El excelente anuncio del alcalde de Cartagena de acceder a financiación directa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), sin el aval soberano del Gobierno Nacional, por $120.000 millones para obras relacionadas con el agua, es una noticia que debe celebrarse.
Entre los proyectos anunciados está la recuperación del sistema de flujo y reflujo de la Bocana de la Ciénaga de la Virgen, mediante el mantenimiento y rehabilitación de compuertas y cortina metálica que regula la circulación de las aguas. Restablecer plenamente la operación de la Bocana permitirá revitalizar la Ciénaga de la Virgen, mejorar la calidad de sus aguas y generar beneficios ambientales y sanitarios para miles de habitantes de su entorno, muchos en extrema pobreza.
También merece respaldo la continuación y terminación de la conducción de agua potable hasta el corregimiento de Barú. Son 14,4 km de conducción principal de agua potable y 10 kilómetros de redes de distribución, infraestructura indispensable para llevar un servicio esencial a una comunidad que lo ha esperado durante décadas, y favorecer el desarrollo de una zona con enorme potencial turístico.
Sin embargo, en materia de agua existe una condición elemental: primero hay que producirla; después conducirla y distribuirla. Primero, lo primero.
Por ello, la construcción del segundo módulo de la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Cerro, a un costo de $150.000 millones, debe ser prioritario. Está proyectado para producir 52.000 metros cúbicos diarios adicionales, oferta de agua potable indispensable para sostener la demanda y el crecimiento de Cartagena durante los próximos cinco años. Sin esto, el acueducto de Barú no operaria. Sin aumentar la capacidad de producción, no tiene sentido ampliar conducciones y redes si no contamos con suficiente agua potable para abastecerlas. Aquí se aplica el adagio de ‘No podemos comprar la silla sin tener antes el caballo’.
Cumplida este año la inversión total de los $250.000 millones en obras de acueducto por parte de Acuacar, acordado en el Otrosí #3, las nuevas obras de expansión de acueducto vuelven a regirse por la Clausula 20 del contrato GISAA y, por tanto, corresponde al Distrito asumirlas.
La posibilidad de financiación del BID representa una oportunidad excepcional y la ampliación de El Cerro debería estar prioritariamente para estructurarse, financiarse y ejecutarse.
Las inversiones de la Bocana, El Cerro y Barú son necesarias y no compiten entre sí; pero requieren una secuencia lógica: recuperar ambientalmente la Ciénaga de la Virgen, garantizar mayor producción de agua potable y llevarla finalmente hasta donde todavía hace falta.
