Cartagena


El camino de Cartagena hacia la superación del COVID-19

Cartagena pasó de ser una de las capitales con mayor índice de mortalidad, a una con el mayor número de recuperados con respecto a casos activos. ¿Cómo lo ha logrado?

JULIE GONZÁLEZ ORTEGA

03 de agosto de 2020 12:00 AM

Jairo Yepes, 25 años.

Estuvo hospitalizado por más de dos semanas e incluso llegó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por un cuadro grave de COVID-19. Fue dado de alta el 11 de julio.

“En esos momentos uno entra en depresión, se angustia, se desespera. Nos tienen que bañar, nos limpian, son momentos muy difíciles, estar ahí solos sin la familia. Yo estaba conectado por todo el cuerpo. Gracias a Dios a la siguiente semana empecé a estabilizarme, todo el personal médico se sorprendió, días después me colocaron un respirador más pequeño y más tarde empecé a hacer terapias respiratorias. A los 12 días me pasaron para piso y empecé a hacer cosas por mí mismo”. (Lea: “Tengo 25 años y casi me muero, esto no es un juego”)

Octavio Martínez, 27 años.

Estuvo 13 días hospitalizado. Dice que probablemente adquirió el virus al salir a reclamarle unas medicinas a su mamá y un asma de base complicó todo. El 16 de julio recibió su última prueba PCR con resultado negativo.

“Seguramente me contagié en una salida necesaria. Todos los días, desde mi trabajo en casa, compartía a la ciudadanía qué hacer para no contagiarse. Las medidas en casa se seguían al pie de la letra. Sin embargo, el virus entró. Un asma de base complicó todo. Aquí es donde uno valora algo tan simple: respirar bien”.

Pablo Cabarcas, 57 años.

Tres semanas hospitalizado. Pasó por UCI y su familia también se contagió. Hoy ya están todos en casa, sanos y recuperados.

“Yo trabajo en el Mercado de Bazurto. Cuando empecé a sentir los síntomas sospeché que tenía el virus porque la verdad es que no tomaba todas las precauciones necesarias y por eso no me sorprendí al enterarme de que la prueba dio positivo. Nunca pensé que me iba a morir. Siempre fui entusiasta a pesar de todo. Lo que más me dolió fue no poder ver a mi familia y saber después que también padecieron este horrible virus”.

Rosalba Caro, 82 años.

Estuvo 16 días internada en el Hospital Universitario del Caribe (HUC) tras se remitida del centro de salud de El Pozón por un fuerte dolor abdominal. Fue dada de alta en el mes de junio.

“Fue una situación difícil para mí, pero nunca perdí la esperanza en Dios. Él siempre está conmigo y eso me ayudó a salir adelante. Mientras me tenían en observación en el hospital, los médicos y las enfermeras no se despegaban de mí. Me atendían y me consentían. Me tenían pechichona”. ([Video] A sus 82 años, doña Rosalba superó el COVID-19)

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Estas son tan solo cuatro historias de casi 12 mil que hay en Cartagena de personas que han superado el COVID-19, la enfermedad que ya tiene más de cuatro meses de haber llegado a La Heroica y que en general, ha registrado aproximadamente 16 mil casos confirmados, de los cuales tan solo un poco más de 3 mil se encuentran activos.

Este panorama ubica a Cartagena como una de las ciudades a nivel nacional que tienen la menor tasa de reproducción del virus, lo que propicia que cada vez haya menos contagios.

“Las cifras demuestran que el número de días en los cuales duplicamos los casos se ha ido ampliando, las tasas de mortalidad y de letalidad han disminuido, la ocupación UCI también y eso nos indica que estamos a un punto de lograr el aplanamiento de la curva. Nuestra tasa de reproducción es de 1.13. Cuando lleguemos a 1 o bajemos de este indicador podremos hablar de un descenso en la enfermedad”, explica Juan Manuel Benedetti, enlace del Gobierno Nacional para el manejo del COVID-19 en Cartagena.

El médico explica que, estas cifras dan a entender que Cartagena va por un buen camino pero que aún no se puede decir que se ha superado la pandemia.

Lo cierto es que, durante los primeros meses de la crisis, Cartagena presentaba un panorama bastante crítico al ser la ciudad con el mayor número de muertes a nivel nacional por detrás de Bogotá. Hoy ya pasó a ser la quinta. La lista la encabezan Bogotá, Barranquilla, Cali y el municipio de Soledad (Atlántico). De igual manera en aquel entonces la ciudad llegó a tener incluso una ocupación UCI del 80%, la cual ya bajó al 56% por aumento en el número de recuperados y la habilitación de nuevas unidades.

Podría decirse que la situación de Cartagena tuvo su mayor desliz en el mes de mayo, cuando el entonces director del Dadis Álvaro Fortich presentó su renuncia al cargo, lo que dejó al Dadis en un limbo administrativo y obligó al alcalde William Dau a gestionar un encargo en una carrera contra el tiempo.

Allí fue nombrada Johana Bueno, quien ahora está al mando del departamento de salud y ha liderado los procesos para aumentar el número de camas hospitalarias y de equipos necesarios para la atención de los pacientes.

Bueno, destacó que en enero, cuando la administración Dau llegó al Dadis, tan solo habían 217 camas en las diferentes clínicas de la ciudad, y de estas solo 202 estaban en funcionamiento. Ahora, con las gestiones que se han realizado, el número ha podido aumentar a 304, y estas han podido habilitarse gracias a la llegada de ventiladores y equipos por parte del Ministerio de Salud y otras fundaciones.

Estos números hicieron que Cartagena pasara de tener 0.5 camas por cada mil habitantes a 1 cama por cada mil habitantes, algo que según la funcionaria sigue siendo insuficiente y que por ello se está trabajando para que Cartagena llegue a tener si quiera 2.5 camas por cada mil habitantes para el mes de septiembre.

Pero este no ha sido el único factor que ha influido en la mejoría de Cartagena, según el doctor Benedetti, aspectos como los cercos epidemiológicos que se hicieron en ciertos barrios de la ciudad, la educación y la información también han contribuido a la toma de conciencia sobre el autocuidado.

“Nosotros fuimos una de las primeras ciudades que se confinó, y también de las que cumplió con la orden del aislamiento obligatorio. Otro aspecto también tiene que ver con el comportamiento propio de la enfermedad, que ha mostrado en otras partes del mundo que tiene un ciclo de aproximadamente seis meses y eso es lo que estamos viendo. Con el aumento del número de contagios, la susceptibilidad de que más personas se infecten va disminuyendo, por cuenta de la inmunidad natural que se va desarrollando. No podemos descartar que puede haber un subregistro porque incluso, hemos podido tener asintomáticos que nunca fueron diagnosticados y así mismo se recuperaron de la enfermedad”, explica Benedetti.

El reto de las pruebas

A pesar de estos números positivos, el gran reto de Cartagena sigue estando en la aplicación y la entrega de los resultados de las pruebas realizadas por parte de las EPS, las cuales han recibido más de 585 peticiones, quejas o reclamos de sus usuarios por su gestión durante la pandemia.

Según el Dadis, las quejas principales tienen que ver con la no atención oportuna para la aplicación de las pruebas de coronavirus, la demora en la entrega de los resultados, y la falta de seguimiento a casos positivos con atención domiciliaria.

Cabe recordar que según los lineamientos del Ministerio de Salud, el tiempo de respuesta máximo de una EPS al momento de un usuario solicitar una prueba es de 48 horas, y de la entrega de resultados, como mucho, cinco días. Teniendo en cuenta que hay prioridad en los laboratorios para procesar muestras de personas hospitalizadas y del personal de la salud.

Precisamente para evitar el represamiento de pruebas en los laboratorios, que en la ciudad funcionan en la Universidad de Cartagena y la Universidad del Sinú, recientemente se adquirió un robot que permitirá agilizar el proceso y así llegar a las dos mil pruebas diarias.

“Esto nos permitiría una respuesta inmediata y la contención de nuevos brotes que se puedan dar”, puntualizó Benedetti.

¿Es posible un rebrote?

Si bien expertos coinciden en que Cartagena va por un buen camino hacia el aplanamiento de la curva y la superación del virus, afirman que es de vital importancia no descartar un posible rebrote de la enfermedad, tal como se ha dado en otros países como China, Italia o España.

“Está claro que Cartagena, luego de sufrir el escarnio nacional, ha controlado el brote inicial. Se ha demostrado que la supresión intermitente y el confinamiento inteligente pueden controlar los picos o las olas posteriores. Pero para ello es necesario, como nunca antes, un liderazgo asertivo y cultura ciudadana y que todos cumplamos con lo que nos corresponde: detección precoz, pruebas a contactos, aislamiento a casos, tapabocas siempre, lavado de manos y distanciamiento social. Solo así reactivaremos la economía y lograremos una nueva normalidad sin arriesgar vidas ni comprometer nuestro frágil sistema de salud”, expresó el neumólogo Carmelo Dueñas.

De igual manera, Rubén Sabogal, presidente de la Mesa de la Salud de Cartagena y Bolívar expresó que aunque los resultados animan, no hay que bajar la guardia.

“Esto quiere decir que Cartagena probablemente ya llegó a un pico pandémico y que ya vamos a comenzar a transitar en la resolución de la crisis. Pero todavía no es momento de tirar las campanas al suelo, ahora es cuando debemos ser muy cuidadosos y aprender de las experiencias de los otros países que han tenido rebrotes. Esta enfermedad ha demostrado no tener un comportamiento homogéneo. Lo podemos ver en Medellín y Montería que antes eran ciudades ejemplo y ahora están en una situación difícil”, dice Sabogal.

Por último, el gerente de COVID-19, Juan Manuel Benedetti expresó que la susceptibilidad a nuevos brotes continúa, pero que en la medida en que se siga trabajando y se sigan cumpliendo las medidas de prevención y autocuidado, será más sencillo poder contener la enfermedad.

Los fallecidos

Es un porcentaje ínfimo en comparación al número de recuperados. Tan solo el 3%. Pero no son solo cifras. Son personas. Son historias. Son padres, madres e hijos. Casi 500 cartageneros han perdido la vida a causa del COVID-19, ya sea porque no soportaron la enfermedad, porque tenían comorbilidades de base o porque no recibieron la atención que requerían a tiempo.

Independientemente de eso, el llamado es a seguir acatando las medidas de prevención y autocuidado para seguir disminuyendo el alcance de la enfermedad y así no tener que despedir a ningún cartagenero más en medio de esta pandemia.