Alfredo Guerrero, el gran maestro del dibujo y el retrato en Cartagena y Colombia, falleció ayer a sus 87 años. La suya es una de las vidas artísticas más intensas y consagradas en el panorama del arte colombiano. Le recomendamos: Alfredo Guerrero: la luz del tiempo de un gran pintor
Desde muy temprano, su destino fue la delicada y sugerente perfección de las formas. En cada uno de sus retratos, capta el espíritu de sus modelos, el gesto y la expresión en medio de la atmósfera intemporal del entorno intimista, en el que se presiente el halo de luz que atraviesa las ventanas o el aire transparente de la ciudad y se percibe la cercanía del mar.

En su ‘Retrato de mulata con ganchos’ (1974), Serie Gente, lápiz y pastel sobre papel, 100 x 70 cms, introduce elementos que son definitivos en su obra. El contraste del retrato con la memoria fotográfica, la línea que divide la memoria del pasado con el presente, a través de su deseo de anticiparse a la vejez real de la obra, aportando guiños de luz y sombras.
“Su mundo nostálgico no se deja seducir por el presente”, ha expresado el crítico Álvaro Medina.
Sala Alfredo Guerrero
El Museo de Arte Moderno de Cartagena inauguró recientemente una Sala al Maestro Alfredo Guerrero. Este espacio permanente contiene dibujos y pinturas de Alfredo Guerrero, notas críticas sobre su aporte al arte colombiano con más de 70 años de trayectoria.
La curaduría de la sala estuvo a cargo de Salim Osta. La pintura de Alfredo Guerrero forma parte del patrimonio artístico de Cartagena y Colombia. Su virtuosismo como dibujante y retratista lo consagran como uno de los más grandes artistas en la historia del arte colombiano. Su obra en espacio propio en el Museo de Arte Moderno de Cartagena, acompaña la Sala Enrique Grau, Cecilia Porras, Hernando Lemaitre, la Sala Permanente de Arte Cartagenero y la Colección de Arte Latinoamericano.
