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Cartagena

Las cinco quejas más frecuentes sobre las playas bioseguras en Cartagena

La reapertura gradual de playas en la ciudad avanza. Tres balnearios están abiertos al público y son varias las quejas que ya reportan los ciudadanos. Esto dice el Distrito.

Las cinco quejas más frecuentes sobre las playas bioseguras en Cartagena

La reapertura gradual de las playas en la ciudad arrancó el 1 de octubre. //Julio Castaño- El Universal.

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El próximo 1 de noviembre se cumple un mes de la apertura gradual de playas en Cartagena en medio de la fase de aislamiento selectivo por la pandemia del COVID-19. La puesta en marcha del primer piloto en playa Azul La Boquilla favoreció la reactivación turística y la recuperación de la actividad económica de vendedores y prestadores de servicios turísticos.

Con el paso de los días, el gobierno local habilitó otros dos balnearios bajo estrictos protocolos de bioseguridad: sector ‘El Bonny’ y playa ‘Nao’ (sector 3) en Bocagrande. Tras un proceso de reserva, los bañistas disponen de un control de ingreso, zona de sistema de enlace, zona de servicios turísticos, zona de transición, reposo y una zona activa.

Sin embargo, aunque las playas lucen organizadas, son varias las quejas y sugerencias que hacen ciudadanos tras su visita a estos lugares. A continuación, un top 5 de las quejas más frecuentes y lo que dice el Distrito frente a cada situación.

1. Control de la reserva.

Las personas interesadas en disfrutar de un baño de mar en cualquiera de las playas bioseguras deben hacer su reserva. Por ello la Alcaldía habilitó dos canales: el enlace reservadeplayas.cartagena.gov.co o a través del teléfono 6411370 (opción 3). No obstante, ciudadanos han reportado a El Universal inconvenientes en la gestión de dichas de reservas.

Un ciudadano contó que, tras realizar su reserva a través del enlace habilitado, llegó a la playa y se encontró con que el módulo que había escogido ya estaba ocupado por otro grupo familiar.

“No observé ninguna persona al control de la reserva, mi módulo ya estaba ocupado y noté mucha gente sin mascarilla”, narró el ciudadano.

Por su parte, la ciudadana Marcela Pérez* indicó que también realizó su reserva y cuando llegó a la playa “No encontré un personal que regulara el acceso a la playa. Tenía mi código QR a la mano para presentarlo y nunca me lo pidieron”.

Al respecto, Jean Paul López, coordinador de las playas del Distrito, explica que el proceso para educar e involucrar en este nuevo modelo de organización de playas a todos los actores ha sido un reto, pero los controles son constantes.

“Nosotros tenemos un control con acompañamiento de Policía de Turismo. En estas playas más o menos tenemos 4 policías de turismo que nos hacen el acompañamiento, tenemos personal de la gerencia de Espacio Público, acompañamiento de la Secretaría del Interior, y de salvavidas. Este es el componente que nos ayudan en estas tres playas. (...) los controles se están haciendo y todas las semanas hacemos proceso de revisión y retroalimentación”, dijo.

Frente a la queja en particular, el funcionario expone que este inconveniente se origina por la indisciplina de algunos actores de playa. “Hay actores indisciplinados de playas que nos están metiendo turistas por ciertas áreas en momentos en que la Policía o el personal de control se descuida y pasa que llega una persona con su reserva y dice que tiene el módulo 15 y cuando se va a verificar ya este módulo permanece ocupado por eso estamos haciendo los controles”.

2. Precios elevados

Desde la apertura de Playa Azul, fueron varios los cartageneros que calificaron como “exagerados” los precios de sombrillas y módulos en el balneario (40.000 pesos).

Además, este medio recibió quejas por los altos precios de comidas y bebidas en otros sectores de playa.

“El costo de un mojito era de 40 mil pesos”, expresó un ciudadano.

Para López, el tema de precios sigue ‘pendiente’ toda vez que el modelo de aprovechamiento económico se va a presentar como un proyecto ante el Concejo Distrital.

“Por ahora la recomendación es que los vendedores trabajen con los precios sugeridos de 2019 luego de un ejercicio que realizó Corpoturismo para evitar abusos”, sostuvo Jean Paul López.

3. Acoso de vendedores

Un factor clave para el éxito de la apertura gradual de playas es evitar la aglomeración de vendedores por eso en cada playa bioseguras estos actores disponen de una zona para ofrecer sus servicios.

Durante su estadía en una de las playas de Bocagrande, Marcela* fue abordada por varios vendedores ambulantes “Eso estaba como si nada, los vendedores pasaban y ofrecían cervezas, masajes y trenzas”.

Ante esto, el coordinador de las playas del Distrito señala que en la franja de Bocagrande, Castillo y Laguito hay 2.018 personas dedicadas a la economía informal, de esta cifra 670 tienen su registro único de vendedores y el resto permanece dentro de un proceso de caracterización.

“Estamos en un proceso que consiste en educar y sensibilizar a estos vendedores de playa que llevan años trabajando sin un modelo de ordenamiento de playas. Es decir, estamos trabajando para que ellos entiendan que el COVID nos llevó a cambiar y a diseñar este nuevo ordenamiento”, dijo López.

Una de las estrategias para lograr este objetivo es ‘Playa Heroica’ un equipo humano que está en proceso de contratación y que tendrá la tarea de “educar y fortalecer los controles en cada una de las playas”

Y agregó “Playa Nao ya es un ejemplo para mostrar ya que vemos como una asociación de 60 trabajadores se organizaron para prestar servicios de forma segura y el Distrito les está dando la oportunidad para que reactiven su economía de forma organizada”.

4. Normas de bioseguridad

Frente a las quejas sobre personas sin tapabocas o poco control de desinfección en las zonas de acceso a los balnearios, el coordinador de playas reiteró que los protocolos de limpieza y desinfección sí se realizan.

“Los controles de bioseguridad sí se están haciendo. Se toma temperatura y se hace proceso de desinfección con lavamanos. En la playa ‘El Bonny’ se está haciendo el proceso de desinfección de manos con gel y alcohol al 70 por ciento porque estos elementos de seguridad son suministrados por el Dadis. Además de las caretas de protección para los actores de playa y personal que controla”, dijo.

5. Basuras

El buen manejo de los residuos sólidos es un tema que también preocupa a cartageneros y turistas. Muchos usuarios solicitan controles para evitar basuras por doquier.

En ese sentido, Jean Paul López, coordinador de las playas del Distrito, expresa que Pacaribe es la empresa encargada de mantener la limpieza en los balnearios.

“La cuadrilla de Pacaribe llega desde temprano a las playas habilitadas en Bocagrande y realizan el aseo. También tenemos el compromiso con los carperos y demás operadores turísticos de realizar la limpieza y desinfección del mobiliario de playas”.

Desde el 1 de octubre hasta la fecha las tres playas bioseguras han recibido la visita de 38.344 personas, según cifras entregadas por la Alcaldía.

*Nombre cambiado a peticiòn de la fuente.

Cultura ciudadana, clave

El coordinador de playas es enfático en que la consolidación de este modelo de reactivación de playas responde a un trabajo articulado entre autoridades y ciudadanía.

Reitera que operadores turísticos y ciudadanía juegan un papel crucial para que la reactivación del sector turismo continúe con paso firme.

“No podemos tener a un policía en los 120 módulos que tenemos en cada playa. Es un tema de cultura, que la gente se cuide, que el vendedor sepa que no puede entrar a las zonas bioseguras y que deben esperar a que sean los bañistas quienes soliciten los servicios. Pero todo es un proceso, no es fácil y tampoco vamos a cortar la posibilidad de que estos actores y operadores turísticos se reactiven”, expuso.

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