Farándula


Carta a un amigo: tributo a Matthew Perry, al gran Chandler Bing

La muerte del actor dejó un silencio en el mundo. Su actuación impactó a quienes crecieron viéndolo en la pantalla chica a través de Chandler Bing.

ANDREA V. CARO MARTÍNEZ

19 de noviembre de 2023 12:00 AM

Querido Matthew Perry:

Alguna vez leí que llegará el día en que todos nos despediremos de este plano terrenal y que habrá un momento de esta existencia que no tendrá ser humano que recuerde a Aristóteles o Cleopatra, o a Shakira y Piqué. Y que todo lo que se ha construido, hecho, escrito, pensado y descubierto quedará en el olvido... “Quizás ese día llegue pronto o quizá tarde millones de años, pero, aunque sobrevivamos al desmoronamiento del sol, no sobreviviremos para siempre. Hubo tiempo antes de que los organismos tuvieran conciencia de sí mismos, y habrá tiempo después”, escribió John Green en su obra ‘Bajo la misma estrella’.

El miedo al olvido es tan relativo y concerniente que es indescriptible para muchos. Es no poder hacer o dar nada a cambio, dado que la muerte tiene un fin al servicio de algo más grande que la vida misma. El temor nace en el pensamiento de que la vida y la muerte tienen algún sentido. No se trata de quiénes hacen más bulla con las cosas que realizan, los que generan mayor impacto son aquellos que siendo reales le demuestran a los demás que ningún ser humano es más grande que otro, y que todos necesitamos del prójimo, para reír o llorar, hasta para vivir o morir. Y aunque a nadie le gusta resumir su vida en una sola cosa, quiero decirte que Chandler Bing es un universo único y mágico que nació de tu genialidad como artista y tu sentido humano que ayudó a tantos, por eso, el mundo te dice gracias. Lea aquí: Emotiva despedida de ‘Joey’ y ‘Monica’, de Friends, a su amigo Matthew Perry

¿A quién le gusta revivir aquella etapa en que la vergüenza embargaba el alma?

En tu mejor momento actoral tocaste fondo en tu lucha con las drogas. Sufriste, pero viviste, lloraste y reíste, fuiste consciente de tantas cosas que preferiste soltar antes de dañar. Aun en el dolor creaste una familia que te recuerda por el corazón que derramaste con tu forma de ser, cumpliendo a cabalidad tu propósito de vida, hacer reír y reír con los demás. No importa si en tu memoria no reposan momentos de aquellos años, tu esencia fue para muchos una terapia, te convertiste en un amigo más, un ejemplo a seguir.

“A casi todo el mundo le obsesiona dejar huella. Dejar un legado. Sobrevivir a la muerte. Todos queremos que nos recuerden. Yo también. Lo que más me preocupa es ser una olvidada víctima más de la antigua y poco gloriosa guerra contra la enfermedad... Pero las huellas que dejamos los hombres suelen ser cicatrices”, Augustus Waters bajo las letras de John Green. Y entramos en la discusión de si el duelo y la pérdida son una cicatriz o una huella que causa aflicción.

Las redes sociales se han convertido en un espacio de desahogo, de conexión, y con tu muerte, muchos seguidores, amantes de la sitcom ‘Friends’, lo han utilizado para hacerte saber que tu huida de este mundo fue bastante personal. No partió “el actor de tu serie favorita”, sino un ser humano que transformó días difíciles en mejores, alguien que a través de la pantalla te recordaba el amigo que podías ser y el amigo que tenías. Creo que fuiste consciente del impacto que dejaste, porque lo que aportas a la vida no se va cuando falleces, sino que permanece. Lea aquí: Video: Fans se despiden de Matthew Perry en la fachada de “Friends”

A Chandler le atormentaban tantas cosas como a muchos. Padres diferentes y divorciados. Pocos amigos en la niñez. Creíste que no eras suficiente para compartir tu vida con una mujer bella, empoderada e independiente, y luchaste por mantener un matrimonio sano y lleno de carcajadas. Pensabas que solo tenías potencial para ‘tío divertido’ y terminaste siendo el padre de tus sueños. Te tocó soportar las indulgencias y el irrespeto de tu jefe para mantener un trabajo. Demostraste que la edad no es impedimento para perseguir aquello que te apasionaba, aunque el sueldo fuera inferior y te tocara pasar unos meses sin laborar.

¡Qué lindo fue la evolución de tu personaje!, ¡Cómo trabajaste en tu autoestima y te convertiste en una persona segura y madura sin perder tu esencia! Aprender a hablar de tus sentimientos y emociones sin sentir vergüenza. Qué bien lo hiciste, Mss Chanandler Bong. Dejaste de perder los estribos por cualquier cosa y empezaste a ser el amigo que traía a todos a tierra firme. Sí, eres Chandler Bing y haces bromas cuando te sientes incómodo, pero quién no, si para romper el hielo es mejor con una buena carcajada. Lea aquí: Video: Adele y Charlie Puth rindieron tributo a Matthew Perry en sus conciertos

Puedes estar tranquilo, puedes volar alto. Ayudaste a más de los que puedes contar. A los hijos que viven el divorcio de sus padres, porque aunque no se quiera entender así, los hijos también se divorcian, y comprenden la separación como un abandono de las dos partes, porque aunque sean padres presentes hay una ruptura que afecta a todas las partes involucradas. A quienes no tienen muchos amigos, y empezaron a valorar a esos que se cuentan con la mano y se convierten en la familia con la que deseas pasar Navidad, Año Nuevo, siete de diciembre, Semana Santa, los festivos y hasta la semana más pesada de trabajo. No importó la edad, le mostraste a otros tantos que es mejor ganar poco y hacer lo que te apasiona, que ganar un poco más y sentirte miserable. Que se puede querer con acciones. Se puede respetar con hechos. Las palabras son necesarias, las bromas son indispensables.

Tú, que leíste ‘Cien años de Soledad’ en la melancolía de tu habitación, mientras Joey incursionaba en la carpintería. Demostraste que a veces debemos ser el amigo que está y te deja ser, que te ayuda e impulsa, que se burla cuando haces el ridículo y quien te acompaña a hacerlo. Lea aquí: Video: Las mejores escenas de Matthew Perry como Chandler Bing en Friends

“Me gustaría ser recordado como alguien que vivió bien, amó bien, era un buscador y lo más importante es que quiere ayudar a la gente, eso es lo que quiero”, escribiste en tu libro ‘Friends, lovers and the big terrible thing’ (Amigos, amantes, y la gran cosa terrible)... Lo hiciste Perry, ayudaste a tantos y a muchos. Ayudaste a superar momentos y sentimientos. Enseñaste a reírse de uno mismo, a no sentir deshonra por no “encajar”, sino a buscar un espacio, tiempo y personas que te celebren.

Hoy, hay una familia que te llora y te extraña; hay cinco amigos a los que les hace falta su sexta rueda, que añoran su presencia y reconocen la necesidad de tu luz en sus vidas, porque tu ser mejoraba sus días y los completaba; hay seguidores que te agradecen eternamente por ser tú.

Vuela alto, querido amigo, que la genialidad de tu humor te acompañe siempre. El mundo seguirá riendo como le enseñaste.

Con admiración, Andrea Caro.

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