Los cruceros fluviales por el Canal del Dique y el Río Magdalena, considerados el producto turístico más exitoso de 2025 en Colombia y uno de los más destacados en Latinoamérica, tienen en su construcción un gran aporte de empresas y mano de obra cartagenera.
Los cascos de dos antiguas embarcaciones fueron preparados, reforzados y modernizados en dos astilleros cartageneros (Astivik y Ferroalquimar); mientras que toda la habitabilidad (los acabados) de las dos embarcaciones fue obra de una joven empresa local: Ocean Projects, que desde sus talleres en el barrio El Bosque, jugó un rol estratégico en la ejecución de ese proyecto, hoy toda una realidad navegando sobre el Río Grande de La Magdalena. (Lea aquí: Así se aplica el canon de arrendamiento de vivienda en Cartagena para 2026).
Equipos completos de estas empresas locales y de otros subcontratistas le dieron vida a los cruceros AmaMagdalena y AmaMelodía, de la firma AmaWaterways, que hoy acogen a centenares de turistas extranjeros que quieren conocer la biodiversidad, la cultura, el folclor, la gastronomía, la historia y la arquitectura de cerca de una docena de poblaciones y ciudades capitales de Bolívar, Atlántico y Magdalena, en un recorrido que toca algunos destinos que inspiraron al Nobel colombiano Gabriel García Márquez.
Detrás de estas embarcaciones hay una historia de emprendimiento, un aporte del empresariado cartagenero que nos cuenta Stefany Barrera Caparroso, una ingeniera industrial de la UTB, gerente Comercial de Ocean Projects, una empresa cartagenera con más de 12 años de experiencia, especializada en aislamiento térmico y amoblamiento naval, entre otros servicios.
Algo de historia
La empresa nace en el año 2013 con un propósito de atender servicios de aislamiento térmico, en especial a los buques que se encontraban en los astilleros de la ciudad en reparación (Cotecmar, Ferroalquimar y Astivik) y algunas empresas que tienen embarcaciones, que les podía hacer trabajo a flote.
“Ocean Projects realiza aislamientos térmicos fijos y desmontables (chaquetas), ductos (todos los sistemas de ventilación de las embarcaciones). Esto es habitabilidad y acomodación naval (mamparos estructurales, remodelaciones, rehabilitaciones, renderizado, tapicería marina, plomería, todo lo que es habitabilidad de la embarcación), señala Barrera Caparroso.
La empresa tiene 60 empleados en su base que es Cartagena y atiende clientes en Santa Marta, Barranquilla e incluso en Tumaco.
Esta empresa ha hecho exportaciones de servicios a Panamá y Curazao, atendiendo embarcaciones de carga, general, petroleras y plataformas petroleras. Ya hay proyectos para otros países donde se están armando las propuestas, especialmente de Europa.
El 90% de los ingresos de esta compañía son del mercado nacional y 10% del exterior.
Los cruceros fluviales
En 2023 fue el primer contacto de Ocean Projects con los promotores de los cruceros fluviales .“A nosotros nos contactaron para saber si sabíamos hacer varias de los servicios que ellos estaban demandando y les respondimos que sí. Hubo reuniones, pidieron pruebas y logramos mostrarlos. Pasamos ofertas, pero el proyecto tuvo muchos retrasos, cambios administrativos, cambios en el camino y casi que nos íbamos olvidado de eso después de muchas reuniones”, recuerda Stefany.
“Cuando el proyecto empezó en firme Ocean Projects se quedó por fuera y yo no le tenía mucha fe a esa oportunidad, además teníamos muchos otros trabajos que atender. Cuando retomamos el diálogo ya los servicios que habíamos ofertado, especialmente aislamiento térmico, se habían contratado con otros proveedores. Hubo cambio de mucha gente con la que inicialmente me había contactado. Me vuelven a contactar y me digo voy a ir, no tengo nada que perder y les contaré que otras cosas puedo hacer. El contacto fue un ecuatoriano y le conté todo lo que hacíamos en la empresa. Y empezaron a probarnos con muchas cosas y la comunicación fluía todos los días”.
A esa altura, “ya otros contratistas estaban trabajando y cuando yo paso de nuevo mis ofertas, en medio de su análisis, sale al ecuatoriano y llegan unos holandeses y todo era en inglés -afortunadamente Stefany habla ese idioma-. Lo bueno es que el ecuatoriano dejó las mejores recomendaciones sobre Ocean Projects. De nuevo tocó explicar qué se hacía y se piden pruebas y se visitó al barco ya en construcción, el AmaMagdalena”.
Cuando llegaron los paneles, comprados en Grecia, la empresa de Stefany entra a hacer parte del equipo de diseño del barco. El holandés tenía la meta de tener la embarcación lista en 6 meses y Ocean Projects solo trabajaría 4 meses, para realizar toda la habitabilidad naval. El un contrato al final se triplicó frente al valor inicial porque surgieron otros requerimientos fuera de lo contratado.
“En el AmaMagdalena se hicieron todas las paredes, los mamparos (cielos rasos), los baños, colocamos los espejos, puertas de inspección, instalación de todos los accesorios, hicimos todas las piezas especiales y balcones. En el AmaMelodía hicimos el restaurante completo, marcos de maderas, estantería, cuartos fríos hechos en el taller de Ocean Projects, en El Bosque, en Cartagena, todo 100% cartagenero. Toda la habitabilidad la hicimos nosotros”, recueda esta ingeniera industrial cartagenera.
Yo no soy sola en esta empresa, soy la cabeza, pero tengo un equipo maravilloso de genios. Quiero resaltar la capacidad de creatividad del equipo":
Stefany Barrera Caparroso, gerente Comercial de Ocean Projects.
Al final, en las dos embarcaciones el equipo de Ocean Projects trabajó 9 meses, 4,5 meses en cada una, después de estar casi fuera del proyecto.
Barrera reconoce que en este proceso no trabajó sola, además de su equipo de colaboradores, tuvo el apoyo de cinco subcontratistas, todos de Cartagena. 80 personas adentro de los barcos, 40 directas y otro tanto de los subcontratistas.
El bautizo, todo un ‘parto’
Luego de tantas reuniones, cotizaciones y trabajo; y con el tiempo de entrega encima, llegó el día del bautizo del primer crucero, en Mompox y a Stefany y su equipo se le encomendó la misión especial de crear el mecanismo para que la botella de champagne, con la que se suele inaugurar los barcos, solamente con cortar una cinta, se cayera y se rompiera en una de las letras del AmaMagdalena, en la A o la M. “Lo vimos fácil, hasta cuando en una prueba la botella se tiró y no se partió. Para lograr el efecto requerido se hicieron muchas pruebas días antes, porque la botella no se rompía y nos gastamos varias botellas originales de champagne”.
La presión era enorme porque en la industria naval, cuando en una inauguración de un barco la botella de champagne no se rompe es sinónimo de “mala suerte”. La madrina del barco le dijo a Stefany “en tus manos está el barco”. Con “semejante responsabilidad, si la botella se parte yo soy buena y sino, soy lo peor del mundo”, dijo en su mente la ingeniera industrial.
Previo a la inauguración, Stefany envío su equipo para las pruebas finales con 4 botellas que eran con el licor que se eligió para la ceremonia, cada una costaba 700 mil pesos. Las pruebas iniciales se hicieron con botellas de menos valor. Se hacían pruebas y las botellas no se partían... le daban todo tipo de sugerencias (calientala, pon un francotirador) y Stefany decidió no escuchar a nadie más, y dos horas antes se hizo una prueba final y la botella se partió. Y dijo “dejen todo así, no lo toquen. Llegó la hora de la ceremonia inaugural y se corta la cinta y todo sale perfecto y yo me pongo a llorar en Mompox ante los dueños y la madrina (Marianna Schlege, Reina del Carnaval de Barranquilla en 2009). Yo respiré profundo y descansé”, narró.
Agregó que con AmaMelodía les tocó hacer todo lo que ya habíamos hecho en AmaMagdalena. Adicionalmente, se hizo el sistema de ventilación del barco, el restaurante, decoración, se hizo el puesto de mando en teca, la escalera en teca, y los pasamanos.
Las lecciones aprendidas
“Primero que todo un agradecimiento. Me gusta lanzarme a nuevos proyectos, pero también agradezco a quienes pueden confiar en una compañía como esta. Como empresa estamos muy agradecidos de que nos hayan tenido en cuenta y puedan ver nuestras capacidades. Gracias a esa confianza nos pudimos mostrar. Pudimos desarrollar nuestra capacidades, hoy estamos capacitados para atender la industria naval. Hoy somos una empresa de soporte y muchas compañías ya pueden ver que en Cartagena y en Colombia, en el sector de las reparaciones navales y la construcción naval cada vez somos más competitivos. Si me toca trabajar para otro barco, ya yo sé con quién lo voy a hacer”.
“Ahora buscamos otros negocios, sin dejar el día a día, pero seguimos siendo aliados de esos cruceros”, sostuvo Stefany Barrera Caparroso, una profesional que asume retos y tiene un equipo que ella dice publicamente y con orgullo: “Ellos son mis socios”.(Lea aquí: Exportaciones de Bolívar están en terreno positivo a noviembre de 2025).