Se autodenominan “estudiantes”. Esa es la traducción literal del término pastún “talibán”. Pero la imagen que se asocia con ellos no es tanto la de gente sumida en la lectura de libros, sino la de terrorismo y destrucción.

Los talibanes buscan la reconciliación y mujeres podrán trabajar según Islam

Cuando tomaron el control de Kabul el domingo (15.08.21), cientos de personas irrumpieron presas de pánico en el aeropuerto de la capital afgana, tratando de conseguir lugar en uno de los pocos aviones militares que aún despegaban, en un intento desesperado de escapar del país.

La estructura de poder

¿Cómo es este grupo ultraconservador que inspira tanto temor en Afganistán y más allá de sus fronteras? Para comenzar, hay que aclarar que este artículo se refiere al movimiento talibán afgano, y no a su contraparte pakistaní.

Este grupo fundamentalista tiene una clara jerarquía. Haibatulá Ajundzada es, desde 2016, su líder supremo, es decir, la máxima autoridad en materia política, religiosa y militar. Cuenta con tres adjuntos y una serie de “ministros” encargados de asuntos de inteligencia o temas económicos, entre otros.

La llamada “Quetta Shura” es la máxima autoridad consultiva y consta de 26 miembros. El brazo político del grupo, que lo representa a nivel internacional, tiene su base en Doha, Catar. Está dirigido por el cofundador del movimiento talibán, el mulá Abdul Abdul Ghani Baradar.

¿Quiénes son los talibanes? Los nuevos dueños del poder en Afganistán

Las fuentes de financiamiento

Este grupo fundamentalista ha ganado mucho dinero con la exportación de opio y heroína. La ONU estima que, tan solo en 2018 y 2019, el negocio ilegal de drogas le reportó más de 400 millones de dólares. Este sería el orinen de cerca del 60 por ciento de sus ingresos, según fuentes estadounidenses. También recaudan impuestos y reciben ayuda financiera.

“Tienen dos aliados”, dijo a DW Guido Steinberg, del instituto alemán de estudios internacionales SWP. “Uno es un aliado inesperado: Irán. Los Guardianes de la Revolución han respaldado a los militantes talibanes en los últimos años para derrotar a los estadounidenses. Pero el más importante es Pakistán”, agrega.

Origen histórico

El movimiento talibán surgió de la cruenta guerra civil que se desató tras la salida de las fuerzas de ocupación soviéticas de Afganistán. El grupo se formó oficialmente en 1994, pero muchos de sus combatientes habían luchado antes contra las tropas soviéticas, con apoyo encubierto de la CIA. El nombre “talibán” proviene del hecho de que muchos integrantes habían estudiado en escuelas religiosas de Afganistán y Pakistán que, según se estima, propagaban una forma extrema del islamismo sunita.

Vale la pena resaltar que tanto la poderosa, en su momento, Unión Soviética, como Estados Unidos en los últimos 20 años, han debido retirar sus tropas de Afganistán para ceder el poder a grupos locales.

BBC News comparte este interesante recorrido en el que rememora el nombre dado a Afganistán, “la tumba de los imperios”:

El mulá Mohamed Omar, fundador del movimiento talibán afgano, disgustado porque no se había instalado la ley islámica en el país tras la retirada soviética, reunió a un grupo de 50 estudiantes, con los que se propuso combatir a criminales y caudillos militares y restablecer el orden y la seguridad en Afganistán. El grupo creció rápidamente con apoyo de Pakistán y comenzó a tomar el control de ciudades y provincias. Ganó popularidad por combatir la corrupción y brindar seguridad para hacer negocios en las regiones donde tenía el poder.

En 1996 tomó Kabul y en 1998 controlaba el 90 por ciento del territorio afgano.

La sharía

Pero el régimen talibán no solo trajo seguridad a los comerciantes. Su ideología se basa en el salafismo, una vertiente radical del islam. Una vez en el poder, los fundamentalistas impusieron la ley islámica, la sharía, conculcando los derechos humanos y en especial los de las mujeres.

A partir de los 10 años de edad, las niñas no podían ir a la escuela y debían usar burka, una vestimenta que cubre de la cabeza a los pies. A las mujeres se les prohibió conducir automóviles y salir sin compañía masculina. La televisión, la música y el cine fueron proscritos. Las personas condenadas por asesinato o adulterio fueron ejecutadas públicamente y el robo estaba penado con la amputación.

Expertos advierten que los talibanes no han cambiado su forma de pensar. Remitiéndose a reportes llegados de Kandahar y otras regiones ocupadas en las pasadas semanas, la analista política estadounidenses Jessica Berlín afirma que “no tenemos motivos particulares para creer que se hayan vuelto más humanitarios”.

20 años de control por parte de Estados Unidos

Después de los atentados a las Torres Gemelas en el 2001, el presidente de entonces, George W. Bush, ordenó la inmediata intervención militar de Afganistán, precisamente para “eliminar” definitivamente la amenaza talibán, a cuyo líder, Osama Bin Laden, acusaban directamente de ordenar los ataques terroristas. Dos décadas pasaron y, aunque el gobierno de Joe Biden justifica el retiro de sus tropas, especialmente argumentando la longevidad del conflicto, no solo no fue posible derrotar a los talibanes, sino que por el contrario éstos han tomado inmediatamente el control sin que ninguna fuerza local pudiera hacerles oposición.

En este tweet de el Huff Post se puede ver el cambio en el discurso de los presidentes de Estados Unidos sobre el tema Afganistán y el temor a los talibanes:

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