Edición verde


La pandemia es una oportunidad para cambiar la economía

La crisis generada por el coronavirus ha afectado gravemente los sistemas económicos del mundo. En este contexto, los modelos ecológicos representan una salida de esta situación.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

03 de marzo de 2021 12:00 AM

La pandemia por el coronavirus ha resaltado las vulnerabilidades del modelo de producción lineal, así como las graves consecuencias que provoca en el planeta. A tan solo unos pocos meses del confinamiento, fue posible observar que la contaminación del aire disminuyó, el ruido ambiental bajó de nivel y los animales circularon en áreas urbanas.

Sin embargo, eso no significó un cambio profundo respecto del tradicional sistema y otros problemas de vieja data no tardaron en incrementar: el consumo doméstico de energía, la contaminación por envases plásticos no reciclables y los insumos médicos. Es por lo anterior que se vuelve necesario buscar alternativas que vayan más a la raíz del problema y logren minimizar el impacto de nuestras actividades sobre el medioambiente.

Lineal vs. Circular

El esquema de producción tradicional consiste en extraer, fabricar y desechar. A esto se le llama “economía lineal” y su uso está adoptado desde la revolución industrial.

“En la economía lineal, lo que queda después de conseguir los insumos y terminar el producto es basura. Eso es insostenible y, a lo largo de los años, solo ha llevado a la acumulación de desechos. Países como Holanda y Japón han empezado a revertir esa tendencia, lo cual significa que no se dan el derecho de pensar en generar residuos, sino que se aseguran de que todo se reincorpore a la cadena productiva. A esto es a lo que se le llama economía circular”, explica Tania Jiménez Nuevo, decana del Instituto de Estudios para el Desarrollo (Ideas) de la Universidad Tecnológica de Bolívar.

La economía circular se guía por las llamadas “9 R”: Reutilizar, Reparar, Reciclar, Repensar, Rediseñar, Reducir, Restaurar, Remanufacturar y Reproponer. Como estas palabras lo indican, va encaminada a reducir la cantidad de recursos que entran y salen del proceso de producción. No solo busca utilizar estrategias que ahorren energía y generen el mínimo de contaminantes, sino que trata de hallar otros usos para los residuos que aún puedan aprovecharse (Para más información: Aprovechamiento de residuos, clave en la economía circular).

El compostaje es uno de los ejemplos más claros y sobresalientes de reutilización: consiste en convertir los desechos orgánicos en abono. En el mundo ya hay empresas completamente destinadas a esta labor, lo que demuestra es que posible ser una buena fuente de empleo, económicamente sostenible y un agente activo en la preservación del medio ambiente.

Sostenibilidad y pandemia

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la pandemia significó un retroceso de casi una década para todo el crecimiento económico de la región. “Los aspectos ambientales positivos que observamos se dieron por el confinamiento, pero no podemos asumir que esa es la solución a nuestros problemas ecológicos”, explica la decana Tania Jiménez.

En opinión de expertos, la pandemia debería servir como una oportunidad para repensar toda la economía mundial. El hecho ralentizó la cadena de producción lineal del planeta y puso freno a las actividades extractivas, provocó enormes pérdidas y evidenció aún más que la actividad humana sí tiene consecuencias directas sobre asuntos como el cambio climático.

Al propender por la reutilización de materiales y la búsqueda de alternativas ecológicas, el modelo circular reduce el número de insumos nuevos que se necesitan para la producción. “Basta con recordar que los rellenos sanitarios de Colombia están a tope y se estima que más del 30 % colapsarán dentro de la próxima década”, explica Jiménez Nuevo.

Cifras como esas son un presagio de algo que se ha hecho evidente durante la última década: las consecuencias del cambio climático y el desgaste de los recursos no se evidencian de manera instantánea, pero cuando lo hacen tiende ser demasiado tarde.

Es improbable que las empresas logren modificar toda su infraestructura y sus procesos hasta hacerlos verdes dentro de un corto plazo, pero es necesario ir integrando todas las medidas posibles. La reducción en el gasto de materias primas y desechos es un buen comienzo y un primer paso para acciones aún más profundas (Le puede interesar: Conozca cómo puede aportar a la economía circular).