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Columna

Messi: inspirador y berraco

“Por fortuna el lúgubre diagnóstico médico de ‘enanismo’ sobre Lionel Andrés Messi Cuccittini no tronchó sus proyectos de vida, antes por el contrario, convirtiéndose...”.

HENRY VERGARA SAGBINI

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“Profecía autocumplida”, término acuñado por Robert K Merton (1948), sociologo estadunidense, quien aseguraba: “Cuando interiorizamos situaciones, buenas o malas, finalmente se vuelven realidades tangibles”. Por fortuna el lúgubre diagnóstico médico de ‘enanismo’ sobre Lionel Andrés Messi Cuccittini no tronchó sus proyectos de vida, antes por el contrario, convirtiéndose, a fuerza de trabajo y coraje, de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Esta es la historia: cuando cumplió 9 años le diagnosticaron ‘Síndrome de talla baja’ secundario a déficit severo, hormona del crecimiento (GHD), afectando el funcionamiento de la glándula hipófisis, impidiéndole desarrollarse físicamente a menos que recibiera, cuanto antes, tratamiento médico prolongado y costoso, no disponible en Argentina, por lo que, con limitados recursos económicos, se trasladaron a Barcelona, donde haciendo de tripas corazón, le aplicaron el costoso tratamiento y apareció el milagro: pasó de 1,48 metros a 1,72 metros, mientras ingresaba a divisiones inferiores de Barcelona FC y de ahí al estrellato, sin perder la humildad; fortaleciendo el liderazgo y la solidaridad que le caracterizan: 47 títulos oficiales, futbolista más laureado de la historia, ejemplo de resiliencia, digna de ser conocida por niños y jóvenes del mundo muchas veces agobiados por predicciones sombrías. Messi, más que excelso futbolista es ejemplo de alcanzar las metas a pulso, evidenciando que, el talento por sí solo no basta, requiere esfuerzo sin límites, liberando sublimes y poderosísimas fuerzas que llevamos dentro, a no darse por vencido ni aun vencido, superando obstáculos físicos, mentales y sociales, tejiendo realidades y sueños: durante 15 años, capitán de la Selección Argentina de Fútbol, títulos continentales y mundiales a punta de inteligencia, esfuerzo, carácter solidario.

Superó las funestas predicciones, cristalizando sueños perfumados de humildad y carácter, enseñando con el ejemplo, protegiendo a su familia, superando obstáculos a través del esfuerzo y trabajo en equipo. Quizás por eso, cuando conté a Sebastián, mi nieto de 7 años, la historia de ‘la Pulga’, aun adolorido por la eliminación de Colombia por cuenta de Suiza, rompió su alcancía y pidió a su padre comprarle la camiseta del 10 argentino, su ídolo desde cuando usaba pañales, gozando como propio el triunfo ante Inglaterra. Lionel, figura indiscutible, conduce su equipo al estrellato luchando hasta el último segundo; caer y levantarse cuantas veces fuese necesario, empapado en temple argentino, ganando partidos fuera y dentro se la cancha.

El fútbol forja líderes que trabajan mancomunadamente con la consigna de no darse por vencido ni aun vencidos. Messi, sin escándalos mediáticos ni actos presuntuosos, ha estado siempre al lado de su esposa Antonela, hijos Thiago, Mateo, Ciro; padres Jorge, Celia; y hermanos Rodrigo, Matías y María Sol, su rebaño sagrado, inspiración que realzó el milagro: de pulga a gigante logrando además, ¡quién lo creyera!, que mi nieto Sebastián no solo cambiara su camiseta tricolor por la albiceleste, sino que hablara con acento rioplatense y le gustaran los tangos.

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