Para la fecha en que se publique este artículo, pienso que ya será de conocimiento general que existe un grupo de profesionales de la ciudad (Movimiento Civil Cartagena Primero) inconformes con la solución -diseño y especificaciones de la obra- de protección del borde costero de la Avenida Santander, en el tramo comprendido entre el Hotel La Ermita y el parqueadero de La Marina.
Algunos participantes de este grupo venimos cuestionando, desde hace tiempo, los diseños y la ejecución de las obras de protección costera en la zona del Cabrero y Marbella, por diferentes razones: desconocimiento de algunas condiciones oceanográficas del sector -alta energía de las olas, deficiencia de sedimentos para conformar playas, pendientes del fondo marino e incapacidad de retención-, diseños inadecuados, adicionales improvisados y falta de información relacionada con las obras, entre otras.
Hemos sido proactivos, enviando propuestas y potenciales soluciones, y solicitando que fueran analizadas rigurosamente como alternativas, pero todo ha sido en vano, a pesar de los múltiples oficios y advertencias formales realizadas. El frente frío del pasado mes de febrero terminó dándonos la razón, al demostrar las debilidades del diseño y la vulnerabilidad de la protección construida en dicho tramo, como lo señalé en mi artículo ‘Lecciones del frente frío’, publicado en este medio el 20 de marzo de 2026.
No nos oponemos a las obras. Somos conscientes de la necesidad de proteger la vía ante amenazas inminentes como el aumento del nivel del mar y la erosión costera. Lo que hemos cuestionado es la ineficacia de algunas soluciones, producto de omisiones y diseños inapropiados.
Ahora, frente a la obra Defensa Costera 2050, nuestra inquietud se centra especialmente en el impacto sobre las visuales y el paisaje costero del Centro Histórico desde y hacia el mar. Hemos recibido información de la Secretaría de Infraestructura según la cual lo ejecutado hasta el momento corresponde a obras de mitigación realizadas bajo medidas de emergencia. Esperamos que la Administración socialice los diseños definitivos y su cronograma, y que exista disposición para rectificar y reconstruir lo que sea necesario.
El aumento del nivel del mar y la erosión costera son hoy problemas que enfrentan los países costeros, y Cartagena y Colombia no son la excepción. Afortunadamente, el tema trasciende los intereses regionales y hace parte de la agenda del Gobierno Nacional.
Para terminar, quiero expresar, en mi nombre y en el del movimiento Cartagena Primero, que nuestra motivación es apoyar a esta y a las futuras administraciones para que las obras complejas que la ciudad debe enfrentar ante estos fenómenos, se construyan de la mejor manera, preservando su integridad física, paisajística y patrimonial.
*Consultor. Biólogo marino. Especialista en Administración Ambiental de Zonas Costeras.
