Construcción


Arquitectura bioclimática: ahorro y confort en su vivienda

El cambio climático y la necesidad de disminuir el impacto ambiental han puesto sobre la mesa este concepto, que era aplicado por nuestros ancestros en la construcción de las primeras casas.

TANIA FLÓREZ DECHAMPS

19 de noviembre de 2020 12:00 AM

Aunque parezca un concepto moderno, la arquitectura bioclimática no es nueva. La orientación del viento, el nacimiento del sol y los materiales aislantes para impedir la radiación directa o la entrada de la lluvia eran factores que nuestros ancestros indígenas tenían en cuenta al construir sus viviendas.

El modelo de las casas coloniales del Centro Histórico de Cartagena, importado de poblaciones españolas como Andalucía, Castilla y Levante, también fue concebido de acuerdo con aspectos climáticos, según un artículo de la revista Estoa, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca (Ecuador).

La publicación que compara las condiciones bioclimáticas en las casas-patio construidas durante la Colonia en Cartagena y Bogotá, señala que los patios centrales generan un microclima en el interior de la vivienda, lo que mejora las condiciones internas. Además, el acabado de los muros incluía un revestimiento de cal blanca o colores térreos que proporcionaba frescura, se usaban gravillas en los pisos, balcones que potencian la ventilación cruzada además de jardines que incrementan la humedad y ayudan a la regulación térmica (Lea también: Consejos para que su hogar sea menos caluroso).

“La tipología de la casa-patio española que mejor funcionó en Colombia fue la cartagenera, ya que se adaptó mejor a su entorno y es la que ha sufrido menos adaptaciones para suplir los requerimientos de confort de sus habitantes, de acuerdo con el clima. Los patios (interiores) garantizan la ventilación natural; los árboles y otros elementos de sombra crean un microclima adecuado en las viviendas”, destaca el artículo de Estoa (También puede interesarle: Viviendas ecosostenibles: materiales y diseños son fundamentales).

Sumado al confort, la arquitectura bioclimática permite el ahorro de recursos que se traduce en menos gastos en los servicios públicos, favorece la disminución de la huella de carbono, beneficia la salud de los habitantes y promueve el desarrollo de su consciencia ambiental.

Pero ¿cuándo se dejaron de tener en cuenta los factores climáticos al construir viviendas y el confort se dejó a cargo de medios mecánicos? Flavio Romero, arquitecto especialista ambiental y presidente Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA) Bolívar explica que “los criterios bioclimáticos se dejaron de aplicar cuando la vivienda se volvió un producto masivo, en serie, privilegiando el negocio. Sin embargo, la buena arquitectura continua aplicando con acierto estos criterios”.

La responsabilidad de los compradores

Promover las viviendas bioclimáticas es una responsabilidad de las constructoras y en mayor medida, de los ciudadanos quienes pueden sentar este como un factor decisivo al momento de comprar casa, lo que sin duda aumentará la oferta de este tipo de construcciones.

Según Romero, “hoy el comprador es más consciente al momento de adquirir su vivienda y quienes están mejores informados y comprometidos con el planeta, evalúan y se deciden por proyectos más responsables con el medioambiente”.

Ximena Avilán, diseñadora con experiencia en interiorismo, coincide con el presidente de la SCA Bolívar y destaca que “hay un nicho importante del mercado que busca este tipo de oferta, por los beneficios en el confort de la vivienda y porque a nivel de consumo se refleja un ahorro económico importante”.

Sin embargo, en el país y en Cartagena, la vivienda bioclimática se oferta muy poco. Los proyectos de construcción pocas veces priorizan la orientación de los inmuebles y los constructores no se interesan en materiales nuevos o de diferentes especificaciones, de acuerdo con Avilán.

Añade que la arquitectura bioclimática no necesariamente encarece el costo de las viviendas y que todo depende de hasta dónde se aplique el concepto. “Por ejemplo, el tener una cubierta tipo sándwich en lugar de una losa, reduce el valor de la estructura; la ventanería de doble acristalamiento puede ser más costosa, pero hará que el sistema de aire acondicionado sea más eficiente, etc”.

Hacia una regulación más estricta

Más allá del interés de los constructores en proyectos bioclimáticos y la demanda de los compradores de vivienda informados, lo que realmente haría la diferencia en la construcción de inmuebles amigables con sus habitantes y con el medioambiente es el desarrollo de normas que así lo exijan.

“Las regulaciones son cada vez más exigentes y es beneficioso para todos establecer un marco normativo obligatorio y exigente para que los ahorros en consumos de agua y energía sean cada vez más razonables”, afirma el arquitecto Romero.

Los constructores pueden acceder a incentivos, tasas de interés más baja en créditos y condiciones más favorables para los compradores de sus productos.

Elementos claves

La diseñadora Avilán destaca elementos claves en las viviendas bioclimáticas:

- Lo más importante es su orientación. Para el caso de Cartagena, abrirla en sus caras norte y sur es esencial, pues las brisas provienen del norte; y protegerla del lado donde nace y se oculta el sol. La ventilación natural cruzada mantendrá la casa fresca.

- Los aislamientos térmicos en clima cálido son muy importantes, pues se trata de que esta vivienda consuma la menor cantidad de recursos posibles.

- La ventanería de doble acristalamiento, aparte de aislar el ruido, sirve para aislar el calor. Las fachadas acristaladas pueden utilizar protección solar diseñadas arquitectónicamente, como aleros o voladizos, que evitan que el sol impacte directamente.

- Las ventanas también sirven para aprovechar la iluminación natural, lo que hace que el consumo de energía sea menor.

- Los árboles, además de bajar las emisiones de CO2, sirven como protección solar alrededor de la construcción. Por ejemplo, esas fachadas cerradas hacia donde está el sol, se pueden proteger con grandes árboles, para evitar que se calienten y generen altas temperaturas al interior.

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