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Política

Ojo: así se aprovechan los traficantes de votos de la Registraduría

La adaptación es una de las características del corrupto. El formato E-14 podría ser mal manejado para la compra y venta de votos el próximo 29 de octubre.

Ojo: así se aprovechan los traficantes de votos de la Registraduría

Los avances por la transparencia electoral en Colombia serían usados de mala manera para el mercadeo de votos. Este es un nuevo desafío para las autoridades. // MOE - Cartagena vota informada

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Por: Orlando Higuera Torres*

Especial para la Alianza Cartagena vota informada*

En la clase de cultura y comportamiento político que dicto en el programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar hay un mantra que siempre le digo a los estudiantes: “Saquemos la moral del salón, tratemos de comprender la racionalidad de los comportamientos y luego hagamos juicios”.

Desde hace un tiempo, tenía una sospecha y me la confirmó una fuente que he tenido por muchos años.

Jaime* es un líder barrial de una zona empobrecida en Cartagena; compra votos a dos manos, siempre está metido en campañas políticas y “trabajando por el desarrollo de su barrio”. Contar con su visión es maravilloso porque me habla de sucesos políticos con tal naturalidad que me permite conocer muchas capas ocultas para el ojo académico o de observador electoral.

Esta es una historia de cómo las redes de clientela electoral están usando mecanismos que promueven la transparencia en los procesos electorales para realizar trazabilidad de sus negocios oscuros.

Primero les explico cómo opera la corrupción al sufragante (así se llama el delito) o compra y venta de votos. La primera etapa es aquella donde un miembro de una campaña contacta a un “líder” de una comunidad. Este líder dice “controlar” o tener tras de él un número determinado de votos, respaldado por una lista donde reposan los nombres, números de cédula y puestos de votación de dichos votantes.

En función de ese número de votos recibirá una oferta que más o menos se compone de lo siguiente: Un capital inicial para pintar murales o mensajes de apoyo, pasacalles y lo que considere necesario para comprar refrigerios y alquilar sillas para reuniones y convocar personas que se sumen a las campañas; una segunda oferta está directamente relacionada con los procesos de inscripción de cédulas (este es un punto capital que desarrollaré más adelante). Y, por último, una propuesta relacionada con el valor total de “su votación” (con esto definen el valor que le pagarán a cada votante), el valor de su comisión y una prima de éxito por cada voto que efectivamente depositen a favor del candidato.

Una vez recibe esta propuesta, el líder podrá evaluarla y pasará al siguiente político que le hará una propuesta similar y él hará contrapropuestas hasta que encuentre una que cumpla con los estándares a los que aspira y pactará con dicho político. Caso que se repite elección tras elección.

La negociación

Jaime únicamente negocia su apoyo con un político “al que le debe su casita” y normalmente le acepta sus consejos sobre a quién apoyar a distintas corporaciones, en caso de que el primero no se lance.

Tampoco realiza pacto con dos políticos al tiempo porque considera que su palabra vale, y si él se compromete con alguien es para apoyarlo “de verdá, verdá” y afirma vehemente que “los puyaojos les han generado un mal nombre a los líderes comunitarios”.

Los puyaojos son el nombre popular de una persona que recibe el dinero de un político y termina votando por otro o de un líder que negocia con dos campañas con el mismo grupo de electores bajo “su control”. (Por eso aún no logro entender la finalidad de la campaña #nomáspuyaojos de la Alcaldía de Cartagena, creo que tienen una confusión conceptual)

Posteriormente, y para garantizar un mayor control sobre “su electorado”, el líder inscribe en puestos de votación alejados de su barrio a los votantes con el fin de que se vean obligados a utilizar la logística de transporte que provee la campaña el día de las elecciones y puedan llevar un mejor control de las personas que ya votaron. (Por eso ven tantos carros con logos y caricaturas cerca de los puestos de votación).

El día de las elecciones, que este año será el próximo 29 de octubre, Jaime recibe fotos de certificados electorales y las envía a una persona cercana a él, vía WhatsApp, para que las guarde en una carpeta que luego servirá de soporte para garantizar que sus electores participaron.

Con base en ese número de votos bajo su control cobrará su comisión y una prima de éxito. Sin embargo, esto cambió. Y sorprendentemente cambió por una medida que busca generar más confianza en el proceso electoral haciéndolo más transparente.

Aprovechándose del sistema

El primer cambio tiene que ver con la confiabilidad de los datos de los votantes, ahora, no sólo basta con mostrar el listado, sino que las campañas están revisando aleatoriamente en la página de la Registraduría Nacional del Estado Civil que efectivamente la información que está consignada en el listado del líder sea verídica.

Luego de realizar varias consultas para comprobar que las personas voten en el mismo lugar que dice la lista del líder, proceden a realizar la negociación.

Un segundo cambio tiene que ver con la atomización de la inscripción de cédulas, a diferencia de otros procesos electorales donde veíamos un aumento inusitado en la inscripción de cédulas en unos cuantos puestos de votación, las medidas de transparencia que veremos a continuación hacen que esta concentración de votantes no sea necesaria.

Tal vez la transformación más importante tiene que ver con lo siguiente, con el fin de garantizar un mayor control ciudadano del proceso de preconteo, La Registraduría decidió subir los formatos E-14 a su página web el mismo día de las elecciones. Hasta aquí todo bien. ¿Cierto?

Pues sí, anteriormente las candidaturas no podían cubrir con testigos electorales todas las mesas en una circunscripción y se encontraban por testimonios de oídas que en una mesa no sacaron ningún voto. Como le sucedió a cierto candidato al que no le apareció ni siquiera su voto en la mesa en la que sufragaba.

Y es que el sistema actual con los E-14 les permitiría hacer una verificación rápida de inconsistencias, enmendaduras o tachaduras para enfrentar el proceso de escrutinio. No obstante, el uso loable que pretende este proceso sería usado para hacer trazabilidad de los recursos invertidos en la compra y venta de votos.

¿Recuerdan la lista que el líder entrega? Después del proceso de inscripción de cédulas le piden al líder un listado actualizado con los puestos de votación definitivos de sus inscritos, entran a la página de la Registraduría y con el número de cédula del votante verifican el puesto y la mesa de votación al que fue asignado dicho sufragante. De esta manera tienen un primer control de la efectividad del trabajo del líder.

En palabras de Jaime, algunas campañas están haciendo verificación aleatoria y otras verificaciones completas. En ese momento aprueban un desembolso parcial de los recursos prometidos, incluyendo una parte de su prima de éxito y comisión.

Con posterioridad a la elección (Y es algo que Jaime presenció por primera vez en las elecciones al Congreso el año pasado) las campañas verifican que efectivamente en las mesas que tienen registradas en los listados aparezcan al menos el número de votos prometido por cada líder en dicha mesa.

¿Cómo lo hacen? Con los E-14 que pública la Registraduría para promover la transparencia en los procesos electorales; sin embargo, es tan transparente que hasta los corruptos los están usando para hacer sus fechorías.

Es decir, si ellos acordaron con cuatro líderes y en sus listados aparecen 8 personas que votan en la mesa 1 del puesto de votación del Centro Comercial Bocagrande, en el E-14 que escanea y sube la Registraduría deberían aparecer al menos ocho votos. En ese sentido la campaña verifica el cumplimiento por parte de los líderes “contratados”.

Probablemente, este efecto no fue previsto por aquellos observadores electorales, veedores y académicos que aplaudimos en su momento esta medida que permitía mayor verificación y control por parte de la ciudadanía a la labor de los jurados. Y que plantea un reto a la institucionalidad de nuestro país para erradicar una práctica que lamentablemente se repite a lo largo y ancho del país.

Ojalá que esta columna no les sirva de inspiración a las campañas a que contraten un montón de pelaos a hacer estas verificaciones... Amanecerá y veremos.

* Nombre cambiado para proteger la identidad de la persona.

*Orlando Higuera Torres es el director del programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar. Su artículo fue publicado originalmente en “Punto de partida”, un espacio de divulgación del programa que dirige en la UTB, con el título: La transparencia y las elecciones... Amanecerá y veremos.

*Cartagena vota informada es una alianza impulsada por los medios de comunicación El Universal, La Contratopedia Caribe y Vorágine, el Programa de Comunicación Social de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) y la Fundación Gabo, con el apoyo de Open Society Foundations. Su objetivo es fomentar la democracia, el criterio ciudadano y el voto informado de cara a las elecciones regionales del 29 de octubre.

Cartagena vota informada es una alianza impulsada por los medios de comunicación El Universal, La Contratopedia Caribe y Vorágine, el Programa de Comunicación Social de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) y la Fundación Gabo, con el apoyo de Open Society Foundations.
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