El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, defendió este lunes los avances en las negociaciones con Irán, pese a reconocer que aún persisten diferencias clave que impiden un acuerdo definitivo.
Durante una entrevista con la cadena Fox News, el funcionario rechazó calificar el proceso como un fracaso absoluto y subrayó que existen progresos relevantes tras las conversaciones celebradas el fin de semana.

“No digo simplemente que las cosas hayan ido mal. También creo que algunas cosas han ido bien”, afirmó Vance al referirse a su papel como mediador en los encuentros desarrollados en Islamabad. Lea: Donald Trump dice que “eliminará” buques iraníes en el estrecho de Ormuz
¿Qué falta para que Estados Unidos e Irán logren un acuerdo?
El vicepresidente insistió en que el punto central de la negociación radica en la respuesta iraní a las exigencias planteadas por Washington, especialmente en temas considerados prioritarios para avanzar hacia un entendimiento.
“La gran incógnita ahora es si los iraníes aceptarán o no los puntos clave que necesitamos para seguir adelante”, señaló el vicemandatario, dejando en manos de Teherán la continuidad del diálogo.
En su intervención, Vance reconoció que la delegación iraní mostró cierta apertura durante las conversaciones, aunque matizó que esa disposición no fue suficiente para alcanzar compromisos concretos.
“Irán mostró cierta flexibilidad, pero no cedió lo suficiente”, puntualizó, evidenciando las tensiones aún presentes en la negociación. Le puede interesar: Donald Trump dice que Irán volverá a negociar porque “no tiene opciones”
Consultado sobre la posibilidad de retomar las conversaciones en el corto plazo, el vicepresidente evitó comprometer una nueva ronda y afirmó que la decisión depende principalmente de la parte iraní.
Uno de los puntos más sensibles abordados fue la reapertura del estrecho de Ormuz, considerado vital para la estabilidad regional y el comercio internacional.
Vance reconoció la importancia de este paso marítimo dentro del acuerdo, aunque trasladó la responsabilidad de su reactivación a Irán, asegurando que está en sus manos “hacerlo realidad”.
Su designación como jefe de la delegación estadounidense sorprendió en Washington, ya que había sido uno de los miembros de la Administración más críticos con la ofensiva militar impulsada por Donald Trump.
El conflicto, iniciado el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, marcó un giro en la política exterior defendida previamente por Vance, quien había abogado por reducir la participación en guerras en el extranjero bajo el lema ‘Estados Unidos primero’.
Tras el fracaso en la reapertura del estrecho, Trump ordenó a la Marina estadounidense bloquear también el paso, con el objetivo de impedir el tránsito de embarcaciones iraníes o de sus aliados, una medida que eleva la tensión en la zona.

