Gustavo Petro, presidente de Colombia, publicó un mensaje en la red social X, donde afirmó que Colombia estaba dispuesta a buscar “fórmulas pacíficas” para ayudar a superar la crisis boliviana, siempre que existiera una invitación formal.
En esa publicación, el mandatario colombiano describió la situación boliviana como una “insurrección popular” y aseguró que esta respondía a una “soberbia geopolítica”, aunque sin precisar a qué actor internacional hacía referencia.
Petro añadió además que en América “no debe haber presos políticos” y llamó a construir una democracia “profunda” y “multicolor”. En su mensaje también evocó la idea del “despertar del jaguar americano” frente al escenario político que vive Bolivia. Lea: Gustavo Petro de nuevo arremetió contra la Registraduría por software de escrutinio
Las declaraciones del presidente colombiano ocurrieron mientras Bolivia completaba dos semanas consecutivas de bloqueos de carreteras y protestas contra el presidente Rodrigo Paz.
Bolivia rechazó intervención de Petro en la crisis de ese país
El Gobierno de Bolivia rechazó este domingo las declaraciones del presidente de Colombia, Gustavo Petro, sobre la crisis política y social que atraviesa el país andino, luego de que el mandatario colombiano calificara la situación como una “insurrección popular” y se ofreciera a mediar en el conflicto.
La respuesta boliviana fue difundida mediante un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, en el que el Ejecutivo expresó su “rechazo a las declaraciones formuladas por el Presidente de la República de Colombia, Gustavo Petro, respecto a la situación interna boliviana”.
La Cancillería sostuvo que considera “improcedente cualquier interpretación o caracterización externa que distorsione la naturaleza de los acontecimientos actuales o que contribuya a profundizar la confrontación entre bolivianos”. Le puede interesar: Unión Europea alerta riesgo si software electoral llega a Gustavo Petro
El pronunciamiento también remarcó que los problemas que enfrenta Bolivia deben resolverse “en el marco del orden constitucional, el respeto a las instituciones democráticas y mediante mecanismos de diálogo que corresponden exclusivamente al pueblo boliviano”.
Según el Gobierno boliviano, ese proceso de diálogo ya fue activado y actualmente se desarrolla con distintos sectores sociales, políticos y productivos del país, en un intento por contener la tensión generada por las protestas y bloqueos.
En el mismo comunicado, las autoridades bolivianas señalaron que las transformaciones que requiere el país “deben ser impulsadas por los propios bolivianos, en paz, con responsabilidad democrática y pleno respeto a su soberanía”.
La administración boliviana también recordó “la importancia del respeto al principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados”, en alusión a las normas del Derecho Internacional y a los principios que rigen las relaciones entre los países de América Latina y el Caribe.
La crisis dejó hasta ahora 47 detenidos, al menos cinco heridos y pérdidas económicas estimadas en 500 millones de dólares, de acuerdo con cifras del sector empresarial boliviano.
Durante la jornada del domingo, policías y militares realizaron operativos para despejar varias rutas bloqueadas en los alrededores de La Paz. Mientras tanto, persistían problemas de abastecimiento de alimentos, combustible y oxígeno medicinal en distintos puntos del país. A la presión contra el Gobierno también se sumó una movilización de sectores afines al expresidente Evo Morales, quienes iniciaron una marcha hacia la sede de gobierno para exigir la renuncia de Rodrigo Paz.
