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Rafael Martínez Moreno: Confesiones de un cineasta magistral

El cineasta cartagenero Rafael Martínez Moreno, director de ‘El Piedra’ y ‘Números redondos’, también ha llevado grandes obras literarias a Netflix.

Rafael Martínez Moreno: Confesiones de un cineasta magistral

El cineasta cartagenero Rafael Martínez Moreno, director de ‘El Piedra’ y ‘Números redondos’, también ha llevado grandes obras literarias a Netflix. // Cortesía (Suministradas)

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Hace años estaba por conversar con uno de los más destacados cineastas contemporáneos de Cartagena: Rafael Martínez Moreno, cuya trayectoria ha merecido reconocimientos nacionales e internacionales en festivales alrededor del mundo.

El cineasta cartagenero Rafael Martínez Moreno, director de ‘El Piedra’ y ‘Números redondos’, también ha llevado grandes obras literarias a Netflix. // Cortesía (Suministradas)
El cineasta cartagenero Rafael Martínez Moreno, director de ‘El Piedra’ y ‘Números redondos’, también ha llevado grandes obras literarias a Netflix. // Cortesía (Suministradas)

Martínez Moreno es director de El Piedra, película que obtuvo tres nominaciones a los Premios Macondo y participó en la selección oficial del 68.º Festival Internacional de Mannheim-Heidelberg, en Alemania. También recibió dos menciones en el 45.º Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, entre ellas el Premio Llave de la Libertad a la película más solidaria; hizo parte de la selección oficial del 41.º Festival Internacional de Cine de El Cairo; fue película de apertura de Cine en los Barrios, en el FICCI 59, y obtuvo el Premio del Público Air France-KLM en el BIFF. La película de Martínez Moreno, además, fue adquirida por HBO para Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico.

“De ese recorrido aprendí que uno descubre qué película tiene cuando la película empieza a andar sola, y ese aprendizaje duele y gratifica al mismo tiempo”, confiesa.

Antes, su filme Números redondos estuvo en la competencia oficial de Zinebi 57, en Bilbao, uno de los festivales internacionales de referencia en documental y cortometraje. Su filme Animales domésticos pasó por Nuevas Miradas, del Festival de La Habana, y por SANFIC, en Santiago de Chile.

En dos ocasiones fue seleccionado en Plume & Pellicule, el laboratorio de guion de DreamAgo, en Sierre, Suiza.

En publicidad, la campaña A World Without Borders, realizada para Aeroméxico con Ogilvy, ganó el León de Bronce en la categoría Film de Cannes Lions 2019. También fue premiada en D&AD, One Show, Clio y LIA.

El cineasta cartagenero Rafael Martínez Moreno, director de ‘El Piedra’ y ‘Números redondos’, también ha llevado grandes obras literarias a Netflix. // Cortesía (Suministradas)
El cineasta cartagenero Rafael Martínez Moreno, director de ‘El Piedra’ y ‘Números redondos’, también ha llevado grandes obras literarias a Netflix. // Cortesía (Suministradas)

Hace poco me conmovió su magistral dirección en la serie Delirio, de Netflix, basada en la novela de Laura Restrepo.

Hijo de artistas —Rafael Martínez, percusionista, estudioso del fenómeno musical del Caribe e impulsor de la Escuela de Cocina del Caribe, y Leticia Moreno, amante del arte, la gastronomía y las antigüedades—, Martínez Moreno conversó con El Universal.

Desde que empezaste a dirigir tus cortos y largometrajes, ¿qué historias te han obsesionado en tu travesía como creador?

—Me obsesiona la dignidad de los que pierden. El Piedra nació de la película de Pambelé que siempre quise hacer y que, en ese momento, me quedaba grande. Esa idea me llevó hacia el boxeador común, el que peleó toda la vida y nunca fue campeón mundial. Ahí encontré lo que me interesaba: la ambigüedad de las victorias de un perdedor.

Me obsesiona la Cartagena que queda lejos de la postal turística. Ese foco turístico se traga la atención y deja sin contar historias con mucha fuerza. Además, hablar de Cartagena sin hablar de su afrodescendencia es negar una parte de la ciudad.

Me obsesiona la paternidad. En El Piedra estoy en los dos personajes: en el papá y en el hijo. En todas partes, la figura del padre funciona como la de un héroe, y en la realidad uno es héroe y villano, ganador y perdedor, todos los días. Uno filma sus preguntas antes de saber que las tiene.

Me obsesiona la gente que sostiene la vida de otros. Animales domésticos cuenta la historia de una mujer del Caribe que cuida una casa ajena en Miami. La pregunta de la película es en qué se convierte uno cuando su existencia entera consiste en sostener la de otro.

Con Marvel Moreno, esa pregunta se volvió familiar: de dónde vienen ciertas heridas, qué ciclos ya se rompieron y cuáles siguen esperando. Y me atrae lo imperfecto: la escena que el actor me desarma con el cuerpo y que termina siendo mejor que la que yo había imaginado.

¿Cómo ha sido la experiencia de adaptar novelas de autores colombianos como Laura Restrepo, con Delirio, o Marvel Moreno, con En diciembre llegaban las brisas, en series de Netflix?

—Las plataformas se volvieron el lugar donde se está adaptando la literatura latinoamericana: Cien años de soledad, Pedro Páramo, Delirio y ahora Marvel Moreno. Es una especie de segundo boom, esta vez audiovisual y con presupuesto global. Hay que aplaudir que Netflix le apueste al talento nacional y a nuestras historias. Para un director del Caribe significa filmar el Caribe con recursos que antes solo existían en otras partes del mundo.

Delirio está basada en la novela de Laura Restrepo, Premio Alfaguara 2004, y fue producida por TIS para Netflix. Llegó al número seis del Top 10 global de producciones de habla no inglesa. Yo dirigí tres de los ocho capítulos y los otros cinco los dirigió el chileno Julio Jorquera. Los showrunners fueron Verónica Triana y Andrés Burgos.

El cineasta cartagenero Rafael Martínez Moreno, director de ‘El Piedra’ y ‘Números redondos’, también ha llevado grandes obras literarias a Netflix. // Cortesía (Suministradas)
El cineasta cartagenero Rafael Martínez Moreno, director de ‘El Piedra’ y ‘Números redondos’, también ha llevado grandes obras literarias a Netflix. // Cortesía (Suministradas)

Lo más difícil fue reestructurar la línea temporal de la novela, y eso convirtió el montaje en un trabajo muy modular. Había que saltar en el tiempo y entre puntos de vista sin que el espectador se perdiera y, al mismo tiempo, conservar la esencia del libro. Laura Restrepo por momentos te desorienta, pero su prosa te atrapa y te sostiene mientras vas entendiendo. Eso intentamos hacer con la narración.

Lo más revelador fue abordar a Agustina sin diagnosticarla. Su enfermedad mental quedó como un misterio que Estefanía Piñeres guardó todo el tiempo para no caer en la imitación de una patología. También me reveló una mirada de país a partir de la disfuncionalidad de nuestras familias, sobre todo de aquellas que parecen perfectas. Muchos de nuestros problemas sociales y de salud mental nacen de las dinámicas familiares y de lo que ellas callan.

De En diciembre llegaban las brisas todavía puedo contar poco. Sale en Netflix a finales de este año y fue producida por Dynamo. Para mí no fue un trabajo más: Marvel Moreno está en mi linaje familiar; compartimos árbol genealógico. Dirigirla fue una manera de honrar un legado y de mirar de frente de dónde vienen ciertas heridas, qué ciclos ya se rompieron y cuáles siguen esperando. Van a ver muchísimo talento del Caribe en pantalla.

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