Es justo comenzar reconociendo lo bueno. Cartagena vive hoy una dinámica de obras y realizaciones que merece destacarse. La administración del alcalde Dumek Turbay ha mostrado capacidad de gestión y una presencia importante en sectores que durante muchos años reclamaron atención. Las intervenciones en los barrios populares, la recuperación de calles, los proyectos deportivos, las obras del frente costero, las clínicas en los barrios y otras iniciativas que empiezan a transformar distintos sectores de la ciudad, son esfuerzos que debemos valorar.
Reconocerlo no significa, sin embargo, dejar de señalar aquello que todavía nos preocupa. Por el contrario, cuando una administración demuestra capacidad para ejecutar, los ciudadanos tenemos también el derecho y quizás el deber de pedirle que coloque esa capacidad al servicio de algunos problemas estructurales que Cartagena viene arrastrando desde hace décadas.
Uno de ellos, y probablemente el que más deteriora hoy nuestra calidad de vida, es la movilidad, trasladarse de un lugar a otro es cada vez más difícil. Los trancones dejaron de ser un problema de determinadas horas o sectores. Hoy aparecen en todas partes: en la Avenida Santander, en la Pedro de Heredia, en Manga, en Bocagrande, en los accesos al Centro Histórico, en la Bomba del Amparo y en numerosos puntos de la ciudad.

El nuevo rostro del reclutamiento infantil
Wilson Ruiz OrejuelaPodemos mejorar semáforos, organizar intersecciones y ejercer mayor control del tránsito, y todo ello es necesario, pero existe una realidad que debemos afrontar: Cartagena necesita más y mejores vías, y alternativas de conexión.
La ciudad ha crecido, pero su infraestructura vial no ha evolucionado al mismo ritmo.
Es urgente recuperar la ciudad para el peatón. Los andenes han sido construidos con criterios diferentes: uno más alto, otro más bajo, escalones, desniveles, que dificultan a un adulto mayor caminar, igual para una persona en silla de ruedas.
Otro asunto crítico son las basuras. En sectores como San Francisco y la Vía Perimetral, encontramos escenas que producen tristeza, acumulaciones de residuos, espacios públicos deteriorados y condiciones que contrastan enormemente con la Cartagena turística que mostramos al mundo, que exige eficiencia de los operadores de aseo y qué decir del transporte publico inseguro con los Jeeps Nissan de los años 50. La solución, también exige cultura ciudadana.
Cartagena vive un momento de grandes oportunidades. Es hora de aprovechar este impulso para no solo atender el presente, sino planificar la Cartagena de los próximos 20 o 30 años.
Vías como la del Malecón, en Bocagrande, la Quinta Avenida de Manga, la ampliación de la Perimetral, un intercambiador vial con puentes en la Bomba del Amparo, que permitan que los vehículos crucen de una vía a otra sin detenerse por semáforos, son necesarias en la ciudad.
Al alcalde Dumek Turbay hay que reconocerle lo que está haciendo bien; pero precisamente porque ha demostrado que sí se pueden hacer cosas, vale la pena invitarlo a asumir estos grandes desafíos.
Todo esto puede ser uno de los grandes legados que esta administración le deje a Cartagena.
*Rector de Unicolombo.
