La tensión entre Irán y Estados Unidos escaló este lunes con una advertencia directa de Teherán: minar las rutas marítimas del golfo Pérsico si sus territorios insulares son atacados.
La amenaza surge en respuesta a recientes declaraciones de Washington sobre una posible intervención militar en puntos estratégicos iraníes.
El Consejo de Defensa iraní emitió un comunicado en el que advierte que cualquier agresión contra sus costas o islas desencadenaría una respuesta militar inmediata. Según el organismo, el plan contempla el uso de minas navales para bloquear los accesos marítimos clave en la región.
“Cualquier intento del enemigo de atacar las costas o islas iraníes provocará, de forma natural y conforme a la práctica militar habitual, el minado de todas las vías de acceso y rutas de comunicación en el golfo Pérsico”, señaló el Consejo, subrayando el uso de “distintos tipos de minas navales”. Lea: Irán amenaza con bloquear el estrecho de Ormuz tras ultimátum de Donald Trump
La advertencia incluye incluso el despliegue de minas flotantes desde la costa, una estrategia que, de ejecutarse, afectaría significativamente la navegación en una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

¿Qué pasaría si Irán bloquea el golfo Pérsico?
El organismo iraní afirmó que, en un escenario de confrontación, “todo el golfo Pérsico pasaría durante largos periodos a una situación similar a la del estrecho de Ormuz”. En términos prácticos, esto implicaría un bloqueo casi total del tránsito marítimo en la zona.
Además, Irán indicó que, bajo estas condiciones, el paso por el estrecho de Ormuz quedaría bajo su control, permitiendo únicamente el tránsito de “países no hostiles” y bajo coordinación directa de sus autoridades.
Teherán responsabilizó de cualquier escalada al “agresor”, en una referencia explícita a Estados Unidos, dejando claro que su postura responde a lo que considera amenazas externas. Lea también: Donald Trump lanzó ultimátum a Irán y amenazó con destruir su energía
El contexto inmediato de esta advertencia se remonta a declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien afirmó que “todas las opciones” están sobre la mesa, incluida una intervención militar para asegurar la isla de Jarg, principal centro de exportación petrolera iraní.
A esto se suma la presión del presidente Donald Trump, quien advirtió que, si Irán no reabría completamente el estrecho de Ormuz en 48 horas, Estados Unidos podría atacar infraestructuras energéticas iraníes.
En respuesta, la República Islámica ha endurecido su discurso, amenazando con atacar instalaciones energéticas en el golfo Pérsico y bloquear totalmente el estrecho. Este paso estratégico es clave para el comercio global, ya que por él transita cerca del 20 % de las exportaciones mundiales de crudo, un flujo que ya se ha visto reducido por el conflicto, impulsando al alza los precios del petróleo.

