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Columna

La Hispanidad como proyecto (II)

“La Hispanidad como proyecto no es una cuestión ideológica ni puede construirse frente a lo indígena o frente a las izquierdas”.

Alfredo Ramírez Nárdiz

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La semana pasada les planteaba en mi columna mi deseo de hacer una serie de tres sobre la Hispanidad como proyecto a causa del cambio que, tras un par de décadas donde el discurso ideológico dominante ha sido el de la izquierda identificando a Latinoamérica con lo indígena, parece llevar ahora a la derecha a identificar a Latinoamérica con lo hispano. Propuse en mi columna anterior una serie de preguntas y hoy pretendo dar respuesta a la primera: ¿acierta la derecha al identificarse con la Hispanidad, como la izquierda se identificó con los indígenas?

La respuesta es sí. Pero sí, siempre que esa identificación no sea partidista, sino transversal y abierta a que cualquier formación política se pueda unir a ella; es decir, la Hispanidad entendida como proyecto implica aceptar que Latinoamérica no es el fruto de una historia indígena rota por la invasión europea y recuperada por la independencia hace dos siglos; sino que Hispanoamérica es el fruto de 500 años de mestizaje mediante el cual se creó una nueva realidad materializada en 20 repúblicas hermanas de una España que se reprodujo en el continente americano, del mismo modo que 2.000 años atrás Roma se reprodujo en toda Europa. Aceptar la Hispanidad como proyecto implica dejar de ver a España como la antigua potencia colonizadora, para verla como la otra mitad de nosotros que vive en Europa. Dejar de vernos a nosotros mismos como antiguos colonizados, para vernos como españoles que un día pasaron a llamarse colombianos, mejicanos o peruanos.

La Hispanidad como proyecto no es una cuestión ideológica ni puede construirse frente a lo indígena o frente a las izquierdas, sino que debe ser una identidad de todos y para todos. Es la aceptación de que 200 años más tarde, y aun y todo lo que ha pasado, seguimos siendo el mismo pueblo, la misma Nación, no pudiendo ser nuestro destino otro que volver a sentirnos como uno, o seguir siendo los países de tercera que, nos guste o no reconocer, somos desde que nos separamos. La Hispanidad como proyecto no puede ser de derechas o de izquierdas, porque la Hispanidad es un proyecto que debe unir, no separar. Sus valores son los que nos dieron la vida como cultura y los que, desde que los rechazamos en nuestro afán de parecer gringos unos y europeos los otros, nos hacen vivir sin rumbo ni auténtica identidad. ¿Hace bien la derecha en recuperar la Hispanidad? Por supuesto que sí. Pero la Hispanidad debe ser recuperada como proyecto nacional, no como bandera de partido.

*Universidad Autónoma de Barcelona.

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