comscore
Columna

Gran Malecón, Cartagena, el mar

“Hacía largo tiempo que el liderazgo cartagenero no pensaba en grande desde el Palacio de la Aduana. Esa inacción conllevó al estancamiento de la ciudad. Dumek Turbay entendió que para vencer el atraso era necesario no solo pensar en grande, sino ejecutar, invertir para el futuro”.

Eduardo García Martínez

Compartir

Este sábado 24 de octubre es un día especial para Cartagena: se inaugura la primera etapa del Gran Malecón del Mar, obra que transformará la visual del norte de la ciudad, agregará nuevas perspectivas al desarrollo local y ampliará los atractivos citadinos para el disfrute de propios y visitantes. Este proyecto en desarrollo es, de lejos, el más ambicioso de cuantos se ejecutan en la administración del alcalde Dumek Turbay Paz, quien ha venido cumpliendo su promesa de modernizar la ciudad para enrutarla por caminos de progreso y bienestar. En el Gran Malecón se invierte una cantidad importante de recursos económicos por parte de la administración distrital, lo que implica planificación, ejecución adecuada de las obras y, sobre todo, responsabilidad en su conducción gerencial y conservación.

El Gran Malecón del Mar tendrá manejo ciento por ciento público, pero se abrirá a la inversión privada para la explotación económica de los negocios que se instalen en sus espacios. El alcalde Turbay designó a Angélica Patricia Hernández Walker para administrar, operar y garantizar la sostenibilidad de esta megaobra. Hernández Walker es psicóloga y tiene un magíster en Desarrollo Organizacional y Procesos Humanos. Viene de liderar con acierto la Oficina de Inversión y Desarrollo Turístico del Distrito, desde la Secretaría de Turismo de Cartagena.

Desde el principio, he visto con entusiasmo lo que representa el Gran Malecón del Mar para Cartagena. En columna del 19 de octubre de 2024 escribí: “Sin preámbulo hay que decir que esta obra será el más importante aporte, en años, a las aspiraciones de hacer de Cartagena el destino turístico más importante y anhelado en el Gran Caribe y América Latina”. Lo sigo creyendo. Hacía largo tiempo que el liderazgo cartagenero no pensaba en grande desde el Palacio de la Aduana. Esa inacción conllevó al estancamiento de la ciudad. Dumek Turbay entendió que para vencer el atraso era necesario no solo pensar en grande, sino ejecutar, invertir para el futuro. Lo ha venido haciendo, pero se requerirán nuevos alientos y decisiones firmes en los gobiernos venideros para no perder de nuevo el rumbo.

El Gran Malecón obliga a fijar otra vez la vista al mar. Lo que es muy significativo. Cartagena debe su vida al mar. Sin el Caribe, nunca hubiese sido lo que fue, es y será por siempre. Un gran faro que apagó sus luces y necesita resplandecerlas. Hoy, Turbay y el presidente De La Espriella inaugurarán la primera parte del Gran Malecón del Mar. Ojalá la dupla se vuelva simbiosis, por Cartagena.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News