La torre del Claustro de San Agustín, un reconocido símbolo de la Universidad de Cartagena, inició una nueva fase en su trayectoria con la inauguración de su iluminación patrimonial. Esta intervención devuelve protagonismo nocturno a la edificación histórica y, según indicó la institución, reafirma el compromiso de la universidad con la conservación de su legado arquitectónico y la recuperación de espacios representativos de la ciudad. El acto de inauguración tuvo lugar en el Parque de los Estudiantes.
La celebración adquirió un significado particular al coincidir con los 199 años de la universidad, acercándola a la conmemoración de su bicentenario. Según el rector, Willian Malkun, la iluminación no representa únicamente una mejora estética; en cambio, ofrece una oportunidad para recordar el papel que la institución ha desempeñado en la construcción de la ciudad, la región y la nación.
Durante su intervención, el rector evocó un suceso de junio de 1967. En aquel entonces, una declaración sobre un supuesto riesgo de derrumbe de la torre generó preocupación entre la ciudadanía y alcanzó a los medios nacionales. Lea también: A un año del bicentenario: Universidad de Cartagena celebra 199 años de historia
El periódico El Tiempo, según lo recordó Malkun, publicó una nota titulada «No se derrumbará la Torre de la U. de Cartagena», después de que las directivas universitarias y un grupo de ingenieros desmintieran la posibilidad de demolerla.
Malkun recordó que las grietas señaladas en ese momento sumaban más de 15 años y, en parte, atribuyeron su origen a la construcción de un edificio vecino. La torre, a pesar de las preocupaciones, permaneció en pie y hoy continúa como un testigo de la evolución de la universidad y de la historia de Cartagena.
“Que por fortuna aquel jefe de mantenimiento que pidió demoler la torre —de quien sé el nombre, pero no lo voy a decir— no tenía razón, lo demuestra el hecho de que estemos aquí inaugurando el alumbrado de este símbolo maravilloso de la Universidad de Cartagena. Tengo que decirles que la torre siempre ha acompañado a la Universidad, y que sus inicios se remontan a los tiempos en que esta edificación impresionante era el convento de los frailes agustinos durante el período colonial”, afirmó Malkun.
Historia arquitectónica de la torre de la Universidad de Cartagena
La trayectoria arquitectónica de la torre también refleja las transformaciones de la institución. El rector también explicó que la primera torre, construida cuando el espacio ya funcionaba como claustro universitario, data de 1867 y se ubicaba en el costado que da hacia la calle de la Soledad.
Posteriormente, el ingeniero Pedro Blanco Soto presentó nuevos planos ante la Gobernación de Bolívar, y las autoridades aprobaron estos diseños para una construcción que levantaron en 1892. Finalmente, los constructores erigieron la torre que se observa actualmente, con cinco niveles, en 1927, durante las celebraciones del centenario de la Universidad.
Esta sucesión de cambios da cuenta de una edificación que ha acompañado distintas etapas de la vida académica y urbana de Cartagena. “La torre, iluminada, será un referente de memoria para que no olvidemos la importancia de la educación en la transformación de la sociedad y la vida de la gente”, sostuvo el rector.
Por su parte, el arquitecto restaurador Salim Osta, profesional encargado de la intervención patrimonial, señaló que iluminar un edificio histórico exige mucho más que instalar luminarias. Él precisó que se trata de una disciplina que busca destacar los detalles arquitectónicos, reconocer el estilo de cada construcción y resaltar su valor cultural dentro del paisaje urbano.
Osta indicó que una iluminación bien concebida contribuye a que los ciudadanos vuelvan la mirada hacia lugares que, a pesar de su importancia, pudieron haber perdido visibilidad en la vida cotidiana. También ayuda a fortalecer el reconocimiento del patrimonio, promueve el interés por su conservación y puede mejorar las condiciones de seguridad en los espacios que rodean estas edificaciones.
“La importancia de esta iluminación patrimonial es porque se detiene y hace énfasis en resaltar los detalles arquitectónicos y artísticos de las edificaciones, pero también para crear un umbral que permita realzar su valor histórico y su carácter patrimonial que la hace especial”, señaló Salim Osta.
¿Qué busca la Universidad de Cartagena con la iluminación de la torre?
En el caso del Claustro de San Agustín, la iluminación busca destacar la presencia de la torre sin desligarla del conjunto arquitectónico al que pertenece. El propósito de la intervención es recuperar sus detalles y su fuerza visual, de manera que puedan apreciarla tanto quienes frecuentan el sector como quienes visitan el Centro Histórico.
“Los monumentos y edificios históricos iluminados de manera conceptual y técnicamente acertada se convierten en puntos de referencia y de atracción para el local y el visitante. Una buena iluminación puede transformar una estructura oscura y olvidada en un espectáculo nocturno que atrae a visitantes de todas partes y recuerda al local”, afirmó Osta.
La intervención se relaciona, además, con el proyecto de iluminación del Claustro de La Merced. Aunque ambos trabajos se desarrollaron con diferentes recursos y condiciones, comparten el propósito de otorgarles a estas edificaciones una lectura visual coherente, lo que permite reconocer su importancia dentro del patrimonio urbano.
Bertha Arnedo Redondo, vicerrectora de Extensión y Proyección Social de la Universidad de Cartagena, oficina que ha liderado la sensibilización, promoción y proyección del Bicentenario de la mano de las directivas y de la comunidad académica, enfatizó que iluminar la torre del Claustro de San Agustín y la fachada de La Merced representa una muestra del compromiso que la universidad tiene con el patrimonio universitario y, en ese sentido, es una evidencia de la conexión de “nuestro patrimonio con el patrimonio de la ciudad”.
“Esta extensión cultural que se hace desde la mirada del patrimonio universitario adquiere un valor muy importante de cara a ese Bicentenario; por tanto, nos hemos dado a la tarea de identificar cuáles son los símbolos, cuáles son esos bienes tangibles e intangibles de la universidad, que hacen parte de la memoria, de la historia, de la cultura y que debemos, no solo poner en valor, sino disfrutar y cuidar para la transferencia a las nuevas generaciones”, subrayó Arnedo Redondo.
La funcionaria concluyó que esta iluminación integra una forma de convocar al Bicentenario de la Universidad y, simbólicamente, de recordar que la educación “es aquella luz que transforma las vidas y que guía los caminos del bienestar de la gente”. Le puede interesar: Universidad de Cartagena, entre las cuatro mejores de Colombia

