En Cartagena existen múltiples instituciones de educación superior, de naturaleza pública y privada, que no solo se encargan de la formación del talento humano de la ciudad, sino que también conforman importantes grupos de investigación que adelantan estudios en diferentes áreas del conocimiento.
Su trabajo ha derivado en contribuciones valiosas para distintas disciplinas, que han sido la base para el desarrollo de proyectos que han dejado en alto el nombre de la ciudad, no solo a nivel nacional sino incluso a nivel internacional. Puede leer: Danna Gómez, la joven promesa científica de Cartagena
No obstante, el Índice de Competitividad de Ciudades (ICC) de 2025 prendió algunas alertas. En el pilar de innovación, Cartagena obtuvo un puntaje de apenas 1,94, lo que cuestiona el nivel de la productividad científica en la ciudad, los investigadores per cápita y la sinergia de la investigación.
¿Qué sucede con la investigación científica en Cartagena?
El Universal consultó a expertos de algunas universidades de la ciudad, para comprender la manera en la que se pueden interpretar los resultados que presenta el ICC.
Para Harold Gómez-Estrada, vicerrector de Investigaciones de la Universidad de Cartagena, este tipo de mediciones son útiles como referencia general, sin embargo, en su criterio, “resultan insuficientes para comprender la complejidad del sistema científico local”.
“Este tipo de mediciones tiende a privilegiar resultados visibles y de corto plazo, limitando el reconocimiento de procesos académicos de largo plazo que no siempre se traducen de manera inmediata en indicadores urbanos. Ello pone de manifiesto una brecha persistente entre las capacidades instaladas en el ámbito universitario y su reconocimiento en los instrumentos convencionales de medición”, explica.
De esta manera, sostiene que Cartagena posee un importante ecosistema académico integrado por instituciones de educación superior con grupos de investigación que trabajan no solo sobre las necesidades de la ciudad, sino también sobre dinámicas a nivel nacional e internacional. No obstante, reconoce que existen debilidades que perjudican su desarrollo.
“La principal debilidad radica en la limitada conversión de la producción científica en procesos de innovación, transferencia de conocimiento y apropiación social, lo que contrasta de manera significativa con la solidez del aparato académico existente”, puntualiza.

Por su parte, Jairo Useche Vivero, director de Investigación, Innovación y Emprendimiento de la Universidad Tecnológica de Bolívar, afirma que el resultado del ICC refleja una realidad preocupante para la ciudad, que evidencia baja productividad científica y poca transferencia tecnológica.
“Desde la academia lo interpretamos como un llamado urgente a fortalecer capacidades, inversión y gobernanza del sistema de ciencia, tecnología e innovación local”, señala. Lea también: De Cartagena a la Antártida: el viaje de una profesora a otro planeta
Useche Vivero reconoce que ha habido avances en formación doctoral y en la participación de los grupos de investigación en convocatorias, aunque advierte que el crecimiento ha sido desigual. “Aún estamos lejos de consolidar un ecosistema robusto y articulado que transforme conocimiento en innovación con impacto territorial sostenido”, agrega.
De esta manera, insiste en que aunque existen fortalezas como el talento joven, el compromiso de las universidades y también de sectores estratégicos, persisten problemas estructurales que frenan el desarrollo, dentro de los que se encuentran una financiación insuficiente, una débil cultura de innovación empresarial y la limitada articulación interinstitucional para ejecutar proyectos de alto impacto. “Existen capacidades, pero requieren mayor coordinación estratégica y visión de largo plazo”, afirma.

Las propuestas de la academia para impulsar la investigación en Cartagena
Frente a este panorama, ambos académicos plantean la necesidad de fortalecer las bases del sistema científico local mediante estrategias articuladas entre universidades, sector productivo y Estado. Lea: Plan Regional de Competitividad de Cartagena y Bolívar: metas y proyectos
Para el vicerrector de Investigaciones de la Universidad de Cartagena, Harold Gómez-Estrada, este trabajo debe estar orientado “no únicamente a la transferencia de resultados, sino a la construcción conjunta de agendas de investigación”.
“A ello se suma la necesidad de profundizar los mecanismos de apropiación social del conocimiento, de modo que los resultados de la investigación sean comprensibles, accesibles y socialmente relevantes”, puntualizó.

En este mismo sentido, Jairo Useche Vivero, director de Investigación de la Universidad Tecnológica de Bolívar, plantea la necesidad de aumentar la inversión pública en investigación y desarrollo, consolidar centros de excelencia y promover alianzas con agendas compartidas.
“Cartagena debe asumir la ciencia como eje de competitividad y desarrollo sostenible. Sin una apuesta estructural y sostenida por la investigación e innovación, la ciudad seguirá rezagada frente a otras capitales que ya entendieron que el conocimiento es motor de progreso”, concluyó.

Sobre el Índice de Competitividad de Ciudades (ICC)
El Índice de Competitividad de Ciudades (ICC) es una medición basada en 92 indicadores provenientes de fuentes del orden nacional, alrededor de cuatro factores de competitividad: condiciones habilitantes, capital humano, eficiencia de los mercados y ecosistema innovador.
En 2025, Cartagena obtuvo un puntaje de 5,58 sobre 10 a nivel general, ubicándose en el puesto 12 entre 32 ciudades capitales y bajando dos posiciones respecto a 2024.
