le pagaban por lo que a los nueve meses decidió irse y se encontró con la fundación Derecho a Nacer. Lo más curioso de su historia es que no está convencida de que su primogénita fuera una niña. Esto se lo dijo la partera que la atendió, pero ella nunca la vio.

“Escuché cuando se la llevaban, creo que era niña y le puse Marcela, pero alguien le dijo que se llamaría Juliana”, relató la mujer apretando las manos.

Después del parto, Tuznelda pasó cuatro días en la fundación y al salir se fue a casa de una tía con la única condición de que le dijeran cómo estaba su hija.

“Quería que se la llevaran para un lugar mejor, por los menos fuera del país”, narró Tuznelda mientras buscaba unos papeles para recordar la última vez que visitó la fundación.

No le dieron razón de la pequeña

Hace siete años Tuznelda, quien ahora reside en Cartagena, regresó a Chapinero, en Bogotá donde está la fundación, para encontrar a Juliana. Como no le dieron respuesta, preguntó por la mujer que la ayudó con la adopción pero tampoco dio con su paradero. Esa primera búsqueda no dio resultados y no tuvo continuación porque su salud empeoró.

“Me empezaron a hacer diálisis y no conseguí a mi bebé. Lo que quiero es verla y pedirle perdón por tomar esa decisión. Estoy desesperada”, precisó Tuznelda.

Avanzan en la búsquedaEl abogado de Guillermo, quien fue registrado en Suecia con otro nombre, tiene un poder para enviarlo a la regional Bolívar del ICBF pues a él se le dificulta hablar español y tan solo anhela un encuentro con su madre. “Quiero llenar un espacio de mi vida, saber de dónde vengo y un posible encuentro me llenaría de mucha felicidad”, expresó el muchacho mediante una carta. Por su parte, una vocera del ICBF aseguró que el primer paso es enviar un oficio a la directora de la regional Bolívar donde comente las ganas de conocer a su familia. Después de esto deberá esperar a que la institución revise los expedientes y prepare integralmente a ambas partes para una futura y posible reunión.

Esta es una de las pocas fotografías que tiene Guillermo de cuando era un bebé, con las que intenta hallar a su familia. Cortesía
Esta es una de las pocas fotografías que tiene Guillermo de cuando era un bebé, con las que intenta hallar a su familia. Cortesía
Guillermo Vásquez, ahora con treinta años. Cortesía
Guillermo Vásquez, ahora con treinta años. Cortesía
Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News