En la pirinola hay una cara que dice ‘Todos ponen’. Cartagena debe convertir esa consigna en una decisión inmediata: financiar y ejecutar el segundo módulo de la Planta El Cerro. El agua es vida y desarrollo; su escasez afecta a las familias y frena el futuro de la ciudad. Hoy el acueducto presenta un déficit aproximado de 20.000 m³ diarios, cerca del 6% de la producción.
El Cerro fue proyectado para cuatro módulos de 52.000 m³ diarios cada uno. El segundo sigue pendiente, mientras crecen la población y las necesidades de abastecimiento. La urgencia se siente en los sectores ubicados en zonas altas y los corregimientos de la zona norte, donde el servicio es deficiente por la falta física del líquido. También en las solicitudes de factibilidad del servicio para proyectos que representan más 50.000 viviendas y no han podido atenderse. Cartagena se expande, como también el Distrito tiene proyectado construir ya los acueductos de los corregimientos de Barú y Tierra Bomba, pero su capacidad de producir agua permanece rezagada.
Al Distrito le corresponde liderar la solución, con participación de Acuacar. Ninguno puede esperar a que el otro dé el primer paso. Deben acordar recursos, responsabilidades y un calendario verificable para contratar e iniciar la obra. El esfuerzo compartido tiene antecedentes.
Desde junio de 1995 hasta el cierre previsto de 2026, la inversión acumulada en acueducto y alcantarillado alcanzaría $1,65 billones: 60% de recursos públicos y 40% de recursos propios de la empresa. Más de tres décadas demuestran la capacidad del modelo mixto para ampliar la infraestructura. Hoy debemos aprovecharlo, con ajustes y compromisos concretos. Acuacar completará este año los $250.000 millones de inversión en acueducto pactados al ampliar el contrato GISAA; sin embargo, su endeudamiento, del 74,9% limita la posibilidad de asumir toda la expansión. Esa restricción exige concurrencia pública y una financiación que preserve la sostenibilidad de la empresa.
La ampliación de El Cerro, con la aducción de agua cruda y la conducción del agua potable para llevar el líquido producido por el módulo nuevo a la red de distribución, demanda $150.000 millones. La propuesta que veo más viable es que el Distrito aporte $100.000 millones, como responsable directo de los servicios públicos domiciliarios; y Acuacar los otros $50.000. Su viabilidad financiera y presupuestal debe concretarse cuanto antes.
El acuerdo debe fijar desembolsos, contratación y fecha de operación, con seguimiento público. Además, debe acompañarse de una gestión eficaz de pérdidas para que el agua producida llegue a los usuarios. Todos ponen, pero también todos cumplen. El segundo módulo de El Cerro no puede seguir esperando.
*Ingeniero exfuncionario Acuacar.
