A la una de la tarde zarpó de Cartagena el crucero Seven Seas Mariner que arribó a la ciudad con seis tripulantes y un pasajero con COVID. La embarcación llegó al puerto del Corralito de Piedra a las 7 a.m pero por decisión del Distrito se impidió que los pasajeros desembarcaran. Los contagiados estaban vacunados. (Lea: “No podemos permitir que se dispare el ómicron en Cartagena”: Dau)
“Una vez llegó el barco, tal y como lo habíamos anunciado, se hizo una evaluación del riesgo epidemiológico, y se tomó la decisión de no dejar bajar a pasajeros y tripulantes. Así mismo, se evaluaron las condiciones clínicas de los contagiados, y la evaluación del cumplimento de los protocolos de bioseguridad”, dijo Johana Bueno, directora del Dadis.

Para el alcalde William Dau esta determinación se realizó para impedir que el ómicron se expanda en la ciudad. Hay siete contagiados. Si tuviésemos certeza de que ningún pasajero tiene ómicron podríamos exigir la prueba PCR negativa o el esquema de vacunación completo pero no podemos pelear con el ómicron. Esa vaina se propaga demasiado y no vamos a correr riesgos. No vamos a pendejear”, señaló. (También le puede interesar: Aviatur cuestiona decisión de prohibir desembarco de crucero)
Y reiteró: “No podemos arriesgarnos, no podemos permitir que se dispare el ómicron en Cartagena. Hay que tener cautela. Esta experiencia nos sirve para manejar esta y otras situaciones a futuro. Ya un equipo de trabajo revisa las experiencias de otros puertos”.
Dentro de la nave habían 769 pasajeros de los cuales 445 son tripulantes. De Cartagena va rumbo a la Panamá.
En desacuerdo
Varios sectores se mostraron en desacuerdo con la decisión del Distrito. “Teníamos en la mano una operación que estaba a cargo de nosotros. Teníamos la oportunidad de poder demostrar a la ciudad este tipo de eventualidades”, dijo Antonio Porras, gerente de Aviatur. (Lea aquí: Prohíben arribo de tripulantes de crucero que llegó con COVID a Cartagena).
Porras agregó: “No sé por qué en último minuto se le hace un daño de ese tamaño a una ciudad y a los empresarios. Lo primero que nos pidieron las líneas cuando pensaron en reanudar su operaciones fue optar con los puertos que realmente estaban comprometidos y puertos seguros con sus protocolos. Trabajamos siete meses diseñando los protocolos tanto para Cartagena como para Santa Marta para que cuando se presentarán este tipo de situaciones estaríamos listos”.
