Compartimos ese sueño que tenía Martin Luther King en Estados Unidos, cuando decía: “Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: ‘Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales’. Yo tengo el sueño de que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los exesclavos y los hijos de los expropietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad. Yo tengo el sueño de que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia. Yo tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter”.
En Cartagena debemos soñar que nuestra ciudad transformará de manera integral la sociedad cuando sus ciudadanos podamos, sin distingos de ninguna clase, sentarnos en una misma mesa con idénticas garantías a concertar sobre las soluciones para resolver los grandes problemas colectivos que nos aquejan. Por eso consideramos que debemos promover iniciativas de integración social que propendan por generar nuevas aptitudes que faciliten el trabajo unido de todas las fuerzas vivas por el desarrollo local. Conducta que debemos adoptar todos los conciudadanos desde la posición donde estemos para alcanzar el progreso y convertir a Cartagena en la superciudad que anhelamos.
Hay que soñar con la continuación de la construcción de grandes obras de infraestructura que den bienestar a los residentes, permitan atraer inversiones industriales y consoliden a la ciudad como un gran destino turístico, acciones aunadas a seguir optimizando la instalaciones de instituciones educativas y la calidad de la formación que reciben los estudiantes, fortaleciendo el bilingüismo, las profesiones, técnicas industriales y de turismo. Debemos soñar con perfeccionar la administración pública en Cartagena que permita construir un centro administrativo que albergue en un solo sitio a todas las dependencias distritales.
El sueño de integración de los cartageneros se puede hacer realidad cuando los gremios económicos, las instituciones de educación superior, las organizaciones políticas, sociales, comunitarias, sindicales, religiosas y los medios de comunicación, entre otros sectores, en pleno ejercicio de libre conciencia, se desprendan de sus intereses particulares y se unan en torno al bien común.
