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Columna

La capital del encargo

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Qué curiosidad: según la RAE, encargar es “poner algo al cuidado de alguien”; es decir, con la cantidad de encargados que ha tenido la ciudad, es para que hoy esté bien cuidada, protegida especialmente de la corrupción, para que los dineros se inviertan en superar la pobreza y la mala educación; pero no, más descuidada por los políticos y los entes de control no ha podido estar.

Créanme, fácilmente podemos estar en los Guinness World Records, no solo por todos los alcaldes (e) que pasaron por el palacio de la Aduana, sino también por el tiempo que llevamos en no ver un contralor distrital en propiedad.

Tan acostumbrados estamos a los encargos, que en septiembre se llevaron para Barranquilla al comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, brigadier general Luis Carlos Hernández Aldana, y nadie dijo nada. Solo hasta un par de meses después fue que designaron a uno en propiedad para nuestra Heroica, el coronel Nicolás Alejandro Zapata Restrepo. Con esos vacíos luego nos extrañamos de que la embajada de Estados Unidos advierta de los peligros en la ciudad. Por fortuna ya el coronel Zapata le está poniendo el pecho a la situación. Lea aquí: Ola de inseguridad y Cartagena sin comandante de Policía a la vista

Da grima ver cómo algunos creen que encargarse de Cartagena es un pasatiempo; muchos han aspirado a cuidarla y pocos hicieron la tarea. Lo que han visto es un fortín con el que se frotan las manos, y también se las lavan cuando no la sacan a flote. Para la muestra, las palabras del expresidente Juan Manuel Santos en julio de 2018, cuando titulé que él quería montar a otro alcalde en Cartagena: “Soy el menos interesado en firmar otro decreto nombrando un nuevo alcalde, ya me da es vergüenza. ¿Sabe cuántos he firmado en estos 7 años nombrando alcaldes en Cartagena?, 14. Eso es una vergüenza”, dijo. Lea aquí: “He nombrado 14 alcaldes en Cartagena en 7 años, eso es una vergüenza”: Santos

Y la vergüenza de los encargos que se habían enquistado en la Alcaldía, se trasladó a la Contraloría Distrital desde 2017 cuando encargaron a Freddys Quintero luego de declarada la nulidad absoluta de la elección de Nubia Fontalvo, la elegida por algunos concejales que se llamaron por teléfono para contarse sobre los “libros” que consiguieron gracias a sus votos por ella. Lea aquí: El silencio del contralor

Y de ese encargo acaba de llegar otro a dizque encargarse. Sí, casi cinco años después, es decir, más del tiempo que dura un contralor en propiedad, por fin le dicen adiós a Freddys Quintero, pero para encargar a otro de los que trabajan con él. El pasado jueves, de repente, en el Concejo se propuso que había que elegir a otro porque por fin se dieron cuenta de que Freddys se estaba convirtiendo en el contralor (e) de Cartagena (léase “e” no como encargado, sino como eterno). Fue elegido Rafael Castillo Fortich, a quien el alcalde Dau ya lo puso en su lista de malandrines, además de declararles la guerra a los concejales que lo eligieron. “El Concejo eligió a un sinvergüenza como contralor distrital”: Dau

Esperemos a ver cuánto dura ese encargo, porque imagínese usted, apreciado lector, que Freddys Quintero solicitó al Concejo tumbar la elección del nuevo contralor (e). O sea, lo de eterno aún no se descarta.

Mientras esperamos que este nuevo novelón termine, uno se pregunta ¿quién se encargará, de una vez por todas, de frenar todo el daño que se le sigue haciendo a la ciudad?

Periodista. Magíster en Comunicación. Twitter: @javieramoz

“Con todos los encargos que ha tenido la ciudad, es para que hoy esté bien cuidada, protegida especialmente de la corrupción”.

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