Cartagena


“Con los comedores comunitarios estamos combatiendo el hambre”

Personas en pobreza extrema tienen acceso a estos comedores comunitarios, que buscan mejorar la seguridad alimentaria en el Distrito de Cartagena.

En días pasados fue reinaugurado el comedor comunitario del barrio La Esperanza, que luego de 15 años sin funcionar abrió su puertas con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria de las familias del sector en una ciudad donde, según el Dane, el 49% de sus habitantes come menos de tres comidas al día.

Desde el Plan de Emergencia Social Pedro Romero (PES-PR) explicaron que este comedor beneficiará con comida servida, dos veces al día, a 1.500 personas en situación de pobreza extrema. El sitio cuenta con espacios para almacenamiento en frío y seco, pre-alistamiento, preparación de alimentos, ensamble y vestier. Lea: Activan comedor comunitario en La Esperanza que estaba cerrado hace 15 años

Trabajo conjunto

Desde hace un tiempo, el PES-PR viene trabajando en una mesa colectiva con 27 organizaciones que lideran iniciativas de seguridad alimentaria en diferentes barrios con población en pobreza extrema, teniendo como objetivo mejorar los índices de alimentación, esto por medio de diferentes estrategias como la entrega de kits alimentarios, ollas comunitarias y los comedores.

“Junto a los líderes de barrios en pobreza extrema, hemos luchado por tener una seguridad alimentaria y hasta ahora lo hemos garantizado con la entrega de kits, los cuales son balanceados por nutricionistas. Ahora todas nuestras fuerzas van hacia los comedores con comida servida y al alcance de todos, queremos que la gente sepa que existe un lugar donde pueden ir y encontrar una comida, con esto estamos consolidando la ruta de la seguridad alimentaria”, indicó Cielo Blanco Flórez, directora (e) del PES-PR.

El Universal conoció algunas líderes que desde su comunidad manejan proyectos de alimentación comunitaria desde hace muchos años y que ahora sus organizaciones están vinculadas a la mesa colectiva con el PES-PR.

Ludis Rudas, lideresa del barrio Villa Hermosa, indicó que desde hace 20 años dirige un comedor y una guardería de la que se benefician la primera infancia, jóvenes, adultos mayores y madres cabeza de familia.

“Tengo 20 años en este proceso y la guardería Hijos de María se ha convertido en el único espacio de acogida en toda la comunidad de Villa Hermosa, uno de los barrios mas pobres de la ciudad. Nuestros inicios fueron duros, empecé con niños y pidiéndole a la gente para poder hacerles un poco de comida. Había días en los que era muy difícil conseguir los insumos y eran casi que 200 personas las que contaban con esto. Hoy agradezco mucho haber llegado a la mesa colectiva del PES-PR, ya que nuestros índices han mejorado y hemos sido favorecidos”, resaltó Rudas. Lea: En este colegio de Bolívar dan clases en un comedor y bajo un palo de mango

Así mismo, desde sectores poco conocidos también vienen trabajando por la seguridad alimentaria, tal es el caso de Zarabanda, un sector del barrio Olaya Herrera. Mary Luz Negrete, desde la Fundación Construyendo Caminos ha venido realizando actividades en pro a la comunidad de este sector. “Nuestra labor es durante todo el día, nuestra misión es la formación de la familia y es por eso que iniciamos con actividades para los niños y los padres. Desde hace cinco años pusimos en funcionamiento un comedor, el cual se sostenía con la venta de ropa a $500 y $1.000 a la misma comunidad, la ropa es donada y en buen estado. Los servicios se pagan con plata de nuestros bolsillos. También hemos hecho nueve ollas comunitarias, alimentando a cerca de 800 personas. El PES-PR nos ayudó mucho con la entrega de kits y nuevas ollas comunitarias. Estamos logrando grandes cosas para nuestras comunidades sirviendo sin esperar nada a cambio”, mencionó Negrete.

En el barrio 7 de Agosto, se encuentra la reverenda Luz María Lambis que desde la parroquia de la comunidad trabaja en pro a mejorar las condiciones de vida de la población. ”Somos un grupo de mujeres que trabaja desde la parroquia, recolectamos los alimentos en un proyecto que lo denominamos “El balde de la solidaridad”, consiste en que cada persona traiga algo y lo ponga en un balde. Con eso, preparamos los alimentos para los niños y niñas del barrio. El PES-PR nos ha ayudado a llegar a más gente, ya que nos proporcionan más cosas, y es muy lindo ver cómo disfrutan todo y esa es nuestra mayor satisfacción”, dijo Lambis. Lea: Radican proyecto para que la alimentación sea una nueva prestación de los trabajadores

Nuevos comedores

Desde el PES-PR señalaron que se entregará un nuevo comedor comunitario en el barrio La Candelaria, el cual beneficiará alrededor de 1.500 personas con comida servida.

“La ruta de la seguridad alimentaria sigue con otro comedor público, con el de La Candelaria, que será entregado las próximas semanas. Además, se lograron las adecuaciones de los comedores de Villa Gloria, Marlinda y Bayunca”, resaltó Cielo Blanco, directora (e) del PES.

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