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Editorial

El discurso en la ONU

“Sin embargo, a medida que la situación interna se estabilice, la representación directa del mandatario será fundamental para respaldar la voz de Colombia en el concierto internacional”.

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La reciente participación del país en la Asamblea General de las Naciones Unidas supone la definición de un nuevo rumbo exterior de la Nación hacia el pragmatismo, la diplomacia y el multilateralismo.

El vicepresidente José Manuel Restrepo llevó la vocería del presidente Abelardo De La Espriella, quien mantiene su compromiso de no ausentarse del territorio nacional, con un discurso articulado en torno a la seguridad, el combate contra la criminalidad organizada y la atracción de capitales de inversión para dinamizar la economía nacional e impulsar la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto.

Estuvo bien que el despliegue de la comisión no se limitara a la tribuna del pleno, pues incluyó contactos bilaterales de alto nivel con estados estratégicos como Emiratos Árabes Unidos, Singapur y Suiza, así como mesas de trabajo con gigantes tecnológicos y financieros de la talla de Microsoft, Tesla y JP Morgan.

El discurso pronunciado por el vicepresidente no eludió el debate de fondo sobre el estado actual del orden internacional. Siguiendo la línea fijada por el Ejecutivo, Colombia sumó su voz a los cuestionamientos sobre los fallos estructurales de Naciones Unidas, cuestionando la politización de los derechos humanos y la pérdida de eficacia de estos mecanismos en la preservación de la paz global; por eso, estuvo bien que se aclarara la importancia de la ONU para el nuevo Gobierno.

De igual manera, resultó oportuno y firme el llamado realizado desde el foro internacional para exigir una transición democrática real en Venezuela, aspecto crítico no solo por razones éticas; también por la imperiosa necesidad de restablecer la seguridad y la dinámica económica en nuestra frontera común.

Sin embargo, el tono crítico hacia el multilateralismo no debe interpretarse como una antesala al aislamiento. Como coinciden diversos analistas, la presencia en la ONU y el diálogo con Washington resultan vitales para defender el principio de responsabilidad compartida en la lucha contra el crimen transnacional, preservar recursos de cooperación y proteger los marcos del comercio exterior. Las instituciones multilaterales requieren reformas, pero Colombia no puede renunciar a los espacios donde se adoptan las decisiones de mayor alcance global.

Si bien la labor desempeñada por el vicepresidente Restrepo fue impecable en su solvencia técnica y política, la ausencia del jefe de Estado en estos escenarios de altísimo perfil es un factor que conviene ponderar. Resulta comprensible y respetable que el presidente priorice la atención presencial de las crisis de orden público, de infraestructura, fiscal y tantas otras en el país; no obstante, a medida que la situación interna se estabilice, la representación directa del mandatario será fundamental para respaldar la voz de Colombia en el concierto internacional.

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