El título de esta columna hace referencia a un concepto que se viene extendiendo por casi todo el mundo, en países desarrollados y otros con menos condiciones, en especial referido a las ciudades que se vienen convirtiendo en el gran motor de la transformación del mundo y que van a seguir siendo el eje de los cambios que la humanidad experimentará en las siguientes décadas.
Relacionado con el bienestar de las personas, con la calidad de vida, con las relaciones sociales, con las formas de consumo y en especial con conceptos como seguridad y democracia, se viene experimentando un cambio sustancial en la forma como los seres humanos nos relacionemos, nos apropiamos y compartimos cada día dichos espacios, llámese medios de transporte, parques, plazas, áreas deportivas, centros comerciales, playas y un amplio espectro de lugares que querámoslo o no..., compartimos a cada momento.
Lo que se ha descubierto es que esa apropiación social de lo público no es un proceso natural, espontáneo, inmediato. No se da por el hecho de vivir, de habitar o de usar unos ambientes cotidianos. No es simplemente el resultado de compartir o convivir. Es algo mucho más complejo que requiere diagnósticos, percepciones y orientaciones que a su vez den lugar al diseño de estrategias, campañas, movilizaciones que le permitan al ciudadano hacer suyo, apropiarse de aquellos espacios que la misma ciudad va construyendo. Solo esa apropiación orientada, estimulada, educada, puede proporcionar el uso adecuado, co-responsable, compartida, que a su vez da lugar al sentido de pertenencia, al cuidado, a la protección de esos espacios y a pensar en los derechos de los otros, en especial de los niños, niñas y adolescentes.

Del teatro El Coliseo a la Cinemateca Distrital
RICARDO CHICA GELIZNo es ninguna exageración, y tampoco una blasfemia afirmar que uno de los grandes problemas o vacíos en Cartagena es la pobre percepción que tienen los ciudadanos de lo público, en cualquiera de sus dimensiones. Es ampliamente difundida la idea, en especial en sectores populares, de que lo público NO es de nadie, o es de los políticos o de la Alcaldía, sintiéndose y asumiéndose por fuera del disfrute y propiedad de esos espacios. Esto por lo tanto requiere de una acción desde la administración, en particular en los siguientes meses, cuando se van a entregar a la ciudad tal vez más de 200 mil metros cuadrados de parques, zonas deportivas, plazas, senderos peatonales y playas para el disfrute ciudadano. Pero si esta excelente labor no viene acompañada de programas educativos de uso y apropiación social responsable, la sostenibilidad de esos nuevos espacios será no solo muy frágil y corta, sino que será la perpetuación de formas de exclusión e indolencia donde el ciudadano no se siente involucrado con lo que debe ser uno de los más valiosos recursos que posee. Los superciudadanos resultan de procesos de formación.
*Sociólogo.
