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Columna

El éxito de un alcalde

“Admirable como ningún otro, el alcalde Dumek y su capacidad de ejecución, que si se lo hubiera propuesto habría bajado por lo menos 15 puntos los índices de pobreza”.

GABRIEL RODRÍGUEZ OSORIO

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“El éxito de un gobernante se mide por la calidad de vida de sus gobernados”.

Es en las temporadas de lluvia en Cartagena, o sea los meses de octubre y noviembre, cuando se conoce o califica el éxito de la administración de un alcalde. No hay momento más indigno y vergonzante que ese momento de fuertes aguaceros que inundan todo el territorio de norte a sur y de este a oeste.

Pero sobre todo las viviendas de los cartageneros de estratos bajos y medios bajos, en unas imágenes dantescas de niños con el agua al cuello, que arrugan el corazón. Inundación que también padecen todos los cartageneros desde el más grande al más pequeño

Si hay un proyecto muy prioritario es de los drenajes pluviales, el que pasa inadvertido de administración en administración. La extensa red de más de 200 canales en un recorrido de más de 100 kilómetros debe ser intervenida con carácter de urgencia.

Pero hay dos muy prioritarios que en temporadas de lluvia causan muchos estragos: el Canal Ricaurte, que recoge la cuenca de más de 40 barrios, y el Chamaría, que recoge otro tanto.

Existe un presupuesto para solucionar estos dos canales, que se hizo muy recientemente por ingenieros que les duelen los pobres, cuyo monto ascendía a 60 millones de dólares, monto aparentemente muy alto, pero que, para un presupuesto cuatrianual de 5.500 millones de dólares, es algo así como el 10% del presupuesto, y que aliviaría la existencia a más de 200.000 cartageneros.

Es increíble la capacidad de resiliencia de estos habitantes que, como lo sufren solo unos pocos días del año y en un corto periodo de dos meses, pasa prácticamente inadvertido.

Los estratos bajos que soportan como ninguno esta anomalía, además de padecer altas tasas desempleo, marginalidad e ingresos muy por debajo de lo que es humanamente aceptable, no elevan siquiera a las autoridades una queja, un sonoro reclamo a nivel nacional.

A pesar del mencionado grandioso presupuesto distrital es inadmisible que existan más de 120.000 personas que se van a la cama sin probar bocado alguno y más de 250.000 que viven en estado de indignante pobreza, teniendo una de las más altas tasas de desempleo.

Lamentable ver las imágenes de cartageneros que no tienen cómo estar y donde dormir, porque sus enseres y las pocas cosas que tienen están cubiertas por la inundación, que dura varios días mientras drena y el sol la seca.

Admirable como ningún otro, el alcalde Dumek y su capacidad de ejecución, que si se lo hubiera propuesto habría bajado por lo menos 15 puntos los índices de pobreza.

Es importante aclarar que toda obra pública es de gran beneficio y nunca jamás están demás en el territorio, pero hay proyectos principalísimos que no tienen la voluntad ejecutiva del gobernante, porque no son obras públicas vistosas y grandilocuentes.

*Arquitecto, escritor.

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