Cambio climático y Fenómeno del Niño: un escenario catastrófico

Estudios recientes señalan que el aumento de la temperatura del planeta intensificará este patrón meteorológico. Las consecuencias empezarían este año.

El mundo acabó de salir un Fenómeno de La Niña que duró tres años seguidos, algo que no se había registrado en la historia reciente de la humanidad. Ahora podría enfrentarse al Fenómeno del Niño, y lo que es más grave, en el contexto del cambio climático.

Organizaciones como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ya advirtieron que hay, aproximadamente, un 70 % de probabilidades de que el comportamiento se presente en junio de este año, con el agravante de que el aumento de la temperatura de la Tierra podría llegar al umbral de los 1,5 °C, lo cual es una situación que los Gobiernos del globo deben evitar a toda costa.

¿Qué son El Niño y la Niña?

La Niña y el Niño son fenómenos de variabilidad climática que se deben a una alteración en el comportamiento de los vientos planetarios.

Se estima que han ocurrido durante miles de años y su nombre les fue dado por los pescadores suramericanos de hace ya varios siglos. Hace referencia a que sus efectos eran más notables durante diciembre, por lo que se le denominó “El Niño de Navidad”. Su versión opuesta recibió otros nombres, como “El Viejo” y “La Niña”; al final, prevaleció el segundo.

Su aparición depende específicamente del flujo de los vientos que circulan por la zona ecuatorial. Bajo condiciones normales, estos circulan desde Oriente a Occidente a lo largo del Pacífico, provocando un intercambio de aguas cálidas y frías en ambos extremos a lo largo del año.

A medida que las masas de agua cálida se mueven, las de agua fría salen hasta la superficie, trayendo consigo temperaturas más bajas, nutrientes del fondo marino y cambios en la composición de los ecosistemas.

Durante el Fenómeno del Niño, los vientos se detienen y las temperaturas marinas en la costa pacífica de América del Sur aumentan. Durante el Fenómeno de la Niña, los vientos soplan mucho más rápido y el agua se mantiene fría en la costa pacífica, durante un período de tiempo más largo. Le puede interesar: ¿Cómo afrontar el fenómeno de El Niño?

1,5 °C
es el incremento en la temperatura global que podría darse por el Fenómeno del Niño este año.

Las causas exactas de estos comportamientos se desconocen, pero el resultado es que durante El Niño la temperatura promedio de una parte significativa del océano Pacífico se eleva, mientras que durante la niña ocurre lo opuesto.

Esta variabilidad en la temperatura oceánica afecta el clima en todo el mundo, pues interfiere con los patrones normales de humedad, flujo de las corrientes de aire, frío y calor.

En algunos lugares, provocan lluvias fuertes, en otros, sequías. La temperatura global promedio de la tierra sube o baja entre 0,1 °C y 0,2 °C dependiendo del patrón que se presente.

El 2016 y el 2020 fueron los años más calientes en la historia reciente, con un incremento promedio de la temperatura de 1,25 °C; el primero gracias a El Niño y el segundo a pesar de La Niña.

¿Cómo interactúan con el cambio climático?

Hasta ahora, no hay evidencia contundente de que estos eventos se presenten con mayor o menor frecuencia debido al cambio climático. Lo que sí es certero es que, en el marco del calentamiento global, sus efectos se sienten con mayor intensidad y se vuelven más impredecibles.

Las condiciones climáticas afectan todo lo relacionado con la supervivencia de la vida en la tierra: los cultivos, las lluvias, las sequías, la disponibilidad de nutrientes, la habitabilidad de los ecosistemas y el desarrollo de los seres vivos más básicos y necesarios de la cadena trófica, entre otros factores.

El caso de Colombia

En nuestro país, las zonas más afectadas por estos eventos son la costa pacífica, la costa caribe y la región andina. Durante El Niño, hay mayores temperaturas en esas áreas, lo que significa menor precipitación, menor rendimiento para los cultivos, menor caudal en los ríos y embalses, más probabilidades de racionamiento energético y más incendios forestales.

Si se llegara a presentar este año, no es de descartar que el país experimente oleadas de calor sin precedentes, luego de tres años de que La Niña lo “protegiera” de la canícula. Puede leer: ¿Los ha sentido? Los últimos 8 años han sido los más cálidos de todos.

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