Durante algunas décadas, la idea de que la salud mental y el bienestar físico debían considerarse por separado fue dominante en la medicina. Sin embargo, esa concepción ha empezado a cambiar durante los últimos años y el cuidado integral se ha repopularizado: “mente sana en cuerpo sano”, la salud de un paciente no depende únicamente del ejercicio frecuente, de la ausencia de malos hábitos o de patógenos y de condiciones congénitas; también depende de su vida familiar, social, emocional, laboral y económica.
Este cambio se debe en parte a que los avances en el estudio del psiquismo y el funcionamiento del cerebro le han permitido a los científicos y médicos establecer hasta qué punto la mente y el cuerpo dependen el uno del otro. Según la Canadian Mental Health Association (CMHA), “la forma en que las personas experimentan su salud mental puede incrementar su susceptibilidad a desarrollar problemas de la salud física”.
Malas decisiones
El impacto más directo y evidente del estrés, la depresión, el trastorno de ansiedad, el trastorno bipolar y demás se puede apreciar en la manera cómo “merman el proceso de toma de decisiones de un individuo, lo cual puede afectar su habilidad para acceder a información relacionada con su salud, estrategias de prevención y la calidad de los servicios” en pro de esta, según afirma un estudio del 2017 publicado en la revista británica Social Science and Medicine.
Además, esas condiciones inciden directamente sobre hábitos “como la cantidad de actividad física, el consumo de tabaco y alcohol o la dieta”. En otras palabras, un cerebro malsano “sabotea” el instinto de supervivencia. Dependiendo de la sintomatología, el paciente puede volverse más impulsivo, irritable u obstinado, lo cual desgasta su capacidad para medir las consecuencias de sus actos y pensar a largo plazo. Los resultados van desde el abuso de sustancias hasta los episodios de violencia o la renuencia a buscar ayuda. Le puede interesar: El alma enferma: la somatización no es un mito.
Enfermedades crónicas
La salud mental no influye únicamente en los comportamientos, también modifica todo el metabolismo del cuerpo. Es importante recordar que esto puede ocurrir tanto por las dolencias como por los tratamientos: “las unas alteran el balance hormonal y los ciclos de sueño, mientras que los otros pueden tener efectos secundarios como el aumento de peso y episodios de arritmia. Estos síntomas pueden incrementar la vulnerabilidad a un amplio rango de condiciones físicas”, explica la CMHA.
El aumento de la resistencia a la insulina y las secreciones de adrenalina, los cambios en la sensibilidad al dolor y las modificaciones en el estilo de vida son solo algunas de las consecuencias de todo lo anterior ¿El resultado? Una incidencia, que puede llegar a ser dos o tres veces más alta, de enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes, el asma, la artritis y, posiblemente, el cáncer. También es menos probable que estas condiciones se descubran temprano, pues el paciente tiende a ser negligente con las visitas médicas y los signos de alerta. Puede leer: ¿Cuáles son los síntomas de los trastornos mentales?
Factores de riesgo
En lo que respecta al desarrollo de enfermedades mentales y el consecuente desgaste físico, hay dos factores principales a tener en cuenta: antecedentes familiares y factores sociales y económicos. En cuanto a lo primero, condiciones como la depresión crónica, la esquizofrenia, el trastorno bipolar, el déficit de atención y demás tienen factores genéticos.
Con relación a lo segundo, la CMHA señala que las poblaciones con mayor riesgo son las personas que tienen bajos ingresos, viven en zonas pobres, se sientes solas, tienen círculos sociales débiles o dañinos, pertenecen a grupos minoritarios o provienen de familias afectadas por malas experiencias como la muerte de uno o más miembros, el alcoholismo, la violencia doméstica y la escasez de recursos. No solo son grupos vulnerables por la confluencia de factores, sino porque, con frecuencia, carecen de los medios adecuados para acceder a los servicios de salud.
Recomendaciones de una experta
Ketty Elena Marrugo Vega, médica psiquiatra - psicoterapeuta y directora científica de la Fundación Desarrollo Humano Juan Carlos Marrugo Vega, recomienda estos consejos para mantener una mente sana y prevenir enfermedades.
- Dispón de tiempo a compartir con quienes amas y hacer lo que te gusta.
- Cree en lo siguiente: no vales más, ni menos que nadie.
- Ora, medita, reflexiona o realiza cualquier actividad que te ayude a centrarte.
- Sé responsable contigo y con tu cuerpo; cuídalo, nútrelo y descánsalo.
- Crea buenos hábitos.
- Si las noticias te generan ansiedad, no las veas, infórmate de otra forma o limita el tiempo para ello.
- Explota tus talentos y sácales provecho en el servicio a los demás.
- Tus emociones son tus aliadas, existen para algo importante, pero si se salen de control, busca ayuda profesional.
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