“Cartagena y sus tuberías de los años 1600”. Parece paradójico, pero no lo es. Hoy miles de cartageneros viven prácticamente con balde en mano mientras más de 50.000 usuarios sufren diariamente cortes o bajas presiones de agua. Lo que antes parecía un problema técnico hoy es una crisis estructural.
Cada vez que había un debate de control político en el Concejo sobre Acuacar, casi siempre se repetían los mismos temas: “Que de cada tres pesos que recibía la empresa, cerca de dos provenían del endeudamiento; que mientras aumentaban las contingencias operativas, buena parte de las utilidades multimillonarias terminaban en dividendos para el socio operativo privado; que esas utilidades se pagaban con créditos de la banca privada; que el plan de obras con el cual se justificó en 2015 la ampliación de la vida societaria con el Distrito presenta hoy atrasos evidentes y gran parte sigue sin ejecutarse; que dicho plan quedó congelado en una cifra cercana a los $250.000 mil millones, sin aplicarle inflación, IPC ni actualización monetaria”.
Pero había algo que se repetía todavía más: casi siempre el debate surgía porque se rompió un tubo en Cartagena.
Y cuando analizamos el problema encontramos algo preocupante. En 1995, cuando nació la sociedad mixta de Acuacar S. A., Cartagena tenía aproximadamente 789 kilómetros de tubería y cerca de 94.000 usuarios conectados. Hoy la red llega a más de 1.645 kilómetros y el sistema atiende cerca de 350.000 usuarios. Es decir, la demanda creció más de un 350%, pero gran parte de las tuberías siguen siendo las mismas redes originales de hace 60 años.
¿Y qué significa eso? Que hoy existe mucha más presión hidráulica sobre una infraestructura que ya cumplió su vida útil. Por eso, cada vez que aumenta la presión para abastecer la ciudad, aumenta también el riesgo de que se rompan los tubos.
Y hay otro dato alarmante: Cartagena pierde más de 4 millones de metros cúbicos de agua al mes, cerca del 41% del total captado. Eso equivale aproximadamente a 1.600 piscinas olímpicas de agua desperdiciadas mensualmente. En otras palabras, diariamente se desperdician alrededor de 53 piscinas olímpicas, y cada hora más de 2 piscinas olímpicas, mientras miles de familias padecen racionamientos.
A eso se suma el deterioro ambiental de las fuentes hídricas y el crecimiento descontrolado de la ciudad, que terminó superando la capacidad técnica del sistema de acueducto.
Alcalde Dumek Turbay Paz, la ciudad requiere inversiones que superan ampliamente el billón de pesos para recuperar integralmente el sistema, reemplazar las redes obsoletas y evitar un eventual colapso operacional. El momento de actuar es ahora, para proteger el patrimonio público y garantizar el derecho al agua de todos los cartageneros.
